19 marzo, 2026

“Un socialista no le entrega 40% del petróleo a las transnacionales”

Desnacionalización, neoapertura. Así es como define el ex rector de la UCV la política energética de la administración revolucionaria, la cual – sostiene – conserva el mismo afán rentista de todos los anteriores gobiernos del puntofijismo. En su opinión, los acuerdos recientes con empresas extranjeras en la Faja representan un retroceso a la época anterior a CAP I.

Desnacionalización, neoapertura. Así es como define el ex rector de la UCV la política energética de la administración revolucionaria, la cual – sostiene – conserva el mismo afán rentista de todos los anteriores gobiernos del puntofijismo. En su opinión, los acuerdos recientes con empresas extranjeras en la Faja representan un retroceso a la época anterior a CAP I.

Los azares del tiempo lo han cambiado ostensiblemente: ya no es aquel delgado rector de la Universidad Central de Venezuela que en el año terrible de la masacre de El Amparo -1988- pareció tomar por asalto (y con la fuerza de los votos) el rectorado más importante del país, en contra de la marea de lo que entonces se llamaba “partidos del sistema” -AD y Copei- y también en contra del parecer de organizaciones de izquierda como el MAS y el Partido Comunista.

Hoy exhibe el perfil de un tío bonachón y regordete, pero su verbo incendiario se mantiene intacto, desplegado en lo que llama jocosamente “mi oficina”: el espacio más bien solitario de una perdida panadería por Santa Mónica, barrio de clase media en declinación del suroeste de Caracas.

Su apartamento está enfrente, a dos pasos de distancia, pero él prefiere atender allí sus citas mientras el aire se perfuma con aroma a pan caliente. Luis Fuenmayor Toro, satanizado por la gran prensa de finales de los años 80 como “el rector rojo”, no rehusaría hoy ponerse una franela de este color. Eso sí, “un rojo de verdad”, aclara malicioso.

Hoy ha vuelto a las lides públicas con la formación de un grupo político denominado “De frente con Venezuela”, cuyo norte se proclama equidistante de “los dos grandes fracasados: el gobierno y la oposición”. Esta es su mirada.

A.CH / D.CH

-El presidente Hugo Chávez no le augura vida alguna a ninguno de los chavistas disidentes. Afirma que los medios les regalan cinco minutos de fama y eso es todo lo que obtienen, aparte de la muerte política. ¿Se siente usted incluído entre ellos?

-En absoluto. Nunca he sido chavista.

-Pero sí revolucionario

-Toda mi vida he sido revolucionario, mucho antes que Chávez. Fui rector de la UCV y presidente de la Asociación de Profesores. No le debo al presidente Chávez mi currículo político y mucho menos el académico. Nunca necesité que nadie me levantara la mano, mientras que yo le levanté la mano a él cuando nadie lo conocía.

-Pero los papeles están invertidos hoy: a él lo conocen mucho más que a usted.

-Por eso va a perder la elección presidencial del 2012.

-¿Por qué?

-Porque la gente ya lo conoce, sabe que su discurso es vacío y no ha cumplido ninguna de las promesas que suscitaron esperanzas en los venezolanos. Hizo lo mismo que el puntofijismo. Inicialmente repartió limosnas, luego quebró al país y terminó traicionando las esperanzas del pueblo.

-¿Con Chávez el país ha perdido 11 años?

-Con seguridad ha perdido los últimos cinco. Los primeros años significaron mayor participación política de la gente, una Constitución que hoy todos apoyan y que él viola consuetudinariamente. Hubo algunas realizaciones importantes, sobre todo en la diversificación de las relaciones internacionales. Por ejemplo: hoy tenemos relaciones con todos los países de África. El impulso a las relaciones Sur-Sur es otro mérito, además de acciones positivas al interior del país como elevar las pensiones al nivel del salario mínimo y programas interesantes como Barrio Adentro -que está muy lejos de dar todo lo que pudiera dar por un manejo inadecuado que lo concibió como un sistema paralelo al sistema de salud en vez de integrarlo a él, dirigido por médicos extranjeros. Tú puedes pedir ayuda a Cuba pero los médicos cubanos deben ser dirigidos por venezolanos.

-Después de tales logros ¿Dónde se desvió Chávez?

-Hugo Chávez comete el mismo error de los gobernantes del 58 para acá: mantener un modelo de explotación petrolera que se basa en la venta de combustible fósil. ¿Quieres más dinero? Abre más el chorro o presiona para un aumento de precios a través de la Opep. Pero el chorro es de materia prima. Es lo mismo que hacía Juan Vicente Gómez e hizo Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez, Herrera Campins y Lusinchi. Venezuela tiene 90 años haciendo lo mismo y no se ha desarrollado. Un país como el nuestro debería transformar en productos petroquímicos y químicos orgánicos 30% de su producción petrolera. Y no transforma ni el 2%. Las tres refinerías que tenemos son del período de Pérez Jiménez. El colmo es la neoapertura petrolera de la Faja Petrolífera del Orinoco, en donde se comparte la propiedad del petróleo con transnacionales.

-¿Y eso es malo? ¿La propiedad mayoritaria en las empresas mixtas no es ahora la de Venezuela?

-Todo el que negocie con una transnacional busca obtener el máximo beneficio, para robárselo o para invertirlo en las necesidades de la gente. Ese no es el problema. El problema no es si la proporción a favor de la República es 70-30 o 60-40, o si la regalía es mayor que antes. No es un problema de matemáticas, de hacer cuentas.

-¿Pero justamente la proporción de la propiedad en las empresas mixtas no es lo que evidencia la posición nacionalista de un gobierno?

-No, no lo es. Lo que resume la posición nacionalista de un gobernante es mantener o conquistar la propiedad de la materia prima de que se trate. No se puede ser nacionalista si regalas, alquilas, prestas o compartes una porción sólida, líquida o gaseosa del territorio venezolano y eso es lo que han hecho los contratos con las transnacionales que le dejan 40% del petróleo extraído. Regresamos a una época anterior a CAP I. Desnacionalizamos el petróleo. Si uno se opuso a que eso lo hiciera Carlos Andrés II y Caldera II ¿por qué se lo va a permitir a Chávez? Otro problema: Pdvsa compra toda la tecnología que necesita en el exterior. Los laboratorios, investigadores e ingeniería de los países desarrollados se benefician de esas compras, mientras los de aquí languidecen. Eso ha sido así desde que Pdvsa existe.

Ivestigadores e ingenieros venezolanos escuálidos.

El problema no es si son o no escuálidos sino si son o no venezolanos y trabajan en Venezuela. Pdvsa prefiere a los escuálidos extranjeros. Te estoy hablando del petróleo, ¿sabes por qué? Porque Venezuela vive de la renta petrolera, no de las riquezas producidas por el trabajo, que son insignificantes al lado de la renta petrolera.

-Usted lidera un nuevo grupo político llamado “De frente con Venezuela”. Muchos lo describen como “flor de un día”. ¿Tienen esperanzas de llegar a la Asamblea Nacional?

-Para nosotros, lo más importante no es la AN, lo que no significa que descuidemos esa elección. Pero recordemos que la Ley Orgánica de Procesos Electorales acabó con la proporcionalidad establecida en la Constitución, por lo que la cancha de juego -o, para hablar en términos de Chávez, “el campo de batalla”- es para dos.

-¿Entonces para que formaron un grupo político que no tiene espacio para actuar?

-El espacio para actuar es limitado en las elecciones de la AN, pero es completo en las elecciones presidenciales donde el ganador es uno. Iremos con un candidato distinto a Chávez y a la dirección opositora del pasado. No tenemos por qué escoger entre dos fracasados que se han puesto de acuerdo para mantener una polarización que los favorece sólo a ellos.

-Si Chávez ha hecho en 11 años lo mismo que los gobernantes del puntofijismo ¿por qué dice que es revolucionario?

-Porque es demagogo y manipula a la gente. Un socialista no le entrega 40% del petróleo a las transnacionales, no le compra a la Exxon más de un millón de barriles diarios -a precios internacionales- para completar la cuota de la Opep. Del 2000 al 2006 Pdvsa le entregó a la Exxon siete veces más cantidad de dinero que el que ha entregado a los programas sociales. ¿Eso es revolución?

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