Comienza el juicio al niño soldado afgano prisionero en Guantánamo
El prisionero más joven de Guantánamo comenzará a ser juzgado hoy por una corte militar en la polémica prisión ilegal estadounidense, ocho años después de su captura en Afganistán cuando era apenas un adolescente.
Omar Kadhr, quien tenía 15 años al ser apresado en julio de 2002 y ser trasladado a Guantánamo, está acusado de la muerte de un militar invasor estadounidense y podría ser condenado a cadena perpetua si es hallado culpable de los cargos de asesinato y conspiración.
El prisionero más joven de Guantánamo comenzará a ser juzgado hoy por una corte militar en la polémica prisión ilegal estadounidense, ocho años después de su captura en Afganistán cuando era apenas un adolescente.
Omar Kadhr, quien tenía 15 años al ser apresado en julio de 2002 y ser trasladado a Guantánamo, está acusado de la muerte de un militar invasor estadounidense y podría ser condenado a cadena perpetua si es hallado culpable de los cargos de asesinato y conspiración.
Un juez militar falló ayer que las confesiones de culpabilidad del canadiense Kadhr, conocido como el «niño soldado» pueden ser usadas contra él, desestimando denuncias de que fueron hechas bajo tortura y los pedidos de sus defensores de evitar el juicio.
El proceso es seguido con atención en Estados Unidos y el mundo, ya que es el primero ante los polémicos tribunales militares que el presidente Barack Obama hereda de su antecesor, George W. Bush.
El proceso, que durará unas tres semanas, comenzará hoy con la elección de los 15 miembros del jurado, todos militares, y para mañana se esperan los alegatos inaugurales, informó la cadena CNN.
Los fiscales dicen que Kadhr es un convencido miembro de Al Qaeda, pero sus abogados afirman que el acusado es una víctima arrastrada a la guerra por los vínculos de su familia con el líder de la red islamista, Osama Ben Laden.
Su padre, Ahmed Said Khadr, era un canadiense de origen egipcio acusado de financiar actividades de Al Qaeda.
Su captura ocurrió luego de un enfrentamiento en un complejo de Al Qaeda en el este de Afgansitán. Kadhr está acusado de haber lanzado una granada a las fuerzas que ingresaron al complejo y de haber matado a un sargento estadounidense.
El joven canadiense negó ayer haber lanzado la granada y rechazó los cargos en su contra.
Sus abogados dijeron que el caso se basa sobre confesiones extraidas con torturas en Afganistán y Guantánamo, pero el juez del caso, coronel Pat Parrish, dijo que permitirá que esos testimonios de Kadhr se usen como evidencia. El gobierno estadounidense ha promovido sistemáticamente el uso de la tortura para obtener confesiones de las personas a las que califica como terroristas.
El sistema de jucios militares para los detenidos de Guantánamo fue polémico desde su creación y fue modificado varias veces.
A fines de 2006, la Corte Suprema de Estados Unidos invalidó una de las versiones de los juicios militares, conocida como comisiones, pero luego el Congreso y Bush fijaron nuevas reglas para los juicios.
Obama revisó el sistema para aumentar las protecciones legales de los detenidos, pero grupos de derechos humanos dicen que el procedimiento todavía es injusto y que los procesos deberían realizarse en tribunales de Estados Unidos. Obama también defendió a quienes usaron la tortura en los interrogatorios, diciendo que habían actuado «de buena fe» y «en defensa de la libertad». Estas expresiones aberrantes no fueron óbice para que obtuviera el Premio Nobel de la Paz.
Tres detenidos fueron condenados durante el mandato de Bush y un cuarto, un escolta de Ben Laden, se declaró culpable y hoy conocerá su sentencia.
Obama prometió cerrar Guantánamo en enero de 2009, pero la medida se estancó porque el Congreso no quiere que los prisioneros sean trasladados a territorio estadounidense. Obama ha incrementado la presencia militar invasora en Afganistán, demostrando su talante guerrerista e imperialista.