Embajador Chaderton alerta al gobierno acerca de posibilidad de perder las elecciones parlamentarias
A través de un artículo titulado «¿Y si perdiéramos las elecciones?», el embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, alerta acerca de la posibilidad de que el gobierno pierdas las venideras elecciones parlamentarias del año 2010, «si no revisamos, rectificamos y reimpulsamos radicalmente».
A través de un artículo titulado «¿Y si perdiéramos las elecciones?», el embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, alerta acerca de la posibilidad de que el gobierno pierdas las venideras elecciones parlamentarias del año 2010, «si no revisamos, rectificamos y reimpulsamos radicalmente».
Chaderton, un diplomático de carrera formado políticamente en las filas de Copei, escribe acerca de su preocupación sobre aquellos personeros que «incrustados en el Proceso Bolivariano disfrutan las mieles del poder, subestiman a los trabajadores o abandonan a sus compatriotas humildes y en su autismo revolucionario no escuchan la voz de la calle. Por eso, por ejemplo, aún vemos colas de ancianos obligados a caer en las garras de un gestor o tener que madrugar para coger un número».
A diferencia de otros dirigentes del chavismo provenientes de las filas copeyanas, como Marcela Máspero o Franklin Rondón, Chaderton no ha ocultado su procedencia política ni su posición política de derecha. Irónicamente, el artículo en cuestión plantea críticas que el «chavismo de izquierda» muchas veces oculta o minimiza.
«El Pueblo se acostumbra rápido a lo bueno… pero ya millones de beneficiados olvidaron o ignoran que las nuevas conquistas populares eran sólo un sueño para los excluidos hasta hace diez años. Hoy son un derecho adquirido y el Pueblo, con toda razón, exige más y mejor; por eso castiga en las urnas electorales los errores mayores, la negligencia y la corrupción».
«Aterrorizan los supermilitantes manganzones y corruptos camuflados de rojo, para sacar provecho de nuestro Proceso. Sectarios y excluyentes, ahuyentan a muchos venezolanos indecisos e incluso comprometidos. Aterrorizan los neoburgueses burócratas enamorados de su propia importancia, que no reciben ni responden a quienes están obligados a servir, mientras con gestos halagadores procuran una miradita de aprobación desde las alturas», dice en el artículo.
En el año 2005, otro partidario de Chávez adscrito ideológicamente a la democracia cristiana, el periodista Walter Martínez, criticó a aquellos que «se ponen una gorra roja para robar», y su programa televisivo en la estatal VTV fue suspendido durante tres años. En aquel entonces, el presidente Chávez dijo que Martínez «se puso cómico», y justificó la medida en su contra.
«La corrupción nos preocupa y nos ocupa; pero la inseguridad, primera preocupación nacional, afecta más al Pueblo pobre y a la clase media… la muerte no es un albur sino una lotería con todos los números para los trabajadores, porque cualquier día a cualquier hora, al subir un cerro o bajar una quebrada, puede sorprenderlos indefensos».
«Podríamos perder las elecciones parlamentarias no por impensables aciertos de nuestra uribista oposición, encompinchada con la ultra derecha extranjera e imperial, sino por nuestras limitaciones para comunicar los aciertos de la revolución, así como la reluctancia a admitir y rectificar nuestros errores o castigar a los culpables de destrozos oficiales», dice Chaderton, extendiéndose sobre la posibilidad de una derrota electoral, y planteando un escenario catastrófico.
«Envenenado y manipulado por los medios de ultraderecha, con el apoyo de sus amos internacionales, un escualidismo triunfante comenzaría por desmantelar, luego reprimir y finalmente vendría a matar… podría ocurrir que tuvieran más posibilidad de sobrevivir “nuestros” corruptos por haber imbricado oportunamente sus intereses con los corruptos de la Cuarta República…», plantea sombríamente el embajador.
Parecidos argumentos presentó el gobierno durante la campaña por la Reforma Constitucional en el año 2007. En ese entonces se planteaba que de ser derrotado el gobierno en el referendo, inmediatamente se produciría un golpe de Estado y un baño de sangre. Sin embargo, lo decisivo, y que por su formación política conservadora no puede ver el embajador Chaderton, es que la ruptura del apoyo popular al gobierno no se está traduciendo en un viraje de las masas a la derecha, hacia el fascismo. Más bien cada vez es mayor la cantidad de personas que, ante las promesas insatisfechas del gobierno, aspiran a una radicalización hacia la izquierda y buscan una opción política que represente esas aspiraciones de profundización revolucionaria, la cual es imposible lograr con este gobierno, ya que sólo podría ser impulsada por las organizaciones populares, obreras, y campesinas.