Chávez dice que profundizará su «revolución»
El presidente Chávez dijo el domingo que profundizará lo que él llama la «revolución socialista». Incluso, rayando en lo cómico, aseguró que la próxima Asamblea Nacional será la más revolucionaria que haya tenido el país en los últimos 10 años. Esto no será posible, ya que el Psuv tendrá 97 diputados, la derecha 65, y el PPT 2, difícilmente podrá proponerse o aprobarse algún instrumento legal revolucionario.
El presidente Chávez dijo el domingo que profundizará lo que él llama la «revolución socialista». Incluso, rayando en lo cómico, aseguró que la próxima Asamblea Nacional será la más revolucionaria que haya tenido el país en los últimos 10 años. Esto no será posible, ya que el Psuv tendrá 97 diputados, la derecha 65, y el PPT 2, difícilmente podrá proponerse o aprobarse algún instrumento legal revolucionario.
La twittervolución
«Yo estoy dedicado y decidido a profundizar la revolución bolivariana y socialista», fue uno de los mensajes enviados por Chávez a través de su teléfono celular a una de las redes sociales de internet.
Sin embargo, en la práctica, el gobierno nacionalista-burgués de Chávez ha aplicado medidas económicas brutales en contra de la población trabajadora, y se ha ganado la simpatía de banqueros e importadores con su política de «alianza estratégica con la burguesía nacional», tal y como la bautizó el propio mandatario en junio de 2008.
La derecha proimperialista acusa a Chávez de ser «comunista», campaña que sólo tiene eco en los sectores más atrasados políticamente de la clase media. Para evidenciar la existencia del supuesto «comunismo», la derecha señala las expropiaciones realizadas por el gobierno. En realidad, dichas expropiaciones son pagadas a precios exhorbitantes: Venezuela ha pagado más de 20 millardos de dólares en compras de mayorías accionarias de empresas. En la mayoría de los casos, se conforman empresas mixtas, que incluyen capital estatal y privado.
11 años después, el latifundio intacto
También este domingo, desde el estado llanero de Guárico, Chávez aseguró, por enésima vez, que se liquidaría el latifundio. Sus demagógicas palabras chocan con la realidad de un país en el que las pocas tierras que han sido estatizadas se han pagado a elevadísimos precios, y en muchos casos estas tierras permanecen improductivas. El escándalo de «Pudreval» puso en evidencia la gran dependencia del país respecto de la importación de alimentos.
Para agravar la situación, Chávez liberó los precios de la mayoría de los alimentos, y a los pocos que permanecen regulados el gobierno les sube el precio cada vez que la burguesía recurre al acaparamiento.
A profundizar el culto a la personalidad
Chávez, en una reunión con parlamentarios electos del Psuv, un partido policlasista de orientación burguesa, fue insistente al señalar que había que afianzar el «amor» y el «frenesí» popular, para garantizar futuras victorias electorales.
Luego aseguró que la minoría de la derecha en la Asamblea Nacional buscaría disolver el parlamento, aunque no explicó cómo planeaban hacerlo. Chávez suele invocar los fantasmas del golpismo para cohesionar sus filas, pese a haber ahuyentado la posibilidad de un golpe a través de pactos económicos y políticos con la burguesía.
Otra vez el cuento de las 3 erres…
Al igual que hizo luego de la derrota de la propuesta de Reforma Constitucional, en diciembre de 2007, Chávez llamó en su artículo semanal a relanzar las 3 R -revisión, rectificación y reimpulso-, pero «elevadas al cuadrado». No aclaró si se refiere a que ahora serán 9 erres en vez de 3. Tampoco hizo un balance de la aplicación de las fulanas 3 erres hasta el momento.
El detalle que faltaba
En su artículo, el presidente también hizo una observación sobre la diferencia entre la cantidad de gente movilizada durante la campaña y la cantidad de votos obtenidos. «Dentro de nuestro ejercicio crítico y autocrítico hay un elemento que cobra la mayor importancia: la distancia que se pudo comprobar entre el impresionante nivel de convocatoria durante toda nuestra campaña electoral, y la traducción de éste en votos efectivos», escribió Chávez. Ciertamente, dado que las movilizaciones gobierneras se basan en la coacción en contra de miles de empleados públicos, obligados a vestirse de rojo y asistir a actos de masas del Psuv, estas movilizaciones no reflejan un apoyo genuino a la política gubernamental. Por el contrario, muchos de estos empleados públicos aplicaron el voto castigo a la hora de sufragar.