Cumbre ambiental en Bolivia: de la retórica a la realidad
Hay una cosa que me sorprende mucho, que es que toda la prensa de izquierda, progresista, ha entrado en este juego de Evo Morales de decir que la Pachamama y la tierra sagrada, etcétera, y no miran la realidad. La realidad es que hay más de cien empresas mineras extranjeras o copatrocinadas entre capital multinacional y el estado de Bolivia, que están contaminando agua, aire y las tierras mismas. Y no hay ninguna discusión sobre el hecho de que hay cien empresas, -el máximo en toda América Latina-, extrayendo minerales y contaminando el ambiente.
Hay una cosa que me sorprende mucho, que es que toda la prensa de izquierda, progresista, ha entrado en este juego de Evo Morales de decir que la Pachamama y la tierra sagrada, etcétera, y no miran la realidad. La realidad es que hay más de cien empresas mineras extranjeras o copatrocinadas entre capital multinacional y el estado de Bolivia, que están contaminando agua, aire y las tierras mismas. Y no hay ninguna discusión sobre el hecho de que hay cien empresas, -el máximo en toda América Latina-, extrayendo minerales y contaminando el ambiente.
Van allá encantados con el discurso de las tierras indígenas sagradas, la Pachamama, etc., sin tomar en cuenta su propio medioambiente. Alrededor de Cochabamba, a dos horas de camino a Potosí, hace dos días la comunidad indígena se levantó y quemaron la agencia de Sumimoto, que es una empresa japonesa que está explotando minas de plata y contaminando a la comunidad, invitada por Evo Morales; y todos sus funcionarios están respaldando a la empresa. Los indígenas, indignados, tomaron las oficinas y las quemaron y siguen protestando.
Pero a pesar de eso los intelectuales, los turistas de izquierdas que pasan de un Congreso al otro, no van a hablar con esos indígenas, no van a verlo. Van a volver y a decir: magnífica la política ambiental de Evo Morales. Van a traer videos, van a tomar fotografías, van a grabar las charlas, y mientras a su alrededor no hay ninguna reforma agraria, las grandes plantaciones de 100 mil hectáreas siguen concentrando su producción con químicos fertilizantes y esticidas. Gracias a las subvenciones de Evo Morales las petroleras y empresas de gas siguen canalizando los recursos hacia afuera, etc. etc.
Y por eso digo que no voy a estas conferencias. Me invitan muchas veces los presidentes. Correa me invitó a su inauguración pero no voy porque es una forma de ser cómplice de esta hipocresía de líderes supuestamente progresistas que siguen haciendo los mismos contratos con las multinacionales que hacían los gobiernos anteriores. Por esta razón yo creo que la causa no avanza a partir de estos foros, porque no se discuten los problemas de los países que organizan la conferencia.
Debemos anotar que Evo Morales tiene una maquinaria involucrando a muchos dirigentes indígenas, una maquinaria política que ha dado subvenciones y dinero a estos dirigentes. Y esos dirigentes van a aparecer en esta conferencia, muchos, unos dos o tres mil van a aparecer, van a hablar de las tierras sagradas y del gran presidente indígena, incluso algunos quieren nombrarlo para el premio Nobel y la gente va a sentir que esta manifestación es una indicación de la popularidad y el afecto que hay. Pero no van a visitar las minas, a ver las condiciones infrahumanas que existen no sólo entre los mineros mismos, sino los efectos que tiene sobre la comunidad.
No van a visitar las plantaciones para ver los aviones tirando químicos y afectando a los jornaleros en el campo. Esta es la gran tragedia de la izquierda que sigue con este opio. El opio de los intelectuales es precisamente la retórica izquierdosa de los presidentes progresistas. El nuevo opio no es la religión sino la retórica contra todos los males del mundo mientras cometen los mismos males.