La violencia sindical en Venezuela
La formación de bandas sindicales violentas, armadas o no, se encuentra en el origen mismo del sindicalismo venezolano. En la huelga de los trabajadores petroleros acaecida entre Diciembre y Enero de los años 1936 y 1937, nuestros historiadores registran la actuación de esquiroles y la formación de cuerpos disciplinarios del movimiento sindical naciente para enfrentar a esos esquiroles.
La formación de bandas sindicales violentas, armadas o no, se encuentra en el origen mismo del sindicalismo venezolano. En la huelga de los trabajadores petroleros acaecida entre Diciembre y Enero de los años 1936 y 1937, nuestros historiadores registran la actuación de esquiroles y la formación de cuerpos disciplinarios del movimiento sindical naciente para enfrentar a esos esquiroles.
Con el ascenso al poder de Acción Democrática (AD) tras el derrocamiento del General Medina Angarita, este partido implantó su larga hegemonía sobre el movimiento sindical venezolano mediante el expediente del asalto a las organizaciones de los trabajadores y su imposición por la violencia de sus bandas armadas. Fue el origen del enfrentamiento sindical violento entre socialdemócratas y comunistas.
La lucha contra la Dictadura del General Marcos Pérez Jiménez produjo la unidad de socialdemócratas y comunistas como parte de los acuerdos de la Junta Patriótica morigerando este enfrentamiento. La confrontación sindical resurge, en tiempos de Rómulo Betancourt, con la aparición de la lucha armada guerrillera impulsada por la izquierda radical (PCV y MIR). Esa acción beligerante de la izquierda radical produjo la escisión de la CTV de hegemonía adeca, la formación de la CUTV de inspiración marxista, el surgimiento del paralelismo sindical y la reedición de las bandas armadas de AD y de los grupos de autodefensa vinculados al movimiento insurgente de izquierda.
El aislamiento de la izquierda radical respecto del movimiento sindical produjo la hegemonía de la CTV, expresión del llamado Pacto de Punto Fijo que condujo a la alianza de AD, COPEI y URD para cogobernar el país durante 40 años, hegemonía que se construyó a batazo limpio contra las fuerzas clasistas que se rebelaron contra ese sindicalismo blando frente a los patronos pero violento contra los trabajadores.
Parte de ese Pacto político fue el Pacto Obrero Patronal mediante el cual había un sindicalismo permitido que incorporó a las fuerzas de izquierda que se pacificaron y un sindicalismo prohibido que contenía tanto a las fuerzas de izquierda radical como a las fuerzas sindicales simplemente autónomas.
A cambio de su docilidad, los patronos concedieron a esa dirigencia sindical desviada de los fines de defensa de los trabajadores diversos privilegios con los cuales se incubaron las peores perversiones: licencias sindicales a tiempo completo para que la burocracia sindical cobre sin trabajar, cláusulas de enganche de personal que produjo la infame práctica de la venta de empleos y las llamadas costas o beneficios sindicales en los contratos colectivos mediante los cuales se transfería y transfiere dinero u otros beneficios a las cúpulas del sindicalismo.
Continuaré desarrollando en próximas notas el tema de la violencia y el sicariato sindical que presenciamos en la actualidad.