11 mayo, 2026

¿Con qué empezar para renovar el país bajo del poder obrero?

Tercera parte de una carta de Suecia

En Venezula hay un debate vital sobre la necesidad de arrebatar el poder a los burócratas y los capitalistas, sobre el control obrero en la industria, sobre la retoma del poder adquisitivo y el nivel de vida para el pueblo.

Tercera parte de una carta de Suecia

En Venezula hay un debate vital sobre la necesidad de arrebatar el poder a los burócratas y los capitalistas, sobre el control obrero en la industria, sobre la retoma del poder adquisitivo y el nivel de vida para el pueblo.

Hay propuestas de una compensación estatal para el poder adquisitivo perdido, hay propuestas de una escala salarial móvil, pero, ¿cómo pueden esas propuestas resolver los problemas diarios en que vive el pueblo venezolano: Escasez drástica de electricidad, deterioro creciente de la industria básica y el sector energético por la falta de mantenimiento y falta de inversiones, galopante escasez de alimentos y mercancías, salarios no pagados, pasivos laborales, despidos, persecución política en la vida laboral, represión a las protestas y las huelgas.

Más dinero como tal no es capaz de crear más mercancías en las tiendas ni más electricidad. Además, el Estado obviamente no es capaz hoy día de pagar los salarios ni los pasivos laborales a sus propios empleados.

Entonces, ¿cómo podría el Estado encargarse de compenzar al pueblo por el poder adquisitivo perdido y una escala salarial móvil nacional?

Hay quienes dirían que todo sería diferente si el Estado fuera controlado por la clase obrera pero lo dudamos. ¿Cómo sería capaz un aparato estatal centralizado de asegurar el poder adquisitivo y decidir sobre el sistema salarial? Para realizarlo se debe apoderar y controlar los flujos de productos, servicios y valores en la economía entera. Las experencias históricas de los sistemas similares espantan y la verdad es que eso es una manera menos efectiva para organizar la economía que el modelo capitalista. La verdad es que una economía organizada alrededor de un único cliente, el Estado, y un único proveedor, el mismo Estado, taponea todo en los corredores del Estado. El sistema se atasca y la burocracia expande.

a. Por un camino hacia el poder obrero sobre la producción

En vez de que los trabajadores tomen Miraflores para meterse en todos los salarios a nivel nacional, ¿no sería mejor que tomen las direcciones en sus propios lugares de trabajo, tomando el control tanto de la producción como del mando de la planta, tanto de los flujos en las cuentas como los contratos de los proveedores y los clientes? Para nosotros tal acción significaría la apertura hacia la introducción de relaciones sociales capazes de erradicar la explotación capitalista en vez de expandir la burocracia aun más, tomando al socialismo como un sistema donde la producción y el consumo están colectivizados internacionalmente, no sería posible imponerlo en un solo país.

Sin embargo, un movimiento amplio que se dirija hacia la toma obrera de la producción, los flujos en las cuentas y las decisiones de las inversiones, para nosotros significaría un camino más transitable para resolver los problemas diarios del pueblo. Tal movimiento sería capaz desde la realidad económica diaria, desde adentro de las líneas y equipos productivos como tales, de formar una política para renovar el parque industrial, arrancar la generación de la electricidad (o adquirirla del extranjero hasta que esto se haya logrado), pagar las deudas a los propios empleados, formar un sistema salarial y parar el engordamiento de los mercados financieros internacionales, los que imponen el cierre de plantas industriales, cortes presupuestarios, devaluciones, golpes de estado, etc.

Este modelo de control obrero significaría un avance hacia el poder obrero, estableciéndose en el interior de las instalaciones productivas en vez de exigir estatizaciones generales con el control obrero colgado fuera de las líneas y equipos productivos. Planteamos que este modelo podría dar la fuerza de acción propia de los trabajadores para eliminar el poder de las gerencias, decidir directamente sobre la producción, las inversiones, el sistema salarial y llegar directamente a acuerdos con los proveedores y clientes.

Las experencias que hay en la clase trabajadora venezolana de control obrero y el poder sobre la producción se podrían desarrollar en una expansión de asociaciones, impulsadas por los sindicatos, convirtiendo a los sindicatos en herramientas para la lucha política, haciendo inspecciónes obreras de los libros contables, comandando las plantas con jefes sin privilegios elegidos por las bases, decidiendo sobre las inversiones, estableciendo un fondo de inversiones común junto con las demás asociaciones de productores, hacia donde se destinará el excedente de la producción para distribuirlo hacia las necesidades sociales. Desde este fondo se podría manejar la economía como tal.

b. Asegurar la distribución de alimentos y productos básicos

Pero, el esfuerzo para renovar las instalaciones industriales y para las nuevas inversiones no podría resolver la escasez creciente de los alimentos y mercancías. Para resolver este problema creemos que es necesario organizar y activar commités de alimentos y precios para luchar en contra de la manipulacion de las reservas alimentales y los precios, dentro de las organizaciones existentes, por ejemplo los sindicatos, consejos comunales, comités de campesinos, o abriendo nuevas organizaciones. La página Laclase.info este 13 de enero publicó una declaración de Orlando Chirino, C-CURA y USI, donde apuntó en esta dirección. Habló sobre las posibilidades de organizarse, tomar tiendas y con acciónes concretas confrontar la subida de los precios y la escasez de mercancías.

Creemos que de esta manera se podría desarrollar un movimiento de los consumidores capaz de mandar sobre la distribución de los alimentos. Tal movimiento al mismo tiempo podría anudar lazos directos con las asociaciones de los productores en la industria, en vez de anudarse verticalmente a un aparato estatal ajeno que separaría a los productores y los consumidores. Con tales lazos horisontales los productores y los consumidores se acercarán y sabrán más sobre las condiciones materiales y las necesidades existentes. Entonces, el margen de especulaciónes y de inflación por causa de desequilibrios entre flujos monetarios y mercanciales disminuirá.

Esas medidas creemos constituirían elementos de un camino más efectivo para emprender la restauración del poder adquisitivo que un atajo hacia las reglamentaciones estatales que sólo empeorarán el problema. Sin embargo, es necesario darse cuenta que dichas medidas no son capazes de erradicar la dependencia de productos importados. Eso exige un viraje hacia la industrialización interior.

c. Por un camino hacia un plan emergencia para la sociedad; industrialización agrícola

Con tal movimiento de los trabajadores y de los barrios en marcha para renovar el parque industrial, resolver la escasez de mercancías y parar la fertilización de los mercados financieros, sería posible reunir un consejo o congreso nacional para fijar la primera meta de un plan emergencia, la cual podría ser la industrialización agrícola para una producción interna de alimentos.

Dirigirse hacia la industrialización agrícola podría servir a varios objetivos. Por un lado, podría parar la autocracia latifundista e impulsar la producción colectiva en el campo; por otro lado podría romper la dependencia del importe de los productos más basicos al país, además podría aumentar la oferta de mercancías mediante inversiones productivas que no obliguen la subida de los precios; podría aumentar los puestos de trabajo, el ritmo de nuevas inversiones y la productividad; podría crear un mercado interno para los productos manufacturados, etc., etc. Esto podría significar un desarrollo de los medios productivos que a su vez se utilizaría como base para la próxima ola de industrialización y empezará a retirarse sucesivamente la dependencia de la economía petrolera.

Otros puntos en tal plan emergencia para la sociedad deberían ser: la expansión masiva del transporte público, la electrificación de todo el país, expansión de sistemas modernos de abastecimiento de agua potable y alcantarillados, sistema nacional de salud y de asistencia médica. En tales proyectos se puede utilizar la tecnología más moderna y se superará la dependencia petrolera.

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