7 febrero, 2026

Bloqueo a Gaza: qué entra y qué no

Desde que el grupo islamista Hamas llegó al poder en la Franja de Gaza, Israel sólo permite el ingreso al territorio de «productos de primera necesidad».

El objetivo declarado de la medida es evitar el ingreso de armas y otro material bélico.

Pero el gobierno israelí también espera debilitar a Hamas y forzar la liberación del soldado Gilad Shalit, capturado durante una incursión del grupo islamista en su territorio, en junio del 2006.

Desde que el grupo islamista Hamas llegó al poder en la Franja de Gaza, Israel sólo permite el ingreso al territorio de «productos de primera necesidad».

El objetivo declarado de la medida es evitar el ingreso de armas y otro material bélico.

Pero el gobierno israelí también espera debilitar a Hamas y forzar la liberación del soldado Gilad Shalit, capturado durante una incursión del grupo islamista en su territorio, en junio del 2006.

El bloqueo, sin embrago, ha sido denunciado por Amnistía Internacional como un «castigo colectivo» en contra de los habitantes de la Franja. El organismo afirma que el mismo está provocando una «crisis humanitaria».

Funcionarios de Naciones Unidas también han descrito lo que está ocurriendo en Gaza como un «sitio medieval» y apuntan que la situación se está deteriorando.

El gobierno de Israel, por su parte, afirma que las restricciones no han producido escasez, pues se permite la entrada de ayuda humanitaria al territorio.

¿Cómo ha funcionado?

Las autoridades israelíes manejan una lista de productos de «doble propósito» -que pueden ser empleados para fabricar armas, como tubos de acero y fertilizante- cuyo ingreso sólo se permite en casos excepcionales.

Pero muchas otras decisiones se toman «caso por caso», lo que según varias agencias se traduce en arbitrariedades.

Se permite la entrada de agua mineral, pero no de jugo de frutas.

Según la organización para refugiados palestinos de Naciones Unidas (Unrwa, por sus siglas en inglés), la lista de bienes a los que se les ha impedido la entrada a Gaza, en algún momento u otro incluye: lámparas incandescentes, velas, fósforos, libros, instrumentos musicales, crayones de colores, ropa, zapatos, colchones, sábanas, pasta, café, te, chocolate, nueces, champú y acondicionador para el cabello.

Curiosamente, se permite el ingreso de carne y atún enlatados, pero no el de frutas en conserva. Puede entrar agua mineral, pero no jugo de frutas. La pasta de sésamo (tahini) está permitida, no así la mermelada.

Muchos otros bienes –desde automóviles a refrigeradores, pasando por computadoras- también tienen prohibida la entrada.

Y, hasta inicios del 2010 -cuando se permitió el ingreso de algo de vidrio, madera, cemento y aluminio- los materiales de construcción estaban casi completamente vetados.

Israel se justifica afirmando que, en el pasado, Hamas ha desviado la ayuda y se ha adueñado de los materiales de construcción para su propio uso.

Las agencias internacionales dicen que cuentan con mecanismos de monitoreo bastante estrictos para evitarlo.

Alimentos

Las agencias de ayuda que operan en Gaza reconocen que la mayor parte del tiempo han podido ingresar productos básicos como harina y aceite para cocinar al territorio.

Pero según la Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 61% de los habitantes de la Franja están expuestos a la «inseguridad alimentaria».

El bloqueo en números

80%: los hogares de Gaza que dependen de ayuda alimentaria de algún tipo

70%: las familias de Gaza que viven con menos de un dólar al día si no se considera la asistencia humanitaria

36-50: las horas promedio sin acceso a energía eléctrica cada semana

80%: el agua que no cumple con los estándares de la OMS

34.910: las industrias que se vieron obligadas a cerrar a partir del bloqueo

38.6%: la tasa de desempleo a inicios del 2010

12.000: las casas que no se han podido reconstruir

27: los pacientes que fallecieron en el 2009 mientras esperaban autorización para ser trasladados a Israel

La organización para refugiados palestinos de Naciones Unidas (Urnwa), por su parte, estima que el 80% de los hogares de Gaza depende de ayuda alimentaria de algún tipo.

Urnwa distribuye alimentos entre 750.000 personas, prácticamente la mitad de la población.

Pero desde junio del 2007 sus envíos se han visto interrumpidos en varias oportunidades, como resultado del cierre de fronteras o debido a la escasez de combustible.

Israel dice que el cierre de los pasos fronterizos por lo general obedece a razones de seguridad, y pone como ejemplos los ataques con morteros por parte de militantes palestinos.

Al mismo tiempo, las raciones de Urnwa nada más satisfacen aproximadamente dos tercios de los requerimientos dietéticos de la población, por lo que necesitan ser complementadas por productos lácteos, carne, pescado, fruta fresca y vegetales.

Algunos de estos productos son cultivados localmente, otros llegan desde Israel, y algunos entran como contrabando a través de los túneles que están debajo de la frontera entre Gaza y Egipto.

Pero con un desempleo estimado del 38.6% -según la Oficina de Estadísticas Palestina- no todos los habitantes de Gaza pueden adquirirlos, aún cuando están disponibles en las calles.

Según Urnwa, el número de palestinos que reciben ayuda y que no son capaces de comprar productos básicos como jabón o agua potable, se ha triplicado desde el 2007.

Y una encuesta de Naciones Unidas encontró que más de la mitad de los habitantes de la Franja había vendido la mayor parte de sus bienes y dependía de créditos para comprar comida.

La encuesta, realizada en el 2008, también encontró que tres cuartos de los habitantes de Gaza estaban comprando menos comida que en el pasado, y casi todos estaban consumiendo menos fruta fresca, vegetales y proteínas animales, como una forma de ahorrar dinero.

La última gran operación militar israelí en el territorio, en diciembre y junio del 2009, afecto de forma significativa el transporte y distribución de comida, además de causar daños estimados en US$180 millones a la producción agrícola local.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un tercio de los niños menores de cinco años y de las mujeres embarazadas sufren de anemia.

Combustible

En septiembre del 2007, en respuesta a los continuos ataques con cohetes en contra del sur de Israel, las autoridades israelíes declararon a Gaza un «ente hostil» y anunciaron restricciones a sus importaciones de petróleo.

En varias ocasiones, la escasez de combustible ha provocado graves problemas, aunque algo entra de contrabando proveniente de Egipto, a través de los túneles. Ello explica por qué las carretas tiradas por burros son muy comunes en la Franja.

De acuerdo con Oxfam, al territorio no ha entrado gasolina ni diesel desde noviembre de 2008, salvo el combustible destinado a los vehículos de la ONU y otros cinco cargamentos en un período de tres años.

Según la agencia, la cantidad de aceite para cocinar autorizada por lo general fluctúa entre la mitad y un tercio de lo necesario.

Electricidad

El sistema eléctrico de Gaza se alimenta con 144MW provenientes de Israel, 17MW que llegan desde Egipto y con lo generado por una planta local manejada por la UE, con una capacidad máxima de 80MW.

Hay plantas eléctricas, pero no combustible para hacerlas funcionar.

Por lo general, el combustible para esa planta llega a través del cruce de Nahal Oz. Y, por consiguiente, el cierre de este paso en repetidas ocasiones ha obligado a apagarla.

Durante la operación militar israelí de enero del 2009, esto hizo que dos tercios de la población de Gaza careciera de electricidad.

Y, desde inicios del 2008, la planta sólo ha recibido suficiente combustible para operar a dos tercios de su capacidad, en línea con un fallo de la Corte Suprema de Israel que establece el mínimo de combustible que este país debe permitir ingresar a Gaza.

Las cifras de un monitoreo realizado por varias agencias internacionales muestran que los embarques de combustible estuvieron por debajo de ese límite varias veces a inicios del 2008.

Y, desde finales del 2009, cuando la UE le trasladó la responsabilidad de pagar por el combustible a la Autoridad Palestina, basada en Ramallah, la cantidad de combustible suministrado también se redujo. Eso significó que entre abril y mayo de este año la planta sólo ha podido operar a entre 20% y 50% de su capacidad.

Así las cosas, los apagones son cosa frecuente. Una investigación de Oxfam de Abril 2010 encontró que los hogares de Gaza pasaban sin electricidad entre 35 y 60 horas semanales.

Agua y saneamiento

El bloqueo también le ha pasado la cuenta al sistema de agua y saneamiento de Gaza.

La falta de repuestos no permite hacer las reparaciones necesarias y los constantes apagones han hecho que las bombas dependan de generadores, que también se han visto afectados por la falta de repuestos.

Y, según la OMS, la operación militar de enero del 2009 sólo vino a empeorar una deteriorada situación.

Antes de la ofensiva israelí, los habitantes de Gaza sólo disponían de la mitad del agua requerida bajo los estándares internacionales y el 80% del agua suministrada no se ajustaba a los estándares para agua potable de la propia OMS.

Y durante los combates de enero del 2009, la mitad de los habitantes de la Franja no tenía acceso a agua por tuberías.

Las aguas negras también plantean un serio problema. Se estima que 50 millones de litros de aguas residuales son vertidos a diario en el mar. El resto de las aguas negras se almacena en grandes lagunas, pero el derrumbe de una de estas en el 2007 causó por lo menos cinco muertes.

Negocios

Naciones Unidas afirma que el bloqueo ha causado un «daño irreversible» en la economía de Gaza.
Un camión de carga cerca de la frontera de Gaza

La materia prima, no entra. Los productos terminados, no pueden salir.

Según el Banco Mundial, el desempleo pasó del 30% en 2007 al 40% en 2008, aunque disminuyó levemente a inicios de este año.

Y Naciones Unidas estima que, si no se toma en cuenta la ayuda humanitaria, el 70% de las familias de Gaza viven con menos de un dólar por día.

El sector privado se ha visto especialmente afectado por el cierre de las fronteras.

Antes del 2007, hasta 750 camiones con muebles, alimentos, textiles y productos agropecuarios salían de Gaza cada mes, generando ingresos diarios por el orden de medio millón de dólares.

Pero, bajo el bloqueo, las únicas exportaciones permitidas han sido un reducido número de camiones con fresas y flores, aunque la situación mejoró un poco a inicios del 2010.

Y la producción para consumo local muchas veces se ha visto paralizada por falta de materia prima.

Según la organización humanitaria israelí Gisha, se permite la entrada de pequeños contenedores con margarina, para uso doméstico, pero no la de cubetas de mayor tamaño, necesarias para la producción industrial de alimentos.

Algunas industrias, sin embargo, mantienen una producción limitada que depende de los productos de contrabando.

Además, antes del bloqueo en la Franja operaban 3.900 sitios industriales, que le daban trabajo a 35.000 personas. En junio del 2008, la cifra se había reducido a 90, generando nada más 860 empleos, según datos de la Organización Palestina de Comercio.

Por su parte, el Consejo de Coordinación del Sector Privado Palestino, estima que los daños sufridos por los negocios de Gaza durante la operación militar de diciembre 2008 y enero 2009 alcanzaron los US$140 millones.

Agricultura

Toneladas de productos agrícolas se han perdido al no poder ser exportados.

El sector agrícola es una importante fuente de empleo, pero sus exportaciones se han vista reducidas a cero. Toneladas de flores, frutas y vegetales han tenido que ser destruidas o vendidas con pérdidas en los mercados locales.

El alto costo del combustible también ha impactado la labor pesquera y con ello el precio de las sardinas.

Y en una granja avícola se tuvieron que sacrificar 165.000 polluelos por que la falta de combustible no permitió mantener las incubadoras funcionando.

La Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que la última gran ofensiva israelí dejó pérdidas por US$180 millones en árboles, cultivos, ganado, invernaderos y otra infraestructura agrícola. La Autoridad Palestina estima que se destruyó el 15% de la tierra cultivable.

Según la FAO el cierre de las fronteras constituye un importante obstáculo para la reconstrucción, pues se traduce en limitada disponibilidad de fertilizantes, semillas, animales y equipo agrícola.

Israel afirma que durante el 2010 dejó entrar a Gaza semillas de papa, huevos para la reproducción, abejas y un tipo de fertilizante que no puede ser empleado en la fabricación de explosivos.

Construcción

Las restricciones para el ingreso de materiales de construcción, particularmente cemento y repuestos, han afectado negativamente numerosos proyectos, desde plantas para tratamiento de agua hasta cementerios. La reconstrucción de la infraestructura dañada durante los combates de enero del 2009 ha sido virtualmente imposible.

Según Naciones Unidas esos combates destruyeron o dañaron 12.000 casas. Tampoco se han podido construir aulas de clases para atender a los 15.000 nuevos alumnos resultado del crecimiento de la población.

Varios centenares de toneladas de cemento entraron a Gaza en la primera mitad del 2010, pero las agencias humanitarias afirman que esto es sólo una fracción de lo que se necesita. Según Gisha, antes del bloqueo las importaciones de cemento mensuales excedían las 70.000 toneladas.

Atención médica

La OMS afirma que el bloqueo ha provocado un «empeoramiento de las condiciones de salud de la población» y ha «acelerado la degeneración» del sistema de salud.
Una mujer recibe ratamiento médico en Gaza

La falta de repuestos también afecta a los equipos médicos.

Por lo general Israel permite el ingreso de medicinas a Gaza. Y aunque la OMS destaca la falta de medicamentos, esto parece ser producto de problemas en la cadena de distribución, incluyendo los conflictos entre Hamas y Fatah.

La OMS, sin embargo, responsabiliza al bloqueo por el «lamentable estado» de la mayor parte de los equipos médicos de Gaza, pues este se traduce en atrasos en la llegada de repuestos e incluso en la de los ingenieros que deben darles mantenimiento.

Antes de la ofensiva militar, Gaza sólo tenía 133 camas de hospital por cada 100.000 habitantes, una cifra muy inferior a las 583 de Israel. Y esa capacidad se vio aún más reducida luego de los combates.

Según cifras israelíes 10.544 pacientes y sus acompañantes pudieron salir de Gaza para recibir tratamiento médico durante el 2009. La OMS, sin embargo, destaca que en diciembre de ese mismo año se negó o atrasó el traslado del 21% de los pacientes. Ese año, 27 personas fallecieron mientras esperaban permiso para ser atendidos en Israel.

Las autoridades israelíes sostienen que esto se debe a la necesidad de realizar extensos chequeos de seguridad antes de cada traslado, ya que al menos tres pacientes con permisos médicos fueron descubiertos mientras planeaban ataques contra Israel.

Israel también se ha ofrecido para facilitar el traslado hasta Jordania de aquellos pacientes a los que se les niegue el salvoconducto por razones de seguridad.

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