2 junio, 2026

En la Cumbre de los Pueblos la mesa popular 18 indicó el camino de expulsar a las transnacionales

Decenas de miles de personas acudieron a la convocatoria formulada por el gobierno de Bolivia a la Cumbre Mundial de los Pueblos por el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.

Decenas de miles de personas acudieron a la convocatoria formulada por el gobierno de Bolivia a la Cumbre Mundial de los Pueblos por el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Luchadores sociales de decenas de países concurrieron a Cochabamba buscando una organización y una dirección para enfrentar al imperialismo que está depredando el Planeta.
Lamentablemente, ni esta dirección ni esa organización salió de la Cumbre. El discurso final de Evo Morales llama a presentar una querella a la Corte Internacional de La Haya, un tribunal manejado por el imperialismo.
Pero, además del encuentro de miles de luchadores sociales de decenas de países, algo positivo en sí, también surgió La Mesa Popular 18 (distinta a las 17 mesas oficiales que dirigió y digitó el gobierno), con una propuesta de expulsar a las transnacionales.

Declaración de la Cumbre

La declaración final de la Cumbre recoge los reclamos que venía haciendo el gobierno de Evo Morales a los llamados “países desarrollados”
“…es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.
“El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.
Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra”.
En otro párrafo se reclama que se reduzcan las emisiones de carbono en, al menos, un 50% respecto a 1990.

¿Cómo se impondrá?

Estos reclamos son justos. Es justo que los países imperialistas (que la declaración llama “desarrollados”) paguen por los desastres que hicieron.
Sin embargo, en los puntos resolutivos y el plan para imponer las demandas, no están los problemas más importantes para los países dependientes que es la acción depredadora de las transnacionales y de la agroindustria generalmente también vinculada a las transnacionales.
Como gran medida de lucha, Evo Morales propuso en su discurso de cierre que se inicie una querella a Europa y Estados Unidos en el Tribunal Internacional de La Haya. Pero, resulta que una querella ante ese tribunal no puede conducir a nada, ya que ese tribunal está controlado por Europa y Estados Unidos, es un tribunal imperialista. ¡Poner como forma de lucha una querella ante ese tribunal es una burla! ¡un engaño!
Es como si en Bolivia ante el desastre que estaba causando el Goni, se le hubiera dicho al pueblo que el camino era una querella ante algún tribunal boliviano. El pueblo boliviano echó del poder a Goni con su movilización en la guerra del gas, sin esperar ningún juicio ante ningún tribunal capitalista.
Es cierto que no podemos declararle la guerra a Estados Unidos y Europa, pero sí se puede tomar medidas de lucha efectivas, que ni se mencionan en la declaración. Y la primera de todas es quitarle sus propiedades a las transnacionales y bancos y liquidar el latifundio en nuestro país y en todos los países de Asia, Africa y Latinoamérica para entregar la tierra a trabajadores del campo para que produzcan alimentos para el pueblo de sus países. Esto es perfectamente posible. Junto con esto cortarle el suministro de hidrocarburos y minerales, preservando nuestras riquezas y defendiendo a la Madre Tierra de la destrucción. Esto también es perfectamente posible.
El gobierno de Evo Morales y el MAS no propusieron nada de eso. Tampoco lo hizo Hugo Chávez presente en la Cumbre, Y no solo no propusieron, sino que trataron por todos los medios de impedir que se discutieran las propuestas en ese sentido.
Y no lo propusieron porque pese a la retórica anticapitalista, el gobierno de Evo Morales defiende el capitalismo en Bolivia, lo maquilla con el nombre de “andino amazónico” y dice que las transnacionales son “socias”. Entonces resulta que las principales instituciones del capitalismo imperialista, que son las transnacionales, son “socias” del gobierno de Bolivia (así como del gobierno de Venezuela). Esto no es un invento nuestro, sino que además de ser parte evidente de la realidad, lo dijeron reiteradamente los propios Evo Morales y Hugo Chávez.

“De eso no se habla”

El gobierno no quería que nadie denunciara a las empresas transnacionales en Bolivia, como lo que son, depredadoras de la Madre Tierra y explotadoras de los trabajadores.
Pero, la propia realidad mundial, que vivimos cada día en la minería y otros proyectos depredadores, muestran que la “sociedad” con las transnacionales es como la de una oveja con un lobo, algo imposible. Que como lo reclamó el pueblo boliviano en la guerra del gas, hay que expulsar a las transnacionales y confiscar sus bienes, nacionalizándolos.
El gobierno no sólo quería encubrir a sus socios de las transnacionales, sino ocultar toda la depredación ambiental en Bolivia en la que tiene alta cuota de responsabilidad, como el plan IIRSA, que prevé carreteras y gigantescas represas que destruirán millones de hectáreas de selva amazónica. Se llegó al extremo ridículo de poner grandes lonas verdes para ocultar la tala de árboles, visible en Tiquipaya, la localidad sede de la Cumbre… Exponer centenares de grandes árboles recién talados a la vista de los miles de asistentes a la Cumbre, hubiera sido realmente un espectáculo “inconveniente” para el discurso “ambientalista” y “defensor de la Pachamama”. Pero ahí están las pruebas, cualquiera que vaya a Tiquipaya puede verlos con solo mirar por debajo de las lonas verdes…
En este afan de ocultamiento se intentó amordazar a los que denunciábamos que estos problemas ambientales existen en Bolivia y son causados por las transnacionales y la política oficial. Por eso el propio Evo Morales atacó públicamente a la Mesa 18 y dirigentes del MAS difundieron el rumor que era “de la derecha” (sería la primera vez en la historia de Bolivia que la derecha quiere expulsar a las transnacionales).
Así las cosas, los resultados de la Cumbre oficial y sus resoluciones son en gran medida un fraude a los miles de honestos luchadores que vinieron buscando una respuesta de lucha antiimperialista.

Movilización campesina indígena contra transnacionales

Durante la propia cumbre la propia cumbre, pobladores de comunidades potosinas afectadas por la mina a cielo abierto San Cristóbal, de la Sumimoto, se movilizaran para defenderse de la agresión ambiental (1).
También se movilización de los indígenas guaranís, weenhayek y tapietes, del Chaco tarijeño que afirmaron que no permitirán el ingreso de ninguna empresa petrolera al Parque Nacional Aguaragüe a partir del 6 de mayo. Esa fue la determinación anunciada por el Mburuvicha grande de la zona Yaku Igüa, Quintín Valeroso, tras la Gran Asamblea realizada el 14 y 15 de abril en Villamontes, a la conclusión de la marcha que partió desde Yacuiba. Protestan por la inconsulta del Gobierno Nacional por las actividades petroleras realizadas en el Aguaragüe, un reservorio natural de agua dulce y especies de flora y fauna (2)
Estas movilizaciones marcan el camino de una lucha real contra el imperialismo, y no de la retórica de discursos vacíos.

La Mesa Popular 18

El gobierno no pudo impedir que se formara la Mesa Popular 18 encabezada por el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyu (CONAMAQ), comunidades del Jach’a Suyu Pakajaqi, la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sud (FRUTCAS), organizaciones indígenas de la Chiquitanía y el Pantanal y el Consejo Indígena del Sur- Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (CONI SUR -TIPNIS), Pueblo Guaraní de Charagua Norte, MST Bolivia, FOBOMADE (Foro Bolviano por el Medio Ambiente y Desarollo), Bloque de Juntas Vecinales Revolucionarias de El Alto, Agrupación la Protesta, así como organizaciones y personalidades internacionales, como la escritora canadiense Naomí Klein, el ex diputado constituyente peruano Enrique Fernández Chacón, de la organización Unios, la diputada argentina de Izquierda Socialista Liliana Olivero, la dirigente mapuche argentina Moira Millán, un representante de la ciudad de Andalgalá, que se rebeló contra la minera Yamana Gold y logró imponer suspensión de sus actividades.
Rafaél Quispe de la CONBOMAQ denunció que “en Corocoro (donde existe un emprendimiento minero), cuando quisimos que el agua volviera a su curso nos mandaron dos camiones del Ejército”. No fue el único caso. “Enviamos toda nuestra solidaridad a los hermanos de San Cristóbal”, donde se lleva adelante otro emprendimiento minero y recordó que cuando las comunidades se movilizaron en contra de la contaminación, “el ministro de Defensa amenazó con meterles la fuerza pública”.
La Mesa Popular 18 concluyó sus actividades acordando un documento que marca un camino de lucha antiimperialista para los pueblos, con la expulsión de las transnacionales y el fin del latifundio, del cual reproducimos partes esenciales (3):
“Repudiamos al imperialismo, a las transnacionales y a los gobiernos del denominado progresismo latinoamericano que impulsan proyectos de energía y mega infraestructura de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) en todos los territorios latinoamericanos –especialmente territorios indígenas y áreas protegidas– diseñados por bancos, empresarios y constructores privados con una visión neoliberal y explotadora…
“Ante la falta de voluntad política de los gobiernos del mundo, las organizaciones sociales y campesinas exigimos la facultad de definir un nuevo modelo de gestión y control directo del patrimonio natural. El control directo de los trabajadores del campo y de la ciudad impongan políticas de gestión de la biodiversidad en función de las necesidades de los y no de la dependencia de nuestros países.
“Eliminar el latifundio, la biopiratería y el agronegocio; y recuperar el conocimiento ancestral de las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos del mundo; la promoción de la producción ecológica, y la reproducción del modelo comunitario, las capacidades de reproducción del bosque y la biodiversidad, para hacer frente al Cambio Climático.
“Exigimos la reversión y la expulsión de las corporaciones transnacionales…Exigimos la reposición de los bienes naturales depredados y usurpados. Planteamos la suspensión de toda actividad, obra o proyecto extractivo responsable y causante del Cambio Climático, del desplazamiento de poblaciones de sus territorios, y de las afectaciones socioambientales en territorios de las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos del mundo…”
Esta importante declaración muestra un camino para enfrentar realmente al imperialismo, camino que sólo podrá recorrerse con la movilización indígena, de los trabajadores, de los oprimidos de la ciudad y del campo.
Saludamos este importante y valiente paso dado por la CONOMAQ y demás organizaciones que impulsaron la Mesa 18 que retoma propuestas básicas de la Agenda de Octubre del 2003.

Unir las luchas y reclamos de trabajadores, indígenas, campesinos, Fejuve de El Alto y otras organizaciones populares

Walter Molinedo, dirigente vecinal del distrito IV de El Alto, en nombre del Bloque de Juntas Revolucionarias de El Alto, expresó que su agrupación impulsará en el próximo Congreso de la Fejuve, un manifiesto al pueblo boliviano para retomar la lucha por la Agenda de Octubre.
Es necesario unir los reclamos y luchas de los trabajadores indígenas y campesinos. La política del gobierno de Evo Morales no solo afecta a las comunidades indígenas, sino a los trabajadores.
Hay que reclamar a los dirigentes fabriles que están llamando a luchar contra el Código Laboral, así como la FEJUVE, que apoyen los reclamos de la CONOMAQ, es el primer paso a un pacto de unidad de trabajadores, indígenas, campesinos y organizaciones vecinales.
La lucha contra el proyecto de Código Laboral que prohíbe huelgas y criminaliza la lucha, por una ley de pensiones solidaria que garantice pensiones para todos los ancianos con aportes estatales y patronales, por un aumento salarial que restaure el poder adquisitivo del salario, por inversiones estatales en salud, educación agua potable, por creación de fuentes de trabajo, unirlos reclamos indígenas de defensa de su tierra y territorio, contra la depredación de las transnacionales, por expulsarlas definitivamente de Bolivia sin ninguna indemnización.

1) http://www.constituyentesoberana.org/3/noticias/mineria/042010/190410_2.pdf
2) http://www.constituyentesoberana.org/3/pronunciamientos/042010/190410_2.pdf
3) Declaración completa mesa 18: http://www.constituyentesoberana.org/3/cbioclim/042010/210410_1.pdf

laprotestabolivia@gmail.com

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