Centro de torturas de Guantánamo: 10 años de oprobio

12 de enero.- Ayer se cumplieron 10 años de la apertura del tristemente célebre campo de concentración de la Base Naval de Guantánamo, ubicado en la isla de Cuba, en un territorio ocupado ilegalmente por el gobierno de EEUU desde hace más de un siglo. La jornada estuvo marcada por protestas contra el gobierno imperialista de Obama, en el propio Washington y otras ciudades, así como una huelga de hambre efectuada por los presos de Guantánamo. Obama prometió cerrar el centro de torturas cuando era candidato presidencial, pero una vez en la presidencia se encargó de mantenerlo en funcionamiento y procurar la impunidad de los torturadores que allí han operado.

12 de enero.- Ayer se cumplieron 10 años de la apertura del tristemente célebre campo de concentración de la Base Naval de Guantánamo, ubicado en la isla de Cuba, en un territorio ocupado ilegalmente por el gobierno de EEUU desde hace más de un siglo. La jornada estuvo marcada por protestas contra el gobierno imperialista de Obama, en el propio Washington y otras ciudades, así como una huelga de hambre efectuada por los presos de Guantánamo. Obama prometió cerrar el centro de torturas cuando era candidato presidencial, pero una vez en la presidencia se encargó de mantenerlo en funcionamiento y procurar la impunidad de los torturadores que allí han operado.

Bajo el pretexto genérico de «combatir al terrorismo», el gobierno yanqui estableció este centro de torturas, así como decenas más a lo largo y ancho del mundo, generalmente en países del Este de Europa y el Medio Oriente con regímenes opresivos de derecha.

Alrededor de 200 prisioneros permanecen secuestrados por las autoridades yanquis, y alrededor de 800 han estado detenidos allí a lo largo de esta década, la mayoría de ellos detenidos en Afganistán.

El 17 de septiembre, el genocida George W. Bush autorizó a la CIA a instalar cárceles y centros de tortura fuera del territorio de Estados Unidos. Dos meses más tarde, instruyó a los esbirros yanquis a mantener indefinidamente detenidos a extranjeros «sospechosos de actividades terroristas», sin que fueran sometidos a juicio. Decenas de menores de edad se incluyen entre las personas que fueron objeto de secuestro y torturas por parte del aparato militar yanqui.

Según Amnistía Internacional, la mayoría de los presos de Guantánamo no fueron capturados por soldados invasores de EEUU, sino por militares de otros gobiernos, o incluso por mercenarios y cazarrecompensas.

Al menos siete de los detenidos han muerto bajo custodia, y se sospecha que han muerto a causa de las torturas sufridas. Las autoridades yanquis se han negado a realizarles autopsias.

Además de perpetrar toda clase de abusos en contra de las personas detenidas, el gobierno de los EEUU ha ideado una atrocidad jurídica al instalar tribunales militares especiales para juzgar a los detenidos, ignorando olímpicamente la legalidad internacional y las propias leyes estadounidenses.

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