Davos: Se reunieron 2.500 «dueños» del mundo ¡Y dicen que el capitalismo es el mejor sistema!

Desde hace 41 años se reúnen los ricos del mundo en una montaña de los Alpes (Suiza), fría y de aire purísimo, en pleno invierno europeo. Este año una de las conclusiones fue que el capitalismo “amplió la desigualdad social”, pero “que no hay un sistema mejor” (Clarín, 26/1).

Desde hace 41 años se reúnen los ricos del mundo en una montaña de los Alpes (Suiza), fría y de aire purísimo, en pleno invierno europeo. Este año una de las conclusiones fue que el capitalismo “amplió la desigualdad social”, pero “que no hay un sistema mejor” (Clarín, 26/1).

Se calcula que cada asistente gastó, entre viaje y estadía, un mínimo de 50.000 dólares. Una suma que no llegan a ganar en toda su vida centenares de millones de trabajadores chinos, hindúes, haitianos o de otros países pobres. En el bello paisaje alpino se codean banqueros del Citibank y el Morgan, ejecutivos de multinacionales como Nike, Nestlé, Novartis, Coca Cola, algunos políticos, gobernantes de 40 países, como la alemana Ángela Merkel -quien inauguró el evento-, y empresarios buscadores de “contactos” para buenos negocios.

El lema de la reunión fue: “Davos 2012: creando nuevos modelos”. Supuestamente, transformar al sistema capitalista en algo menos desigual. Parece un chiste de mal gusto “descubrir” en ese ambiente que “el capitalismo amplía la desigualdad social”: ¡Ya lo dijo Carlos Marx hace 160 años!

“Creo que tenemos tres o cuatro años en Occidente para mejorar el modelo económico que tenemos, si no lo hacemos habremos perdido el juego”, advirtió David Rubinstein, director del fondo de inversiones Carlyle, según informa AFP. La información no aclara qué significado dio a la frase “habremos perdido el juego”. Pero está claro que no le preocupa en lo más mínimo la desigualdad social, sino “perder el juego”, es decir, que los indignados de Europa y Estados Unidos o la revolución árabe, continúen, hasta quitarles el poder y sus millones. ¡Por eso tiemblan!

El año pasado, el ranking de la revista Forbes que mide a los más ricos del mundo con una fortuna superior a los 1.000 millones de dólares, dio la mayor cifra de la historia: 1.211 personas (capitalistas) suman 4 billones y medio de dólares. ¡En plena crisis mundial que ha causado en cuatro años 200 millones de desocupados, otros tantos que pierden sus casas y más de 1.000 millones de hambrientos…! A esto hay que agregar la destrucción ambiental contra los pueblos del mundo.

La alternativa es el socialismo con democracia obrera

En este contexto, los multimillonarios reunidos en Davos nos quieren hacer creer que el capitalismo es “el mejor sistema”. Esta afirmación sólo se sostiene por el engaño. Hoy el mundo produce comida como para alimentar a 12.000 millones de habitantes. Y sin embargo somos 7.000 millones, millones se mueren de hambre y casi la mitad vive con dos dólares diarios. El progreso tecnológico trae desocupación en Europa y Estados Unidos, y salarios de hambre en los países sometidos, como China. ¿Qué impide que todos trabajemos menos horas y que se repartan la comida y bienes necesarios? Sólo el dominio de la economía mundial por unos centenares de multinacionales (cuyos jefes se reunieron con los gobernantes imperialistas en Davos) provocando este desastre en medio de la abundancia de bienes y alimentos. Expropiar a los grandes millonarios, banqueros y multinacionales es la condición para terminar con este desastre social.

Nos dicen “el socialismo fracasó”. Pero ocultan los hechos. La expropiación de los terratenientes, banqueros y grandes empresarios permitió a Rusia, China, Cuba, Vietnam y otros países en el siglo XX salir de la miseria y lograr grandes avances. Es cierto que posteriormente sufrieron una involución y volvieron al capitalismo. Esto fue porque burócratas privilegiados -encabezados por Stalin en la ex URSS y por la corriente stalinista que dirigió los partidos comunistas- se adueñaron del poder en forma dictatorial (en el caso de Rusia asesinando a los dirigentes revolucionarios) pactando con el imperialismo.

La solución, entonces, no es más capitalismo o un “capitalismo compasivo” como dijeron en Davos. Eso es imposible. Solo un sistema socialista con plena democracia para sus trabajadores, campesinos y demás sectores populares podrá poner las fábricas, tierras y bancos al servicio de las necesidades populares, en una economía planificada, atento a las resoluciones democráticas que tomen los organismos que se de la clase obrera y sus aliadas. Es decir, emprender el camino al verdadero socialismo.

Mientras hoy, la tarea inmediata pasa por seguir impulsando las huelgas y movilizaciones para derrotar a los planes de ajuste y a las políticas de los gobiernos que los aplican, poniendo de pie y forjando una nueva dirección sindical y política de los trabajadores y oprimidos para dar esta gran lucha en cada país y a escala internacional, en el camino de bregar por una salida de fondo y construir una alternativa socialista revolucionaria.

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