Aguinaldos en dos partes, tres partes y X partes
Los trabajadores de la administración pública miles de veces han sido vilipendiados, con tantas frases descalificadoras como que “estos trabajadores son unos becados”, «no producen» y toda una sarta de ofensas a un sector necesario en la organización del Estado y en la generación de servicios que debe garantizar vía constitucional el Estado venezolano.
Los trabajadores de la administración pública miles de veces han sido vilipendiados, con tantas frases descalificadoras como que “estos trabajadores son unos becados”, «no producen» y toda una sarta de ofensas a un sector necesario en la organización del Estado y en la generación de servicios que debe garantizar vía constitucional el Estado venezolano.
Este menosprecio por los trabajadores públicos no es nuevo, los gobiernos adeco-copeyanos los sometieron bajo las condiciones laborales más flexibles que podían existir en su tiempo, aplicándole una ley sarcástica como lo fue la Ley de carrera administrativa derogada en 2002, para dar paso a la Ley del estatuto de la función publica; los trabajadores de la administración pública sufrieron un trato diferente en el paso del viejo sistema de retroactividad al sistema teodorista de prestaciones sociales porque según este erudito económico, estos trabajadores quebrarían al Estado si no se les aplicaba un trato desfavorecedor.
Con la llegada de la revolución bolivariana no han cambiado favorablemente las relaciones de trabajo en la administración pública, la Ley del estatuto de la función pública es una ley que no da mayores beneficios al trabajador público. Hemos visto en los últimos años como los beneficios del sector público han sido conculcados pasando de contratos colectivos a normativas laborales, además de crear figuras técnico legales como la mora electoral con el fin de no discutir convenios, convenciones, normativas laborales.
La clase obrera del sector público, la que «no produce nada y que es un peso para el Estado», además de ser un «factor de riesgo inflacionario», que según los ortodoxos economistas debe ser tratada con especial cuidado para que no se escape de las manos la inflación, recibió a comienzos de la década un aumento en el pago de los aguinaldos de fin de año, pero para ello el gobierno nacional dispuso que debía recibir dichos pagos bajo la figura de dos tercios la primera quincena de noviembre y un tercio la primera quincena de diciembre.
Ahora, cuando los trabajadores públicos esperaban una acción del ejecutivo que los beneficiase en el pago de sus tan anhelados aguinaldos, el ejecutivo les fracciona en tres partes los mismos, causando un gran malestar en ese vapuleado sector. Lo que lo lleva a preguntarse dónde esta su dirigencia sindical que no convoca a las masas a movilizarse activamente, o es que acaso perdieron el rumbo y equivocaron su razón de ser, entregando la lucha y perdiendo toda independencia de clase, colocándose una camisa de fuerza frente a un patrón del cual son simpatizantes.
La clase obrera pública espera por sus líderes obreros y pide una respuesta o razón de ese vil fraccionamiento de sus aguinaldos, nadie hasta los momentos ha dado la cara exigiendo una respuesta a este atropello a la clase obrera venezolana.
¡Trabajadores del mundo uníos!