2011: Se hunde el capitalismo y se alzan los pueblos

El año 2011, cuyas últimas horas expiran, fue testigo de los dramáticos síntomas de la crisis sistémica que padece el capitalismo mundial, así como la demoledora fuerza de los pueblos que se movilizan en contra de las élites políticas y económicas que los oprimen. Todos los pronósticos de los economistas burgueses acerca de la superación definitiva de la crisis económica que se evidenciara con el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace un par de años, se vinieron al suelo con la reaparición del fantasma de la recesión en las principales economías del mundo. Los magros indicadores económicos llevaron a la mayoría de los gobiernos a aplicar ajustes salvajes, alimentando aún más el fuego de la ira popular y la movilización. Las deudas estatales en Europa y el desaceleramiento de la economía yanqui produjeron pánico en la burguesía internacional. En prácticamente todo el mundo hubo auge en las luchas populares.

El año 2011, cuyas últimas horas expiran, fue testigo de los dramáticos síntomas de la crisis sistémica que padece el capitalismo mundial, así como la demoledora fuerza de los pueblos que se movilizan en contra de las élites políticas y económicas que los oprimen. Todos los pronósticos de los economistas burgueses acerca de la superación definitiva de la crisis económica que se evidenciara con el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace un par de años, se vinieron al suelo con la reaparición del fantasma de la recesión en las principales economías del mundo. Los magros indicadores económicos llevaron a la mayoría de los gobiernos a aplicar ajustes salvajes, alimentando aún más el fuego de la ira popular y la movilización. Las deudas estatales en Europa y el desaceleramiento de la economía yanqui produjeron pánico en la burguesía internacional. En prácticamente todo el mundo hubo auge en las luchas populares.

La expresión más avanzada de esta ola revolucionaria que sacude al mundo es indudablemente el conjunto de luchas que libran los pueblos árabes en el norte de África y el Oriente Medio. El derrocamiento de los títeres proimperialistas que encabezaban las dictaduras de Túnez y Egipto coronó las primeras victorias de los pueblos sobre sus verdugos. En Libia, pese a que la dirección del CNT intentó en todo momento llegar a una negociación patrocinada por la ONU y el imperialismo con la dictadura kadafista, aún así se impuso la voluntad de lucha de las milicias y la dictadura fue liquidada. El dictador yemení también fue expulsado por la movilización popular, y en Siria la dictadura de Al Assad apela a una represión sin límites, llevando a una fractura en las fuerzas armadas de ese país y el inicio de enfrentamientos armados. La revolución egipcia sigue en pie: las masas expulsan al embajador sionista y arremeten contra el gobierno de facto militar. Los yanquis se retiran derrotados de Irak y el Estado colonial de Israel debe liberar a miles de presos políticos palestinos, a cambio de un soldado sionista capturado por la resistencia.

Europa y EEUU vieron nacer un importante movimiento social, el de Los Indignados, que aunque heterogéneo levanta consignas que expresan el sentir de millones, al exigir que la crisis la paguen los capitalistas y no los pueblos. En Oakland incluso este movimiento logró paralizar uno de los principales puertos del mundo. En Nueva York la odiada policía de esa importante ciudad ha tenido que apelar a arrestos masivos para intentar amedrentar a los manifestantes. Las principales ciudades del Estado español fueron sacudidas por multitudinarias tomas de plazas a partir del mes de mayo, Londres ardió contra la pobreza y el racismo, Atenas se paralizó contra el ajuste.

Latinoamérica también fue protagonista de este crecimiento en las luchas a nivel mundial. Los indígenas bolivianos derrotaron un importante proyecto de infraestructura vial al servicio de las transnacionales, promovido por Evo Morales. En Venezuela se registraron casi 15 protestas diarias por parte de trabajadores y comunidades pobres. Los estudiantes colombianos derrotaron una reaccionaria ley promovida por el gobierno de Juan Manuel Santos, los estudiantes puertorriqueños continuaron resistiendo los embates de las autoridades coloniales, mientras que el poderoso movimiento estudiantil chileno se batió con los represores en innumerables jornadas de movilización y protesta por el derecho a una educación estatal y gratuita. Decenas de poblaciones se levantan por derechos sociales y ambientales en Perú. Los trabajadores defienden la seguridad social en Panamá.

Incluso en una oprobiosa dictadura capitalista como la de China, los trabajadores imponen sus reivindicaciones a través de huelgas ilegales y movilizaciones. De todos estos procesos de lucha que libran los pueblos a lo largo y ancho del planeta, surgen nuevos liderazgos comprometidos con cambios sociales de fondo y con la erradicación de la explotación capitalista. Un escenario esperanzador de cara al próximo año.

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