Afganistán: la resistencia mata a 13 soldados yanquis en Nuristán
Mueren 13 soldados de EU en Afganistán
Dpa
Mueren 13 soldados de EU en Afganistán
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Kabul. Ocho soldados estadunidenses y dos afganos perecieron el sábado en un ataque rebelde contra dos bases de las fuerzas de ocupación en la provincia de Nuristán, fronteriza con Pakistán. En incidentes separados, dos militares estadunidenses murieron al ser atacados por talibanes en el este del país, al tiempo que cuatro efectivos más perdieron la vida en la misma región cuando un explosivo estalló en la carretera al paso de su vehículo. Más de 387 soldados extranjeros han muerto en Afganistán durante 2009.
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KABUL . Ocho soldados de Estados Unidos murieron en batalla luego de que una milicia tribal atacó dos puestos de combate en una zona remota en el este de Afganistán, dijo el Ejército el domingo, en el incidente más letal para las tropas estadounidenses en más de un año.
Dos soldados afganos también murieron en el combate, que ocurrió en una zona remota desde la que las fuerzas de Estados Unidos ya han anunciado planes para retirarse, como parte de la estrategia del comandante general Stanley McChrystal para concentrar sus fuerzas en los centros poblados.
Los ataques del sábado fueron lanzados por milicianos en la provincia de Nuristán desde una mezquita local y una aldea cercana contra dos puestos conjuntos de la OTAN y las fuerzas afganas, dijo la Fuerza Internacional de Asistencia de Seguridad. Las tropas de la OTAN en la región son estadounidenses.
«Mi corazón está con las familias de aquellos a quienes hemos perdido y con sus compañeros soldados que permanecen para culminar el combate», dijo en un comunicado el coronel Randy George, comandante de las fuerzas estadounidense en la región montañosa del este, en la frontera con Pakistán.
«Este fue un ataque complejo en una zona difícil. Tanto soldados estadounidenses como afganos lucharon juntos con valentía. Estoy extremadamente orgulloso de su profesionalismo y coraje», agregó.
El comunicado sostiene: «Las fuerzas de la coalición anunciaron anteriormente planes para salir de la región como parte de un redespliegue mayor para proteger a las grandes poblaciones que permanece sin cambios».
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OTAN permanecerá en Afganistán, pero seguirá polémica PDF
domingo, 04 de octubre de 2009
04 de octubre de 2009, 01:03Por Odalys Buscarón (*)
La Habana, (PL) Bajo fuerte presión política, Estados Unidos consiguió el compromiso de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de permanecer en Afganistán por tiempo indefinido, pese al número de soldados muertos y el creciente rechazo de la opinión pública.
Con una frase lapidaria el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, trasladó al presidente Barack Obama la decisión de quedarse para terminar la misión bélica, iniciada en 2001, bajo el mando del Pentágono.
«La OTAN se quedará tanto tiempo como sea necesario para el logro del éxito en ese país», aseguró Rasmussen, luego de reunirse en Washington en el consejo bilateral.
Obama, mientras tanto, dijo a sus socios que Afganistán es una misión de la OTAN y no una guerra de Estados Unidos.
Desde agosto en el puesto, el político danés emprendió el viaje en un momento embarazoso para el bloque, cuando el mayor socio donante de tropas (Estados Unidos) reclama a los aliados un refuerzo de más soldados en la campaña afgana, tema que polariza fuertemente a las sociedades europeas.
La mayoría de la opinión pública sigue con preocupación los reportes acerca de las bajas de la denominada Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés).
En lo que va de 2009 han muerto 368 militares extranjeros, de los cuales, 216 son estadounidenses. En 2008 las pérdidas llegaron a 294.
Washington acogió con recelo la evasiva de algunos aliados ante el pedido del comandante en jefe de las fuerzas de la OTAN en ese país, general Stanley McChrystal, quien solicitó el envío adicional de entre 30 mil y 40 mil hombres para combatir a quienes rechazan a las tropas ocupantes.
De momento el asunto matiza el escenario político en Alemania, Gran Bretaña y Francia, cuyos gobiernos enfrentan presiones de los partidos opositores y de la población que clama por un retorno de las tropas.
Londres tiene destacados en Afganistán unos nueve mil efectivos, el mayor contingente después de Estados Unidos. Berlín y París mantienen cuatro mil 500 y tres mil 200 soldados, respectivamente. Posiciones encontradas
Horas antes de la reunión de Rasmussen en la Casa Blanca, los ministros de Defensa de la Unión Europea trataron el tema en un encuentro informal en Suiza. Pareció evidente que la cúpula europea exploraba los ánimos internos.
Al tomar la batuta en la cita, el comisario europeo Javier Solana dijo que no podía decirse que el bloque no hizo nada en Afganistán y reprochó las críticas en esa dirección.
Partidario de la invasión a la nación centroasiática (2001), Solana defendió lo que calificó de esfuerzos por estabilizar a ese país y recordó a los más de 30 mil efectivos europeos integrantes de la gran coalición y los mil millones de euros gastados cada año en esas operaciones.
Rasmussen, por su lado, expresó preocupación por las dudas que dice haber escuchado sobre la OTAN y alertó que podían ser contraproducentes en un futuro, en alusión a la decisión de los aliados en el controvertido tema.
De hecho, ninguno de los representantes castrenses en la cita de Suiza mencionó la pertinencia de un envío de refuerzos como solicitó la Casa Blanca.
El ministro alemán de Defensa, Franz Josef Jung, señaló que no se analizó la posibilidad de aumentar el contingente de la OTAN y pidió el establecimiento de objetivos claros sobre los compromisos que desea alcanzar la alianza en Afganistán.
Esto último coincide con recientes reclamos a Obama de revisar nuevamente la estrategia de permanencia allí, en lugar de incrementar solamente los contingentes.
«Debemos encontrar un terreno común de dónde estamos, y en base a ello debemos realizar los esfuerzos necesarios para alcanzar ese objetivo», apuntó Jung durante el encuentro de Goteburgo.
Sobre la disposición de Alemania en cuanto a fuerzas adicionales, el jerarca castrense respondió que el mandato germano en la IASF está limitado a cuatro mil 500 soldados, como lo dispuso el parlamento.
El titular británico Jonh Hutton alegó que Londres tenía recursos limitados para enviar más fuerzas. El gobierno del laborista Gordon Brown enfrenta una fuerte oposición a la guerra por la espiral de muertos.
Los partidos progresistas de Europa y organizaciones internacionales humanitarias fustigan a Estados Unidos y a la OTAN por el alto número de víctimas de cobran los bombardeos de la alianza entre la población civil afgana, sobre todo de niños, mujeres y ancianos.
De acuerdo con un informe de la ONU, en agosto murió la mayor cantidad de civiles en ese país. En ocho meses las pérdidas totalizaron mil 500 personas.
Si miran a Europa no escucho ninguna voz diciendo que tenemos unos cientos de soldados adicionales para enviar a Afganistán, dijo lacónico el ministro de Defensa de Dinamarca, Soren Gade.
Con toda seguridad, el compromiso del jefe de la OTAN de mantener a los aliados unidos en Afganistán en torno a Estados Unidos no sellará la árida polémica sobre la ocupación extranjera, cuando ocho años de guerra se traducen en fracasos y muertes.
(*) La autora es periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.
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Obama llama al orden al jefe militar en Afganistán
El general McChrystal es convocado en Copenhague por el presidente tras su insistencia en enviar más tropas
ANTONIO CAÑO – Washington – 03/10/2009
Barack Obama sostuvo ayer en Copenhague una inesperada entrevista con el jefe militar en Afganistán, el general Stanley McChrystal, que intentó ser un gesto de autoridad del presidente en un momento de incertidumbre sobre la estrategia a seguir en aquel conflicto. McChrystal, que se encontraba en Londres para pronunciar una conferencia, fue convocado a la capital danesa, donde Obama pasó apenas cuatro horas para promocionar la candidatura olímpica de Chicago. Ambos conversaron durante una media hora a bordo del Air Force One.
Con esta entrevista, formalmente destinada a discutir algunos aspectos del conflicto en Afganistán, la Casa Blanca trata, al mismo tiempo, de contener las críticas por la escasa atención dedicada a McChrystal y de llamar discretamente al orden al general, que no ha cesado en las últimas semanas de hacer declaraciones que acababan resultando embarazosas para el presidente.
Nombrado en junio para suplir de forma un tanto abrupta al general David McKiernan, McCrystal parecía ser el hombre encargado por Obama para dirigir en Afganistán el modelo de guerra que el presidente pretendía. Poco después, EE UU lanzó una ofensiva en el sur que parecía corresponder con ese modelo. Pero, a partir de ahí, las cosas no avanzaron convincentemente en el campo de batalla y se complicaron extraordinariamente en el terreno político con el escándalo de las elecciones presidenciales.
Objetivos limitados
Llegaron las dudas a la Casa Blanca y Obama decidió darse un tiempo para replantear la estrategia. McChrystal entró entonces en escena con la solicitud de más tropas y se filtró un documento suyo en el que advertía del desastre que podría producirse en Afganistán si el presidente no autorizaba ese incremento. Esta misma semana, el general declaró que la limitación de los objetivos en esa guerra -algo que la Casa Blanca está considerado- sería un error.
La oposición ha tomado nota de estas discrepancias y ha pedido la comparecencia en el Congreso de McChrystal, al que súbitamente ha convertido en su héroe. «Ya que el presidente no quiere escucharle, nosotros lo haremos», decía el martes un miembro de la comisión de Asuntos Militares de la Cámara de Representantes.
Los republicanos aluden al hecho de que, desde su nombramiento, Obama ha recibido a McChrystal tan sólo en una ocasión. La Casa Blanca ha respondido que el general ha participado vía satélite en varias reuniones celebradas hasta ahora y que el presidente, como siempre, habla con los militares por la vía jerárquica. Es decir, que Obama está permanentemente en contacto con McChrystal a través del secretario de Defensa, Robert Gates, y del jefe del Estado Mayor, el almirante Mike Mullen. Un episodio de discrepancias entre el presidente (y comandante en jefe) y uno de los militares más respetados del país -que evoca el histórico conflicto entre el general Douglas MacArthur y el presidente Harry Truman-, siempre merece atención y preocupación. Por eso Obama recibió ayer a McChrystal.