Carta Abierta a la Cumbre Social y Política de Colombia
En medio del show de la ruta libertadora uribista y de los ataques a los países vecinos, montan la ocupación militar norteamericana a Colombia. Así conmemora el gobierno de Álvaro Uribe, nuestra independencia, multiplicando la intervención de tropas de los Estados Unidos en nuestro país en 7 bases aéreas y navales para reemplazar la base de Manta que diera por terminada con dignidad el hermano pueblo del ecuador. Este hecho constituye una brutal ocupación militar norteamericana y la mayor agresión imperialista en nuestra historia y tiene como objetivos preservar el dominio norteamericano sobre Colombia y recuperarlo en toda la región, en donde las luchas de los pueblos hermanos han obtenido grandes triunfos.
En medio del show de la ruta libertadora uribista y de los ataques a los países vecinos, montan la ocupación militar norteamericana a Colombia. Así conmemora el gobierno de Álvaro Uribe, nuestra independencia, multiplicando la intervención de tropas de los Estados Unidos en nuestro país en 7 bases aéreas y navales para reemplazar la base de Manta que diera por terminada con dignidad el hermano pueblo del ecuador. Este hecho constituye una brutal ocupación militar norteamericana y la mayor agresión imperialista en nuestra historia y tiene como objetivos preservar el dominio norteamericano sobre Colombia y recuperarlo en toda la región, en donde las luchas de los pueblos hermanos han obtenido grandes triunfos.
El amo yanqui necesita aplastar los procesos de resistencia que saltan a diestra y siniestra en el continente. Para lograrlo combina los golpes militares con la concertación como lo hace en Honduras. Es una escala superior del Plan Colombia, Plan Patriota, y de la política de Seguridad Democrática; se trata de algo nuevo y estratégico: la ocupación militar “pacífica” de colombia, por parte del ejército del imperio del norte.
La criminal entrega de la nación colombiana, ha grangeado al lacayo Álvaro Uribe, el guiño de Obama, presidente de los EEUU, para la reelección presidencial, haciendo resucitar de entre los muertos, el referendo reeleccionista, con el cierre de filas de toda la bancada parlamentaria proimperiaslita. Barak Obama se quita la máscara ante los pueblos del mundo, como gendarme de la contrarrevolución imperialista mundial: multiplica las tropas en Afganistán, agrede a Irak, a Corea del Norte, a Venezuela, a Ecuador, a Bolivia, patrocina y negocia el golpe militar en Honduras, llena de miles de millones de dólares a sus banqueros y sus multinacionales, etc. Arrepentido estará, aquel que celebró su elección.
Mienten Hilary Clinton la Secretaria de Estado y el Canciller Bermúdez, cuando afirman: “éste acuerdo militar es para combatir el narcotráfico y el terrorismo y no le incumbe a otros países”. Al narcotráfico se le podría golpear por el eje, si Obama legalizara el consumo de drogas en los EEUU eliminando el problema económico del narcotráfico y transformándolo en uno estrictamente de salud. No lo hacen, porque el narcotráfico lo utilizan ellos mismos y les sirve cínicamente de argumento para ocupar naciones como la colombiana, vilmente entregada por el cipayo de turno Álvaro Uribe, y agredir a los pueblos latinoamericanos!
La ocupación militar norteamericana, no disminuirá el narcotráfico, ni impedirá que sigan robándole las tierras a los campesinos colombianos continuando la contrarreforma agraria, motor del conflicto armado colombiano. Solo traerá más violencia y será gasolina para el conflicto armado colombiano. William Brownfield, embajador norteamericano, recordando las palabras de Obama, dijo: “estamos actualizando los acuerdos que hemos tenido con colombia desde 1952”. ¡y en 1953 dieron el golpe militar en Colombia! Impedirán a cualquier costo perder el control político de la situación, como lo acaban de hacer en Honduras, para no seguir perdiendo a América Latina. Ya están imponiendo el referendo reeleccionista y frente a esta maniobra tenemos que unificarnos impulsando la ABSTENCIÓN ACTIVA.
Cierran filas alrededor del gobierno y el acuerdo toda la burguesía, los gremios económicos, todos los partidos de la burguesía que conforman la coalición gobernante y de oposición (partido liberal), los grandes medios de comunicación, las multinacionales, la Unión Europea en cabeza del gobierno Español, la cumbre de países de Norteamérica (México, Canadá y Estados Unidos) y en Latinoamérica los gobiernos de México, Perú y otros países de manera solapada y vergonzante. Es un verdadero frente contrarrevolucionario proimperiaslita, avalado y sellado por la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores.
La ocupación militar, la influencia directa de la Embajada gringa y las multinacionales en las decisiones económicas, sociales y políticas serán determinantes, convirtiendo de hecho al embajador gringo en una especie de “virrey” y a Uribe en el títere o mandadero del imperio. Esta situación, profundiza el carácter totalitario del régimen y el gobierno, ya que su apoyo es la institución militar y fundamentalmente las tropas extranjeras que cuentan con total y absoluta inmunidad e impunidad para hacer y deshacer. Pasan a un segundo plano el Congreso, la justicia y demás instituciones de la democracia burguesa
Las elecciones, el voto, las libertades democráticas y sindicales, de opinión, de protesta, huelga, movilización estarán sometidas a esta ocupación militar y servirán de fachada democrática para legitimar el verdadero carácter totalitario, guerrerista y antidemocrático del régimen y el gobierno que garantiza la dominación burguesa del imperialismo norteamericano.
Este frente imperialista sabe que las masas están saliendo a la lucha, enfrentando las consecuencias de la crisis global de la economía capitalista, fundamentalmente, el desempleo, el subempleo, el hambre y la miseria de millones de personas en Colombia y todo el mundo, incluyendo los Estados Unidos, acrecentando la monumental crisis social que se expresa en la violencia, la delincuencia común y todas las lacras de la barbarie capitalista. Por eso se preparan para enfrentarla con métodos de guerra civil, es decir, a sangre y fuego.
Esta Cumbre Social y Política no puede ignorar la realidad. Tiene la obligación histórica de darle una respuesta categórica desde el punto de vista de los trabajadores, desempleados, indígenas, los campesinos pobres, los desplazados, las víctimas de los crímenes de Estado y de los paramilitares y de los sectores populares que son los directamente afectados por la presencia de las bases militares gringas y la política entreguista, arrodillada del gobierno de Uribe la burguesía colombiana y sus partidos.
Este evento debe dotarse de una política que unifique a todos levantando un programa a manera de pliego único nacional, que contenga como mínimo: contra la ocupación militar imperialista, por soberanía nacional; por paz, verdad, justicia y reparación a todas las víctimas del genocidio de Estado, – porque el paramilitarismo es una política de Estado – y devolución a los campesinos de todas sus tierras robadas y reforma agraria democrática, fin del secuestro y puesta en libertad de todos los secuestrados; por pleno empleo, salario digno y contrato de trabajo a termino indefinido, contra las cooperativas asociadas de trabajo; por el no pago del robo de la deuda externa; servicios público con bajas tarifas, derechos democráticos, educación, salud y vivienda.
Y un plan de lucha que tenga como eje fundamental la preparación de un paro general o paro cívico nacional, comenzando por la jornada del 26 de agosto, la jornada en aniversario del paro cívico nacional del 14 de septiembre de 1977 y el paro general en octubre, uniéndonos con la propuesta de la Minga indígena y acatando el llamado de ASONAL para unificar las luchas y conformar una Coordinadora de luchas. De ésta manera, la Cumbre debe convocar a todas las organizaciones sociales, sindicales, populares y políticas que se reclamen de los trabajadores y los pobres de América Latina a impulsar una jornada continental de lucha, un encuentro continental para analizar las consecuencias de las bases militares en Colombia y dotarnos de una política y plan continental de lucha unificada, para expulsar las tropas yanqui de Colombia y por la II independencia de América Latina.
Es el momento de la lucha directa de masas. Al imperialismo no se le combate consecuentemente con discursos en el parlamento por incendiarios que parezcan; tampoco con la sola estrategia electorera por fuera de la movilización de las masas, pues por esta vía no se van a resolver sus graves problemas y menos se va a detener la decisión de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y Barak Obama de ocupar a Colombia con las bases militares gringas. Tampoco sirve convertirse en servil agente del gobierno y del imperio haciéndole la diplomacia que al gobierno le corresponde con los países vecinos por más beligerantes que parezcan, para apaciguar el fuego y el levantamiento de las masas y las clases populares.
¡Abajo el gobierno totalitario y entreguista de Álvaro Uribe y sus bases militares yanqui!
¡Abajo la ocupación militar norteamericana de Colombia y América latina!
Contra el imperialismo y sus bases militares, el gobierno y su plan. ¡Pliego único y paro general!
JORNADA CONTINENTAL DE LUCHA por la II independencia de América latina Encuentro continental
¡UNIOS – El Polista y Alternativa Socialista contra la ocupación imperialista!
Alternativa Socialista – UNIOS
Agosto 20 de 2009