Bulgaria: grandes movilizaciones provocan la caída del gobierno

Por Prensa UIT-CI
12 de diciembre de 2025. Desde mediados de noviembre, y en medio de una creciente ola de huelgas en Europa, Bulgaria fue escenario de las movilizaciones más grandes desde 1990. En esta ocasión la lucha se libra contra el presupuesto con el cual el gobierno preparaba un alza en los impuestos y las contribuciones individuales a pensiones y seguridad social y un ajuste contra el pueblo trabajador. Los trabajadores estatales verían un paupérrimo aumento, mientras las fuerzas de seguridad eran bendecidas con un gran incremento de salarios, muy por encima de las y los trabajadores promedio. El objetivo del gobierno era aprobar el presupuesto para abandonar la moneda nacional (el Levs) y adoptar el Euro a partir del 1° de enero de 2026, para incorporarse así a la Eurozona después de ser miembro de la Unión Europea desde 2007.
Las movilizaciones contra el presupuesto expresan una gran determinación del pueblo húngaro de defender los derechos sociales atacados por el gobierno. Las promesas de que la entrada a la Eurozona en 2026 traerá una mayor estabilidad económica y una mejor calidad de vida, se esfuman por los aires al mirar las deterioradas condiciones de vida del pueblo trabajador de Europa que sufre las cesantías, la falta de vivienda y los elevados precios de los productos, los bajos salarios y la represión.
Bulgaria, desde 1945 fue parte del bloque de países gobernados por partidos comunistas estalinistas en el este de Europa. A partir de 1989 se restauró el capitalismo en el país, y desde entonces ha sido gobernado por partidos ligados a los oligarcas corruptos que controlan los medios de comunicación y la economía, y que durante todos estos años han aplicado duros ajustes empobreciendo a los trabajadores y sectores populares.
Los motivos de la movilización se encuentran en el deterioro de las condiciones de vida y el impacto de la crisis económica. Bulgaria, con sus 6,5 millones de habitantes, es el país más empobrecido de la Unión Europea (UE) y donde el riesgo de pobreza asciende al 21,7%, índice que se incrementa al 28,2% en los menores de 18 años. El creciente aumento en el costo de las viviendas, las hace cada vez más inaccesibles. Bulgaria es el segundo país de la Unión Europea -luego de Portugal- con mayores alzas en el costo de la vivienda con un 15,5%.
Las demandas contra la corrupción en el seno del régimen político también son centrales en la movilización. Una de las más sentidas es el rechazo a Boyko Borizov y a Delyan Peevski, quienes son identificados como los personajes poderosos que manipulan al gobierno títere. Boyko Borisov es el repudiado dirigente del partido gobernante de derecha GERB, funcionario de la policía durante el anterior régimen estalinista, ex primer ministro desde 2009 a 2013 -y otras reiteradas oportunidades- quien en su momento, bajo un gobierno autoritario y corrupto, reprimió a la oposición y al periodismo independiente mientras impulsaba el ingreso de Bulgaria a la UE. Delyan Peevski es un oligarca, magnate de los medios de comunicación, sancionado por corrupción en Estados Unidos y el Reino Unido, diputado del parlamento búlgaro. Más del 80% de los encuestados afirman que la movilización es un levantamiento civil contra el modelo de gobierno asociado personalmente con Boyko Borisov y Delvan Peevski.
Las masivas movilizaciones de las que participaron trabajadores con sus sindicatos, estudiantes y la juventud identificada como la Generación Z, obtuvieron sus primeros triunfos y provocaron la renuncia del primer ministro Rosen Zhelyazkov el pasado 11 de diciembre. Antes de su renuncia había anunciado que retiraría el cuestionado presupuesto como una maniobra, pero fracasó y el pueblo trabajador continuó llenando las calles de Sofía – la capital- y otras ciudades. El 12 de diciembre el parlamento aprobó por unanimidad la dimisión del primer ministro.
Cae el gobierno, sigue la crisis
Con 7 elecciones parlamentarias desde 2021 y frágiles coaliciones de gobierno, Bulgaria es uno de los países más inestables de la Unión Europea. Desde su designación como primer ministro en enero de este año, Rosen Zhelyazkov afrontó seis mociones de censura. Antes de que el parlamento aprobara su censura impulsada por la oposición social liberal, el primer ministro dimitió.
Ahora el presidente de Bulgaria, Rumen Radev, deberá designar entre sus allegados y en acuerdo con las fuerzas políticas, a un primer ministro interino; mientras preparan el terreno para que el parlamento convoque nuevamente a elecciones anticipadas en marzo del 2026. Pero este escenario institucional se encuentra comprometido por las demandas de las movilizaciones y la fuerte crisis política.
El cuestionado régimen y sus partidos intentan utilizar la dimisión del primer ministro como una válvula de escape para ganar tiempo, imponer la desmovilización y una falsa confianza en un nuevo proceso electoral con el objetivo de reacomodarse. Mientras por arriba preparan un cambio ordenado, las penurias de las mayorías populares continuarán socavando la confianza con los partidos del régimen, los que -a pesar de sus diferencias políticas- acuerdan en sostener el plan explotador y hambreador para las mayorías trabajadoras belgas.
Las últimas encuestas demuestran que las grandes movilizaciones han profundizado la ruptura de amplios sectores con el GERB, que perdió una parte importante de su apoyo en sólo tres meses pasando del 22% al 17%. El 56% de los encuestados apoya la exigencia de la dimisión del gobierno y el 51% se declara dispuesto a votar en elecciones anticipadas. Sin embargo, el 25% duda sobre a quién votar.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI), respaldamos las movilizaciones que trabajadores, jóvenes, mujeres y sectores populares desarrollan actualmente en Bulgaria. Luego del gran triunfo conquistado con la renuncia del primer ministro y el retiro del cuestionado proyecto de presupuesto, las más de 100.000 personas que salieron a las calles de la capital Sofía en las históricas movilizaciones, muestran el repudio a los oligarcas y a los partidos del régimen político, así como la búsqueda de una alternativa política. Esta alternativa política podrá surgir al calor de las luchas, con independencia política de todos los partidos del régimen, y enarbolando un programa de salida de fondo a la crisis capitalista que sacude a toda Europa, y somete a Bulgaria y a su pueblo trabajador bajo la bota de las potencias imperialistas y sus intereses. La pelea, sigue abierta.