18 marzo, 2026

Obama y el fenómeno Susan Boyle

Susan Boyle es una dama escocesa que se ha traducido en uno de los éxitos más glamorosos de plan corporativo- mediático alguno en los años recientes. Basados en un talento verdadero (Susan tiene la voz de un ángel, lo comprobé escuchando su primera grabación amateur, de hace diez años, Cry me a river, donde demuestra las mismas cualidades vocales que enseñó en I dreamed a dream, la canción que la ha catapultado al éxito), los productores del programa Britain’s got talent, encabezados por Simon Cowell (director y “jurado malo”, el mismo papel que cumple en American Idol, programa similar de la TV norteamericana) , diseñaron un plan perfecto con un objetivo muy común: hacer dinero del bueno.

Susan Boyle es una dama escocesa que se ha traducido en uno de los éxitos más glamorosos de plan corporativo- mediático alguno en los años recientes. Basados en un talento verdadero (Susan tiene la voz de un ángel, lo comprobé escuchando su primera grabación amateur, de hace diez años, Cry me a river, donde demuestra las mismas cualidades vocales que enseñó en I dreamed a dream, la canción que la ha catapultado al éxito), los productores del programa Britain’s got talent, encabezados por Simon Cowell (director y “jurado malo”, el mismo papel que cumple en American Idol, programa similar de la TV norteamericana) , diseñaron un plan perfecto con un objetivo muy común: hacer dinero del bueno.

Aunque todo en la grabación que muestra Youtube (donde el video de la actuación de Susan en Britain’s got talent ha roto todos los records de acceso en pocos días) parece espontáneo, se trata del típico caso de la campaña mediática destinada a fabricar una estrella. Según un reportaje en Internet sobre el tema “los responsables del programa se frotan las manos y su director, Simon Cowell, que hace también el papel de “jurado malo”, dice ya que Boyle llegará a estar en lo más alto de la lista de ventas tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos”. Max Clifford, uno de los relacionistas públicos más influyentes del Reino Unido y representante de Cowell, reconoció que el estallido mediático de Boyle tuvo “una cierta” preparación: “las cartas estaban marcadas antes de la gala. No hay duda que la gente del programa ya la seguía. Simon (Cowell) llevaba semanas hablándome de ella”. Quien haya visto el video sabrá que la misma Susan Boyle es un instrumento inocente, tanta sencillez y espontaneidad no podrían ser impostadas sino por una actriz profesional de alto vuelo. Pero los magnates detrás de bambalinas han hecho lo que saben hacer: manejar los hilos de la televisión, la publicidad y los medios, incluida Internet, para engendrar una nueva gallina de los huevos de oro.

Todo esto viene a cuento por lo ocurrido con Barack Obama en la Cumbre de las Américas. Por supuesto que la campaña de posicionamiento de Obama como el nuevo héroe norteamericano que ha llegado a salvar el mundo viene desde mucho antes, pero sin duda para Trinidad y Tobago se diseñó una campaña especial. Todas las expectativas mediáticas se generaron en torno a su presencia y Puerto España fue invadida por las más diversas formas del merchandising: franelas, pines, calcomanías, afiches con el presidente del Imperio repartiendo sonrisas a granel. Su actuación en el foro, escrupulosamente preparada, reflejó la imagen de un hombre ecuánime, bueno, paciente, que viene a tendernos una mano a los pendejos de América Latina. No dijo nada trascendente, más allá de expresiones generales que forman parte del plan mediático. Cedió por aquí y por allá a ciertos reclamos, pero sólo de manera declarativa e inocua. De todas formas apenas terminó la Cumbre lanzó su mensaje de fondo, cuando afirmó que no cree que la política de su país ante Venezuela cambie por un libro regalado por el jefe de Estado venezolano, hecho que lo sorprendió, y un apretón de manos. Por supuesto, nosotros tampoco lo creemos. En ese sentido ha hablado claro, de nuevo, Eva Golinger: “Gran parte de quienes influyen en la política exterior de EEUU son las mismas multinacionales, el mismo complejo militar industrial, los mismos think tanks”. Incluso señaló a una cantidad de funcionarios de George W. Bush que conservaron sus puestos en el gobierno de Obama. “Sigue siendo la misma política imperialista y Obama mismo lo ha reafirmado. Lo que ha cambiado es América Latina”, y Estados Unidos está, en opinión de Golinger, realizando estrategias para adaptar su política imperial a los cambios de la región. También explicó que “Obama firmó un presupuesto este año, aumentando el financiamiento a organizaciones como la NED y la USAID , operadores de subversión y contrainsurgencia que son muy activos en Venezuela y Bolivia; los aumentó en 35 millones de dólares por encima de lo solicitado, debido a que los presidentes del partido demócrata prefieren la estrategia de subversión, la invasión silenciosa y el golpe suave antes que una invasión militar, que es la estrategia preferida por los del partido republicano”.

Es probable que Susan Boyle, con su talento genuino, no defraude jamás a sus admiradores de hoy, a pesar de ser ella un producto mediático. No podemos decir lo mismo de Barack Obama.

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