«He comenzado a entender a los empresarios»: El ministro del Trabajo toma partido por los empresarios
Por Prensa PSL
12 de octubre de 2026. Los funcionarios del supuesto gobierno revolucionario no dejan de sorprender. El pasado viernes 9 del presente mes, el ministro del Trabajo Carlos Alexis Castillo, dijo en la 82° asamblea de Fedecámaras, ante más de 500 empresarios: “Hoy, al verme en la obligación de administrar una cartera ministerial con una importante carga laboral sobre los hombros y tener que sacar cuentas al final de mes para pagar la nómina, es cuando verdaderamente he comenzado a entender a los empresarios”.
Y agregó: “solo cuando experimentas la presión de los pasivos laborales, de las cargas tributarias, de los servicios públicos y la necesidad de mantener operativa una estructura, comprendes que el empresario no duerme pensando en cómo mantener a flote su organización”.
No es casual entonces, el caluroso aplauso de los empresarios cuando el ministro Castillo pronunció sus palabras. Si los patronos aplauden, los trabajadores debemos preocuparnos.
Mayor “jalada de mecate” imposible. En realidad los empresarios duermen muy bien. Son los dueños de los medios de producción. Tienen diversas empresas y jugosas cuentas bancarias. Tienen excelentes relaciones con funcionarios del gobierno, así como con banqueros y otros empresarios. No son los débiles en la relación obrero-patronal.
Con sus palabras en la asamblea de Fedecámaras, el ministro se colocó abiertamente del lado del empresariado. No es un árbitro, ni un mediador entre los patronos y los trabajadores, todo lo contrario, toma partido por el capital, muestra empatía por un sector social que en los últimos años ha obtenido jugosas ganancias, explotando sin misericordia a la clase trabajadora venezolana, beneficiándose del brutal ajuste que aplica el gobierno chavista, profundizado por el memorándum 2792 y las tablas de la Onapre, instrumentos con los que se bonificó el salario, se acabó con la negociación colectiva de trabajo y con el derecho a huelga. Al mismo tiempo que somete a jubilados y pensionados que dedicaron su vida al trabajo a las más humillantes condiciones de hambre y miseria, con una pensión que no cubre sus requerimientos de manutención y de salud.
El ministro habla de presión sobre los “sufridos” empresarios, pero no piensa en la presión que todos los días sufren las trabajadoras y trabajadores venezolanos, en su mayoría muy jóvenes, que desconocen que es un contrato colectivo, que no tienen sindicatos, sin salarios, devengando bonos miserables de $240, los cuales no tienen incidencias en prestaciones sociales, vacaciones ni aguinaldos; sin seguros médicos; soportando extenuantes jornadas de trabajo, con una hora o menos para comer.
El ministro muestra empatía por empresarios que durante la última década han extraído las más elevadas cuotas de plusvalía de país alguno. No así con la clase trabajadora venezolana que ha tenido que soportar la escasez de alimentos básicos, más de 7 años de hiperinflación, persecución a los dirigentes sindicales y a muchos trabajadores por defender sus derechos o por manifestar opiniones políticas, como fue el caso de Rodney Álvarez, de Ferrominera Orinoco, Juan Valor, Daniel Romero, entre muchos otros del sector petrolero y distintas empresas del Estado. O el caso de Jean Mendoza a quien se le judicializa por defender los derechos de los trabajadores de Masisa, o Gustavo Saavedra a quien pretenden despedir de universidades y también en las empresas privadas.
El ministro se hace el loco ante los constantes atropellos patronales avalados por las inspectorías del Trabajo, como la violación de los procedimientos y el desconocimiento de las órdenes de reenganche y pago de salarios caídos, entre muchos otros atropellos ejecutados por organismos estatales y empresas privadas.
Esa es la realidad de la clase trabajadora venezolana que el ministro del falso socialismo chavista desconoce olímpicamente.
En su alocución ante sus “nuevos mejores amigos”, el ministro Castillo intentando hacer desaparecer la lucha de clases, pretende meternos a trabajadores y empresarios en un mismo saco. “Hoy sé con absoluta certeza que sin empresas productivas no hay empleos sostenibles y sin trabajadores motivados y protegidos no hay empresas viables. ¿Nos salvamos juntos o nos hundimos separados?”.
En su afán de congraciarse con los patronos, agregó: “Entendí que el empresario no es una abstracción malvada de los manuales ideológicos, sino un hacedor de realidades que arriesga su capital, su salud mental y su esfuerzo diario”.
¿Y qué es del esfuerzo diario del trabajador que arriesga su físico, su salud mental y el bienestar de su familia? Trabajadores que sobreviven con bonos miserables e insuficientes, sin ninguna garantía para el futuro porque las prestaciones sociales se hundieron en medio de los salarios de hambre.
Lo dicho por el ministro no es una ocurrencia personal, sin lugar a dudas, es la expresión de una clara política del gobierno encargado de Delcy Rodríguez de establecer relaciones privilegiadas con el sector privado. Todo esto como parte de su pacto entreguista con el imperialismo estadounidense.
En el ámbito nacional se manifiesta en el acuerdo con Fedecámaras de mantener la bonificación salarial, no aumentando los salarios, y entregar la retroactividad de las prestaciones sociales y la inamovilidad laboral. Todo lo dicho por el ministro es para preparar el terreno para lograr estos cometidos.
Y en el plano internacional, se concretó en las reformas a las leyes de hidrocarburos y de minas, mediante las cuales se entrega el petróleo y demás recursos al imperialismo.
Para oír el fragmento de la intervención del ministro en la 82° asamblea anual de Fedecámaras:
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