Es urgente la unidad y la coordinación nacional de la lucha por salarios. El sectarismo le hace un flaco favor a los trabajadores
Por Prensa C-cura
17 de marzo de 2026. El 15 de marzo se cumplieron 4 años sin aumento salarial. Ya la situación es insoportable para las y los trabajadores y sus familias, en un país que tiene una altísima inflación, la cual el año pasado fue de 475%, y la ¡anualizada de febrero del 2025 a febrero del presente año se ubicó en 617,94%!
El pueblo trabajador está aprovechando los pequeños espacios de participación que se han abierto en las últimas semanas, después de la brutal agresión de Trump contra nuestro país, y en el marco del pacto entre el gobierno nacional y el imperialismo estadounidense, mediante el cual se están entregando el petróleo y nuestros recursos mineros.
A sabiendas que están ingresando recursos al país producto de la venta de petróleo, en el seno del pueblo trabajador se vienen incubando fuertes expectativas de recuperación del salario. En ese contexto, se está retomando la movilización exigiendo un aumento de salarios y pensiones que se iguale a la canasta básica, como se establece en el art. 91 de la constitución, así como también rechazando las pretensiones empresariales de terminar con la retroactividad de las prestaciones sociales, entre otros reclamos laborales.
El jueves 12 se realizó una multitudinaria movilización nacional en la que participaron miles de trabajadoras y trabajadores, destacando la marcha que llegó a la Asamblea Nacional en Caracas donde participaron unas 5000 personas. Algo inédito sucedió ese día: Los manifestantes pudieron llegar a su destino sin ser reprimidos, lo que permitió que una comisión de dirigentes sindicales pertenecientes en su mayoría al Comité Nacional de Conflicto de Trabajadores en Lucha, ingresaran al recinto parlamentario, siendo atendidos por un grupo de diputados, a los que se les entregó un Pliego de Peticiones, que previamente, el pasado 26 de febrero, había sido consignado en el Ministerio del Trabajo.
Hacía mucho tiempo que no se producía una jornada de lucha de esta magnitud en el país. La mayoría de las trabajadoras y trabajadores que se movilizaron aquel día regresaron a sus casas y sus centros de trabajo con la moral en alto, y conscientes de que luchando unificadamente se puede doblar el brazo al gobierno y a los empresarios.
El proceso apenas comienza, después que durante años sufrimos una dura represión y persecución por protestar, denunciar la corrupción o por nuestras posiciones políticas. Por ello es necesario seguir organizando a las trabajadoras y trabajadores en los centros de trabajo, realizar asambleas y discutir a fondo y de forma democrática como darle continuidad a la lucha por un salario que cubra nuestras necesidades, sin tomar atajos ni siguiendo agendas ocultas. Hoy más que nunca es fundamental la más amplia unidad de acción de los trabajadores y sus distintas organizaciones, más allá de sus posiciones políticas e ideológicas. Todas y todos son bienvenidos a esta lucha.
Por ello resulta lamentable que algunos sectores pretendan autoproclamarse como la dirección de este movimiento que apenas se está iniciando, y desconozcan el pliego de peticiones elaborado por más de 200 organizaciones sindicales de todo el país, representativas de un amplio abanico de sectores laborales, que ese día se entregó en la Asamblea Nacional el 12 de marzo. Aquí nadie puede presentarse como el principal protagonista, ni desconocer las iniciativas de los distintos sindicatos y corrientes que hacen vida en el movimiento sindical.
Generando fricciones entre los distintos sectores sindicales, descalificando por sus posiciones políticas o ideológicas a algunos dirigentes y sindicatos, se le hace un flaco favor a la necesaria unidad que requerimos para derrotar el ajuste del gobierno y Fedecámaras, y conquistar un salario que cubra todas nuestras necesidades.
En este contexto se ubican algunos vídeos de Carlos Ortega quien pretende presentar la genuina movilización del 12 de marzo, como algo convocado por él y sectores sindicales afectos. Además apelando a una supuesta “unidad monolítica”. Esta película ya la vimos los trabajadores en el pasado. Esa unidad de la que habla Ortega, que además ni siquiera se encuentra en el país, es la “disciplina” burocrática que imponía Acción Democrática en la CTV y en sus sindicatos afiliados. Los trabajadores y trabajadoras de este país no queremos volver a esos métodos perversos.
La multitudinaria movilización que se dio el pasado jueves fue una genuina expresión del descontento que anida en el seno del pueblo trabajador, y no es propiedad de ningún dirigente o alguna corriente sindical. Si bien la acción de ese día fue iniciativa originalmente de estos sectores, en la práctica se convirtió en una gran movilización nacional que excedió a los convocantes originales, y que contó con la participación entusiasta de diversas organizaciones sindicales, así como de muchos trabajadores autoconvocados, que por iniciativa individual se sumaron a las protestas en todo el país. Por otra parte, no podemos olvidar que ya el 26 de febrero hubo una jornada nacional convocada por el Cnctl, que en cierta forma, fue la chispa que ayudó a despertar a importantes sectores del movimiento obrero y sindical.
Por todo esto consideramos equivocado intentar apropiarse del genuino deseo de lucha de los trabajadores venezolanos agobiados por la inflación y los salarios de hambre. Llamamos a estos sectores a deponer esa actitud, y sumarse activamente a las convocatorias unitarias.
Desde C-cura proponemos darle continuidad a la gran movilización del 12 de marzo, en ese sentido es fundamental discutir y acordar en el Cnctl un plan de lucha y movilización, y proponerlo al conjunto de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, igualmente proponemos conformar una coordinadora nacional que agrupe a todos los sindicatos, centrales y corrientes sindicales, que discuta los pasos a ir dando en este importante proceso de lucha por lograr un salario igual a la canasta básica, contra el ajuste capitalista del gobierno y Fedecámaras y por todos nuestros reclamos.
La clase trabajadora venezolana comienza movilizarse por sus principales reclamos. Hay que darle continuidad a la jornada del 12 de marzo, por un salario igual a la canasta básica, por la discusión de las contrataciones colectivas, contra la constituyente laboral del gobierno y Fedecámaras, en defensa de la retoactividad de las prestaciones sociales, por la eliminación del memorándum 2792 y el instructivo de la Onapre, por el reenganche con salarios caídos de las y los trabajadores despedidos y la libertad plena de los detenidos, en defensa de la libertad y la autonomía sindical, así como para imponer un plan obrero y popular de emergencia que contemple petróleo 100% estatal, sin empresas mixtas ni transnacionales. ¡No a la entrega del petróleo y nuestros recursos mineros!; impuestos progresivos para todas las empresas transnacionales y grandes empresas nacionales, y que todos los recursos que ingresen se destinen a los fondos soberanos planteados por el gobierno, que siguen sin concretarse, para aumento de salarios, salud, educación, producción de alimentos y medicamentos, y que cese el carácter represivo del régimen, y se levanten las restricciones a las libertades democráticas.