1 junio, 2026

Rechazamos la deportación ilegal de Walter Wendelin y la colaboración del gobierno venezolano con el imperialismo español

Los revolucionarios venezolanos hemos visto con indignación la detención arbtitraria y posterior deportación de Walter Wendelin, ciudadano alemán y activista del independentismo vasco. Wendelin, quien es dirigente de la organización Askapena, viajaba a Venezuela para dar difusión a una propuesta de negociación de paz para el conflicto vasco-español. Esta acción deplorable ratifica el proceso profundo e indetenible de derechización del gobierno venezolano, y la cada vez mayor normalización de sus relaciones con el imperialismo. Aunque lo lamentamos, no podemos decir que nos sorprenden estas acciones.

Los revolucionarios venezolanos hemos visto con indignación la detención arbtitraria y posterior deportación de Walter Wendelin, ciudadano alemán y activista del independentismo vasco. Wendelin, quien es dirigente de la organización Askapena, viajaba a Venezuela para dar difusión a una propuesta de negociación de paz para el conflicto vasco-español. Esta acción deplorable ratifica el proceso profundo e indetenible de derechización del gobierno venezolano, y la cada vez mayor normalización de sus relaciones con el imperialismo. Aunque lo lamentamos, no podemos decir que nos sorprenden estas acciones.

Wendelin fue detenido el 28 de marzo a su llegada al aeropuerto de Maiquetía, y fue trasladado a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (antigua DISIP) en Caracas, donde fue interrogado. Luego de 48 horas de detención ilegal, sin orden judicial alguna, las autoridades procedieron a expulsarlo del país. La Defensoría del Pueblo, con su inacción, cooperó con la violación de los derechos humanos por parte de los servicios de inteligencia.

Recientemente, elementos franquistas de la política española habían acusado al gobierno venezolano de cooperar con el «terrorismo internacional». La respuesta del gobierno venezolano fue firmar un comunicado conjunto con el gobierno español en el que se condenaba al «terrorismo» en los términos en los que el imperialismo lo define. Aún cuando los revolucionarios nos desmarcamos de las acciones aisladas del movimiento de masas y rechazamos el terrorismo, ello no tiene nada que ver con dar apoyo a la coartada antiterrorista utilizada por el imperialismo para agredir a los pueblos que luchan por su liberación.

Con la declaración conjunta firmada por los gobierno de Venezuela y España, y ahora esta muestra concreta de concertación para la aplicación de una política represiva contra el independentismo vasco, se delata el aspecto político de una relación de dependencia y subordinación hacia el imperialismo español, dictada por la presencia en el país de monstruos capitalistas como la Repsol, el Grupo Santander, y otros.

En el año 2002, el gobierno del Presidente Chávez deportó ilegalmente a dos ciudadanos vascos tenían largos años de residencia legal en Venezuela, y en 2009 otro vasco, Iñaki Etxebarría, fue desaparecido durante varios días por los cuerpos de inteligencia venezolanos. Ante la denuncia y la movilización solidaria de varias organizaciones de izquierda, se supo el paradero de Etxebarría, quien se encontraba detenido ilegalmente. Una importante campaña impidió su deportación ilegal. El caso de Wendelin es una nueva muestra de colaboración con el imperialismo español.

Esta política de conciliación con el imperialismo, que adelanta el Presidente Chávez, le ha llevado no sólo a pactar en el terreno de la represión contra el independentismo vasco, sino a incluso procurar acuerdos de mayor alcance con el propio gobierno de los EEUU. Los gestos amistosos de Chávez hacia Obama han sido acompañados de acciones concretas como las concesiones por 40 años con impuestos reducidos en un 33% para la multinacional Chevron, en la Faja del Orinoco. De igual manera, en semanas recientes se han reanudado los contactos diplomáticos a nivel de la cancillería venezolana y el Subsecretario del Departamento de Estado para América Latina.

A nivel interno, este acercamiento con el imperialismo lo pagamos muy caro los trabajadores y el pueblo explotado. Por ejemplo, en una ensambladora de la multinacional Mitsubishi ubicada en el estado Anzoátegui, el Estado venezolano ha usado todos los medios para liquidar las reivindicaciones obreras, desde la represión brutal, con un saldo de dos trabajadores asesinados por la policía, hasta los despidos masivos con el aval de las autoridades del Ministerio del Trabajo. PDVSA ha autorizado a las contratistas extranjeras a que se rijan de acuerdo con el contrato colectivo petrolero del año 2007, en abierta violación del contrato firmado en 2010 que rige para todos los trabajadores petroleros. La devaluación del 100% aplicada a la moneda nacional también significa una baja drástica en los ingresos de los trabajadores, al tiempo que los costos laborales de las multinacionales bajan a la mitad. Este es el cuadro dramático que atraviesa la clase obrera venezolana, que también es criminalizada, al igual que los militantes internacionalistas. Más de 200 dirigentes obreros y 1200 dirigentes campesinos están actualmente sometidos a procesos judiciales por hacer huelga o recuperar tierras ociosas.

Desde la Unidad Socialista de Izquierda nos solidarizamos con el pueblo vasco y con la causa de su autodeterminación, y rechazamos toda colaboración del gobierno venezolano con el imperialismo español. Asimismo, llamamos a la izquierda a nivel internacional a continuar apoyando el proceso revolucionario venezolano, pero desde la perspectiva de los trabajadores y el pueblo, no desde la perspectiva del gobierno. En este sentido llamamos a la solidaridad con Sabino Romero, dirigente del pueblo yukpa, y Rubén González, dirigente obrero, insignes luchadores que desde hace varios meses son presos del gobierno de Chávez.

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