Declaración para la fundación del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia)
Enero, 2009
Los militantes y militantes abajo firmantes, participantes en el proceso por un Nuevo Partido Anticapitalista, miembros de comités NPA en diez departamentos, desean constituirse en Tendencia en el nuevo partido para defender la revolución, el comunismo y la autoorganización, sobre la base de la presente Declaración y los documentos políticos que los acompañan (propuestas de enmiendas a los proyectos de “principios fundadores” y de estatutos del NPA, propuestas de Resolución alternativas sobre la situación política y social y sobre las elecciones europeas).
Enero, 2009
Los militantes y militantes abajo firmantes, participantes en el proceso por un Nuevo Partido Anticapitalista, miembros de comités NPA en diez departamentos, desean constituirse en Tendencia en el nuevo partido para defender la revolución, el comunismo y la autoorganización, sobre la base de la presente Declaración y los documentos políticos que los acompañan (propuestas de enmiendas a los proyectos de “principios fundadores” y de estatutos del NPA, propuestas de Resolución alternativas sobre la situación política y social y sobre las elecciones europeas).
Algunos de nosotros éramos miembros del grupo CRI, otros de la LCR y otros no estábamos en ninguna organización antes de unirnos al proceso del NPA.
Sobre la base de un primer balance de la dinámica del NPA, de las dos reuniones nacionales y de los textos propuestos por el Comité de Animación Nacional provisional, estamos determinados a participar en la construcción del nuevo partido con los trabajadores, jóvenes y militantes anticapitalistes de distintas sensibilidades que se incorporaron al proceso.
En efecto, la situación actual de crisis del movimiento obrero hace necesario la reconstrucción de una representación política de los trabajadores. El aumento, limitado pero real, de la lucha de clases desde 1995, la intervención creciente del sector privado en las luchas en el reciente período y la simpatía significativa para la extrema izquierda ofrecen la posibilidad de desarrollar esta tarea con éxito.
El NPA ya comenzó a probar su capacidad para desempeñar un papel importante en el reagrupamiento de los anticapitalistes y revolucionarios y en la politización de un sector de trabajadores y jóvenes. Aprobamos plenamente el conjunto de los siguientes puntos:
1) El proyecto de “principios fundadores” denuncia el capitalismo poniendo de relieve sus efectos desastrosos para la humanidad y el planeta. Se fija el objetivo de “derribar el Estado y las instituciones”, quiénes son “una máquina armada para la defensa de los intereses de la burguesía”. Se pronuncia contra la ilusión de una “humanización” del capitalismo, a la cual se opone la única perspectiva realista, la del “socialismo”. Por lo tanto, el “poder de los trabajadores en todos los ámbitos de la vida política, económica y social”, la “democracia de los productores asociados”, “el fin de todas las opresiones” (racismo, sexismo, opresión de juventud…), el internacionalismo. Se define como un “partido de clase”, luchando, en particular, por “el desarrollo y la generalización de las luchas, de las huelgas generalizadas y prolongadas”. Denunciando el PS y el PCF que “no ofrecen ya ni proyecto, ni esperanza”, propone “crear una nueva representación política de los explotadas, un nuevo partido anticapitalista, un partido que luche hasta el final contra el sistema”.
Anuncia que sus posibles cargos electos se negarán a “cogestionar el sistema”, ya que“una dominación de clase no puede eliminarse por vía de reformas” y que “será necesario una revolución social para abatir al capitalismo”.
Se pronuncia a favor de “que el NPA haga revivir lo mejor de las tradiciones de las y los que se han enfrentado el sistema desde hace dos siglos, la de la lucha de clases, de las tradiciones socialistas, comunistas, libertarias, revolucionarias”.
Finalmente, prevé que el “NPA iniciará el diálogo y colaboraciones políticas con otras fuerzas anticapitalistes en el mundo, en la perspectiva de la constitución de una nueva internacional”.
2) El proyecto de “estatutos” prevé un marco y un funcionamiento a la vez democráticos y eficaces.
Su preámbulo justifica la forma por el fondo, explicando, en particular, que “nuestro proyecto común es construir a una nueva sociedad que rechaza toda forma de explotación, opresiones y enajenaciones” y que, por lo tanto, “la organización que lleva tal proyecto debe pues, en sus prácticas propias, al diario, combatir los efectos de la ideología dominante. La organización que lleva tal proyecto debe pues, en sus prácticas propias, al diario, combatir los efectos de la ideología dominante. (…) Es necesario pues que la organización interna que será los suyos da a ver la sinceridad de nuestras convicciones y nuestro proyecto de emancipación.” Hace hincapié a continuación a justo título en la necesidad de la democracia y el centralismo a la vez: por una parte, “las formas de organización y el funcionamiento no son neutros. Balance que podemos hacer del Siglo XX, en particular el stalinismo y todas las experiencias de burocratización del movimiento obrero , nos imponen sacar todas las lecciones para construir a una organización viva, democrática, donde cada uno y cada una pueda encontrar su lugar al igual de todos los otros. ” Por otra parte, “lo que hace necesario una centralización de las actividades del partido, es que el capitalismo dispone de un marco centralizado de ahí se organiza su soberanía: el Estado, las potencias económicas y financieras. Lo que está en juego es un cambio de poder y una ruptura revolucionaria con el orden establecido. ”
En este marco, no se pueden sino aprobar las disposiciones previstas por el proyecto de estatutos, como el hecho de que el comité sea la estructura básica del partido, la soberanía del congreso, la responsabilidad del consejo político nacional ante el congreso, la coordinación local de los comités, las comisiones temáticas, el sector juvenil autónomo, la importancia de la formación de todos los militantes, el dispositivo de comunicación sitio web/periódico/revista, la exigencia de democracia, de transparencia, de circulación de las informaciones y, finalmente, “la posibilidad de organizarse para hacer cambiar la orientación del partido, es decir, el derecho de tendencia y el derecho de fracción”.
3) El proyecto de “Resolución general sobre la situación política y social” se niega a separar un “mal” capitalismo bancario y un buen capitalismo empresarial, y denuncia el capitalismo en su conjunto.
Condena las intervenciones estatistas actuales, como extrañas a los intereses de la mayoría. Plantea, para responder a la crisis, un “todos juntos” contra la dispersión de las luchas; alega para eso una serie de demandas inmediatas legítimas. Rechaza al imperialismo en general y denuncia a los imperialismos de EEUU y de Francia en particular. Condena el “diálogo social” promovido por las direcciones sindicales y a su política de cogestión. A eso se les opone un sindicalismo de lucha de clases y la convergencia de las luchas. Hace hincapié, al final, en la necesidad para el NPA de tomar la iniciativa en todas las luchas que pueda y, para sus miembros, estar presentes y activos en las distintas movilizaciones en curso.
4) Por último, el proyecto de Resolución sobre las elecciones europeas denuncia la pretendidas “construcción europea” capitalista desde sus principios, factor de agravación de desigualdades y arma de las burguesías nacionales más poderosas, y que está, por otra parte, limitada por sus propios conflictos de intereses. Denuncia los partidos de la izquierda institucional que contribuyeron y contribuyen en primera línea a imponer los Tratados y directivas de la UE. Se pronuncia correctamente por una Europa de los trabajadores y los pueblos y menciona incluso los “Estados Unidos socialistas de Europa”, única perspectiva histórica alternativa a la del capitalismo y sus horrores.
Sobre la base del conjunto de los estos elementos positivos y sólidos, estamos convencidos de que será posible comenzar a construir, en la situación actual en Francia, un partido de combate prosiguiendo al mismo tiempo al debate.
Desde este punto de vista, la existencia de tendencias y fracción no es sólo una exigencia democrática. Es también una necesidad política para forjar poco a poco un partido anticapitalista coherente y consecuente.
De manera más general, la historia del movimiento obrero ha mostrado que el reconocimiento de las tendencias o fracciones que defendían claramente sus posiciones en el partido, con una mayoría y minorías en los términos de los debates programáticos y estratégicos, permitía a los trabajadores afilar las armas de la lucha contra el capitalismo.
En cambio, la prohibición o las restricciones a esta libertad siempre han conducido tarde o temprano a la degeneración. Más concretamente, hoy no es posible reconstruir la conciencia de clase y forjar sobre bases sólidas la unidad de los anticapitalistes sin dejar a las opiniones enfrentarse libremente.
Eso corresponde tanto más a la realidad del proceso actual como al que continuará después del Congreso de Fundación: seguramente, el NPA se construirá progresivamente y su primera delimitación seguirá siendo provisional, especialmente, hasta el primer congreso estatutario del año próximo.
Es en este marco democrático que queremos, por nuestra parte, constituir una Tendencia que defiende la revolución, el comunismo y la autoorganización en el marco del nuevo partido. Eso se justifica a partir del Congreso fundador por las siguientes razones:
A) El proyecto de “principios fundadores” está destinado a agrupar militantes anticapitalistes de diferente sensibilidad en la situación histórica actual, de acuerdo con el espíritu mismo del proceso NPA.
Se presenta deliberadamente pues como un texto abierto, en parte provisional, que será necesario seguir elaborando y discutiendo después del Congreso de Fundación, ya que el nuevo partido no va a construirse en un año.
Ahora bien, por una parte, nosotros somos partidarios del programa histórico de la IV Internacional, fundada por Léon Trotsky, ya que concentra los acervos de las tres primeras internacionales- Consideramos pues que el programa del partido que los trabajadores necesitan para hacer la revolución, deberá a largo plazo integrar los acervos de ese programa: esta es la razón por la que nos proponemos hacerlo conocer y defender las perspectivas en el marco de los debates democráticos del NPA.
Por otra parte, para el NPA actual, partido pluralista necesario por la situación inmediata del movimiento obrero, el proyecto de principios fundadores contiene en nuestra opinión una serie de insuficiencias, o incluso de ambigüedades. Ellas justifican nuestras propuestas de enmiendas adjuntas y, más allá del Congreso, la defensa paciente y sistemática de las que no se hayan adoptado. Podemos resumir nuestras principales propuestas de enmiendas de la siguiente forma:
• El proyecto de principios fundadores no confiere claramente al NPA una identidad de clase como partido obrero; no habla de la centralidad de la clase obrera, sino de conceptos vagos como “la población”.
• No coloca claramente la perspectiva del comunismo, que implica la revolución y la gradual extinción del Estado, hasta la llegada a una sociedad sin clases y sin Estado.
• No pone en su centro la lucha por la conquista del poder por los trabajadores y no dice nada de la forma del Estado obrero resultante de la revolución, que no puede sino basarse en los órganos de autoorganización de los trabajadores, con el fin de que lleve a cabo las tareas de la extensión internacional de la revolución y la transformación de las relaciones de producción.
• Emplea un vocabulario de “derecha / izquierda”, proveniente del parlamentarismo burgués, que impide reconocer la frontera entre los partidos del movimiento obrero y los partidos burgueses. No permite comprender que hoy el PS es un partido pura y simplemente burgués, similar al Partido Demócrata de EEUU y que por lo tanto no hay que llamar a constituir un frente único obrero con él, ni en las elecciones constituir listas comunes, incluso en la segunda vuelta. Ni tampoco llamar a votar por el PS, ni en la primera ni en la segunda vuelta.
• El proyecto de principios fundadores muy limitado sobre las armas de las luchas y la autoorganización de clase: huelgas, bloqueos, ocupaciones, comités de huelga y federación de estos comités, comités de empresa , autodefensa, piquetes de huelga, teniendo el hecho de que los trabajadores deben prepararse para la confrontación revolucionaria con la burguesía y su Estado. Ahora bien estas cuestiones deben, a nuestro modo de ver, ser centrales en la construcción del partido, desde sus primeros pasos en la lucha de clases.
B) El proyecto de “Resolución general sobre la situación política y social” se autodefine correctamente como uno “texto puntual”; tal texto sirve en efecto para analizar la situación del momento y a adaptar de manera circunstancial la aplicación del programa fundamental, en este caso de los “principios fundadores”.
Se trata, entonces, de definir las propuestas del NPA para su acción inmediata, entre el Coingreso de Fundación y el primer Congreso estatutario del año próximo.
Ahora bien, si este proyecto de Resolución comporta elementos indispensables que indicamos, queda muy por atrás de lo que necesita un partido anticapitalista coherente y consecuente, en la situación actual de ofensiva patronal y del gobierno, agravada por la crisis. Esto es así, incluso desde el punto de vista del proyecto de “principios fundadores”. En efecto:
• Se orienta hacia un “programa de urgencia” que no es revolucionario, en la medida en que no es articulado en la perspectiva del gobierno de los trabajadores, pero deja flotar la ilusión que sería posible satisfacer las reivindicaciones indicadas por una simple movilización potente de los trabajadores.
Ahora bien, es cierto que algunas demandas (por ejemplo, aumentos de salarios, derogación de tal o cual ley, etc.) pueden ser satisfechas por la lucha inmediata. Pero no es posible obtener la satisfacción de todas las que se proponen, sin revolución socialista.
El texto siembra ambigüedades cuando habla de“incursión en la propiedad capitalista”, lo que podría designar una forma de cogestión, mientras que el anticapitalisme coherente y consiguiente implica el combate para la expropriación de los capitalistas.
Además, no es posible absolutamente obtener reivindicaciones como la “prohibición de los despidos” sin expropiar a los grandes grupos capitalistas, que son los primeros patronos directos o indirectos: la lucha contra los despidos es una necesidad cotidiana vital, pero ningún gobierno del Estado burgués podría prohibir pura y simplemente los despidos, ya que eso significaría la negación de la misma propiedad privada capitalista.
Es, pues, importante no hacer creer lo contrario a los trabajadores, sino contribuir a desarrollar su conciencia anticapitalista revolucionaria. Además, la historia pone de manifiesto que las fuertes movilizaciones permitieron lograr conquistas importantes, pero eso fue al precio del desvío de sus potencialidades revolucionarias hacia el terreno del reformismo; es decir, del mantenimiento del capitalismo (por ejemplo, en la huelga general de mayo-junio de 1936 en Francia, en la ola revolucionaria de la después segunda Guerra Mundial en Europa y en los países dominados, en a la huelga general de 1968 en Francia, etc).
• El proyecto de Resolución general pone estrictamente sobre el mismo plano a organizaciones que se reclaman claramente del anticapitalismo y la revolución y con otros que sólo son reformistas y antineoliberales ; propone asociarse con unas y otras como si no existera entre ellas ninguna diferencia fundamental.
Presentándose como “una izquierda que resiste, una izquierda que presenta propuestas” en comparación con la otra izquierda, institucional, no caracteriza las organizaciones en términos de clases sociales. Por lo tanto, propone “crear el debate a la izquierda”, confundiendo la necesidad del frente único obrero con un reagrupamiento sin coherencia de clase. En particular, como los “principios fundadores”, sigue siendo ambiguo sobre el PS, al que no se caracteriza como un partido puramente burgués, con el cual ningún frente único obrero es posible.
• Todas sus ambigüedades programáticas y estratégicas hacen que esta Resolución no sea tampoco lo necesriamente concreta para la lucha inmediata; es decir, para la resistencia social a la ofensiva de la patronal y el gobierno, agravada por la crisis, que está al orden del día.
– En la práctica, desde septiembre, el CAN no supo defender una orientación independiente sobre la cuestión de la privatización del Correo, aceptando aliarse con las direcciones sindicales y el PS para pedir un “referéndum”, mientras de lo que se trata es de luchar por una huelga unida de los trabajadores de correos hasta que el proyecto sea retirado. Y, por lo tanto, contra las direcciones sindicales que no dieron ninguna continuidad a la huelga del 23 de septiembre y que canalizaron el descontento mediante una petición ridícula.
– Del mismo modo, el CAN no supo proponer a los obreros del automóvil, primeras víctimas de la crisis en la industria y espontáneamente movilizados en una serie de fábricas, un plan de acción que permitiese hacerlos converger hacia una acción unida y firme, comenzando por ejemplo con una manifestación nacional en París. Este combate supone obviamente la lucha contra las direcciones sindicales colaboradoras o pasivistas.
– Aunque numerosos comités del NPA estuvieron fuertemente involucrados en la lucha de los trabajadores sin-papeles que se continúa desde abril, el CAN no llevó no llevó adelante un combate para la extensión de la huelga, contra la política de fraccionamiento y aislamiento de la dirección del CGT, a pesar de la voluntad de numerosos militantes sindicales que animaron la lucha.
– Por último, el CAN no llevó adelante una verdadera campaña nacional contra el reencarcelamiento y por la libertad incondicional de Jean-Marc Rouillan, mientras que era posible y necesario unir el combate contra el ataque de la burguesía y los medios de comunicación contra el NPA a la lucha para el respeto de los derechos democráticos, tanto más que Jean-Marc Rouillan participa en el proceso NPA.
Es por todo esto que proponemos la Resolución alternativa adjunta.
Retomando un gran número de las reivindicaciones propuestas por el CAN, pero no el marco ambiguo de un “programa de urgencia”, esta propuesta comienza por una delimitación clara en relación al reformismo, defiende abiertamente el objetivo político de un gobierno de los trabajadores, y propone en lo inmediato el uno plan de acción concreto para la movilización de los trabajadores.
El objetivo de este plan es la convergencia de las luchas y la huelga general como única perspectiva para combatir a la patronal y a Sarkozy, propone la autoorganización, el combate frontal contra las direcciones sindicales colaboradoras (lo que incluye la construcción de una corriente combativa en los sindicatos) y la táctica del frente único obrero como los únicos medios de lograr eso.
C) El proyecto de Resolución sobre las elecciones europeas, a pesar de sus puntos positivos que indicamos, no se centra en la perspectiva de los Estados Unidos socialistas de Europa y sigue siendo demasiado ambiguo sobre la Unión Europea actual.
• Se opone una “Europa social” a la “Europa liberal” más que el proyecto de una Europa socialista a la UE capitalista. Se pronuncia a favor de la derogación de “todos los tratados y acuerdos de la Europa liberal”, pero sólo menciona explícitamente “Lisboa, Barcelona, y los acuerdos Schengen”, olvidando citar los Tratados fundadores de Roma, Maastricht y Niza (incluso si se mencionan al principio del texto).
Ahora bien, la derogación de estos Tratados debe exigirse de manera central, para poner de manifiesto que se trata de romper completamente con la UE, luego de derribarla y destruirla, de la misma forma que se trata de derribar y destruir los Estados burgueses nacionales.
• Del mismo modo, la consigna de “Asamblea Constituyente europea” deja creer que se podría hasta aceptar el marco de la UE en vez de destruirla mediante la revolución –de la misma forma que una Asamblea Constituyente nacional sirve para cambiar un régimen (por ejemplo, pasar de la monarquía absoluta a la monarquía constitucional, de ésta a la república, de la III a la IV República, etc), y no destruir al Estado. ¡En Francia, el Estado burgués se mantuvo e incluso reforzó bajo sus regímenes sucesivos desde el siglo XVIII a la V República!).
• Por fin, la cuestión de la participación en las próximas elecciones europeas no se plantea como una cuestión táctica, sino deja flotar la ilusión de que sería posible, mediante las elecciones, hacer triunfar a largo plazo el “programa de urgencia”.
Ahora bien, estas ambigüedades pesan lógicamente sobre esto: como a nivel nacional, se acerca más a un proyecto reformista que revolucionario, a falta de estar articulado en la perspectiva de la revolución y el gobierno de los trabajadores.
Esta es la razón por la que proponemos una Resolución alternativa que, coincidiendo al mismo tiempo sobre la utilidad de participar en las próximas elecciones europeas, precisa que se trata solamente de una táctica para dar a conocer nuestras ideas y propuestas, y que el eje central de las ellas es la destrucción de la UE capitalista y la edificación de los Estados Unidos socialistas de Europa.
D) El proyecto de “estatutos”, que aprobamos en lo esencial, es sin embargo insuficiente sobre tres puntos:
• Falta allí el carácter central del proletariado, del que se deriva la necesidad de dar prioridad a la construcción de comités del NPA en los lugares de trabajo (empresas y establecimientos). Dentro de la misma lógica, no está expresamente previsto organizar a los militantes del mismo sector para centralizar la intervención en los sindicatos.
• La importancia de autonomía de juventud está subestimada: preconizamos a completa autonomía política y organizativa de los comités juveniles y su propia federación nacional. Esto es tanto más necesario, cuanto que es imprescindible ganar progresivamente al programa de la revolución a los jóvenes de los barrios populares, que ya se rebelan pero por el momento sin experiencia política organizada.
• Tras afirmar que se quiere construir un partido de militantes, las condiciones fijadas para ser considerados como tales, nos parecen demasiado ligeras: para forjar un partido en condiciones de derribar el capitalismo, es necesario pedir a los militantes no sólo pagar su cotización y venir a las reuniones, sino también participar regularmente en las actividades del partido (difusión de panfletos, venta de la prensa, intervención en las luchas, etc.).
Pero, sobre todo, insistimos en que los principios y disposiciones concretas de los estatutos se apliquen efectivamente, para que el NPA sea creíble desde su nacimiento. Ahora bien las lagunas democráticas en la preparación y el desarrollo de las dos reuniones nacionales (deploradas por numerosos militantes), así como las exclusiones injustificadas de tres militantes del CRI de su comité –contrarios al espíritu y a la letra del proyecto de estatutos, así como a los principios generales del NPA, pero aceptadas de hecho por el silencio del CAN–, son muy inquietantes. Esta es la razón por la que estamos autorizados para considerar que el combate para la democracia obrera en el NPA sigue siendo necesario.
Estas críticas políticas, formuladas en el marco de la indispensable transparencia debida al conjunto de los militantes del NPA, nos fundamentan a pedir la constitución de una Tendencia en el NPA por la revolución, el comunismo y la autoorganización.
Nos proponemos contribuir activamente –por nuestra militancia sobre el terreno y por nuestras elaboraciones políticas– a la construcción del partido que necesitan nuestra clase y nuestra juventud rebelada. Y queremos convencer el máximo de camaradas, a mediano o largo plazo, que el NPA, para ser anticapitaliste coherente y consecuente, deberá ser en última instancia revolucionario y comunista.
La presente declaración, las propuestas de enmiendas a los proyectos de principios fundadores y de estatutos, y las propuestas de Resoluciones alternativas sobre la situación general y sobre las elecciones europeas, corresponden a los resultados de nuestras evoluciones respectivas y los debates entre nosotros y con otros militantes o grupos de que participan en el proceso NPA. Queremos así constituir un primer marco para reunir progresivamente a los militantes del NPA que quieren pesar sobre la orientación del partido en un sentido comunista y revolucionario.
En esta perspectiva, somos favorables a un amplio debate y al reagrupamiento. En particular, como ya lo hicimos en sucesivas ocasiones, seguimos proponiendo a otros militantes o grupos de militantes que defienden también ideas revolucionarias y comunistas en el NPA, en particular, a la Fraction L’Étincelle proveniente de LO y a la Gauche Révolutionnaire, de abrir un debate en vistas de una Tendencia común.
Así como el proceso de construcción del NPA se continuará más allá del Congreso de Fundación, hasta el primer Congreso Estatutario el año próximo, así mismo el proceso de construcción de la Tendencia que deseamos se realizará a través de numerosos debates, combates políticos comunes y nuevos reagrupamientos.
Nosotros entendemos esto y queremos contribuir activamente. Estimamos ser coherentes con nuestras ideas y nuestras propuestas para la intervención inmediata del NPA, comenzando desde el Congreso de Fundación el someter al conjunto del partido nuestros análisis y propuestas.
En consecuencia, en el marco de la preparación del Congreso de Fundación:
– pedimos al Colectivo de Animación Provisoria (CAN) del proceso NPA, organizador del congreso, hacer llegar a todos los Comités la presente Declaración, con los textos que lo acompañan, y de presentar al voto, en las asambleas electivas de enero, nuestras propuestas de Resoluciones alternativas sobre la situación social y política y sobre las elecciones europeas;
– llamamos a los Comités a discutir y votar las enmiendas y las Resoluciones alternativas que proponemos;
– llamamos las militantes y a militantes que se encuentran a firmar la presente Declaración para una Tendencia en defensa de la revolución, el comunismo y la autoorganización.
28 primeros signatarios (miembros de los Comités NPA):
A. (Université de Rouen Madrillet, 76); A. (Université Paris–VII); C. (Université Paris–I Tolbiac); C. (Romainville, 93); C. (Université Paris–VII); Ed. (Paris 19e Pantin/Jaurès); Fl. (Montreuil, 93); Fr. (Massy, 91); G. (Université Paris–VII); J.–J. (Auxerre, 89); J. (Massy, 91); J. (Université Paris–VII); J. (Sens, 89); K. (Fontenay–sous–Bois, 94); L. (Université Rouen Mont–saint–Aignan, 76); L. (Nanterre, 92); M. (Évry, 91); M. (Université Paris–VII); Ma. (Libourne, 33); M. (Université Paris Sorbonne); Q. (Orléans, 45); R. (Université de Bordeaux, 33); S. (Auxerre, 89); S. (Brest, 29); S. (Dole, 39); St. (Paris 11e); S. (Évry, 91); Y. (Auxerre, 89).