La Unidad Socialista de Izquierda no se amilana ante los golpes del sicariato
El pasado 27 de noviembre, un golpe artero del sicariato le quitó la vida a tres de nuestros más importantes dirigentes políticos y sindicales en el estado Aragua, fundadores de la Unidad Socialista de Izquierda (USI).
Es un intento de amedrentar a nuestra nueva organización política socialista y revolucionaria. Pero más allá del dolor que embarga a los militantes de nuestro partido, sabremos sacar fuerzas del mismo para seguir construyéndonos, ganar cada vez más militantes, consolidar nuestra presencia regional en Aragua en la perspectiva de convertirnos en partido nacional, como lo anhelaban nuestros camaradas asesinados, hasta convertirnos en alternativa de dirección del proceso revolucionario.
El pasado 27 de noviembre, un golpe artero del sicariato le quitó la vida a tres de nuestros más importantes dirigentes políticos y sindicales en el estado Aragua, fundadores de la Unidad Socialista de Izquierda (USI).
Es un intento de amedrentar a nuestra nueva organización política socialista y revolucionaria. Pero más allá del dolor que embarga a los militantes de nuestro partido, sabremos sacar fuerzas del mismo para seguir construyéndonos, ganar cada vez más militantes, consolidar nuestra presencia regional en Aragua en la perspectiva de convertirnos en partido nacional, como lo anhelaban nuestros camaradas asesinados, hasta convertirnos en alternativa de dirección del proceso revolucionario.
El asesinato de Richard Gallardo, presidente de la UNETE-Aragua, y candidato a diputado regional por nuestro partido en las pasadas elecciones, Luis Hernández, secretario general del sindicato de Pepsi Cola y candidato a alcalde del municipio Zamora (Villa de Cura) y Carlos Requena, delegado de Prevención de la empresa Produvisa, y uno de los más entusiastas constructores de la USI en Aragua, es un ataque directo contra el clasismo, contra la autonomía de las organizaciones sindicales, así como contra el derecho de los trabajadores a organizarse políticamente en un partido independiente, sin patronos o burócratas.
Pero también se trata del intento de aterrorizar a todos los que luchan por sus derechos fundamentales, por vivienda, por tierras, por mejores servicios públicos, por salario y por el derecho a la contratación colectiva. En suma, es un ataque contra el pueblo y el proceso revolucionario que vive nuestro país.
Lamentablemente, en pleno proceso revolucionario, la impunidad sigue reinando. Los golpistas recibieron la amnistía presidencial y están libres, mientras que los partidos de la burguesía, que arremetieron contra el pueblo en el golpe de abril de 2002 y en el paro-sabotaje, tienen la libertad de presentar candidatos en las elecciones, obteniendo un avance en importantes gobernaciones y en la Alcaldía Mayor de Caracas, gracias a los puentes que desde las altas esferas gubernamentales se les tiende, y a las ventajas económicas que el empresariado obtiene en exoneraciones de requisitos para importar, en subsidios, en liberación de precios de productos básicos, y en la propuesta de la “alianza estratégica con la burguesía” que el gobierno anunciara el pasado 11 de junio.
Son estas condiciones de permisibilidad a los enemigos de la revolución las que alientan crímenes contra el pueblo y los trabajadores como el que cobró la vida de nuestros camaradas; es la que permite que después de 4 años del asesinato de Danilo Anderson, sus asesinos sigan libres, y este crimen permanezca sin resolverse. Es el contexto en el que cerca de 200 dirigentes campesinos han sido asesinados a lo largo de los últimos 10 años, sin que los responsables estén presos. No toleraremos que esto siga ocurriendo. El asesinato de Richard, Luis y Carlos, es un golpe al corazón del pueblo, su proceso revolucionario y la posibilidad de profundizarlo hacia el verdadero socialismo sin patronos, empresas mixtas, burócratas ni corruptos.
Los golpes contra nuestro joven partido no nos amilanarán, por el contrario, serán el acicate para continuar resistiendo y enfrentando con la movilización obrera y popular, los embates de los patronos y de la burocracia de la IV y de la V. Por cada Richard, Luis o Carlos asesinado, otros hombres y mujeres tomarán su lugar y seguirán el camino de honestidad, de lucha, de compromiso con la clase obrera y el socialismo, que ellos trazaron en su vida de militantes sindicales y políticos.
Con nuestra movilización hemos alcanzado un primer triunfo al lograr la conformación de la Comisión de Investigación, integrada por representantes del gobierno regional, la UNETE-Aragua y familiares de los dirigentes asesinados. Sin embargo, esta comisión debe tener un carácter nacional y más amplio, y a la misma deben sumarse representantes de UNETE/Nacional, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y de organizaciones de derechos humanos. Igualmente, exhortamos a la Asamblea Nacional a que se pronuncie y a que conforme una Comisión Especial que investigue el caso.
Rechazamos cualquier intento de desvirtuar los hechos o de encontrar apresuradamente culpables que podrían ser más bien chivos expiatorios. Todas las pistas deben ser investigadas hasta dar con los verdaderos responsables de este crimen. Richard, Luis y Carlos, se destacaron por su lucha intransigente en defensa de los trabajadores, de allí que los patronos, la policía regional y los burócratas sindicales de la IV y de la V son potenciales sospechosos. Por ello, es que es necesario ampliar la comisión ya existente para que ningún cabo quede suelto y este crimen no quede impune.
Nuestro partido agradece la solidaridad moral y política que le han brindado organizaciones sindicales y políticas del país y de todo el mundo, y los convocamos a que continúen la campaña por el esclarecimiento de este crimen y por el derecho democrático de la Unidad Socialista de Izquierda a seguir existiendo. En tal sentido, exigimos al gobierno castigo a los culpables materiales e intelectuales de los asesinatos de nuestros camaradas y garantías políticas y legales para la existencia de nuestra organización.
No permitamos que el horrible flagelo del sicariato político se instale en nuestro país. Sólo la movilización unitaria, amplia y democrática de los trabajadores y el pueblo podrá detenerlo.
Caracas, 11 de diciembre de 2008
trabajadores2008@yahoo.com