13 diciembre, 2025

Diario oficial cubano hace campaña por la eliminación de la libreta de racionamiento y comedores obreros

El diario cubano Granma ha emprendido una campaña por la eliminación de la libreta de racionamiento, mecanismo por medio del cual el Estado asigna de manera gratuita a cada familia una cantidad de alimentos mensualmente. Aunque esta asignación no cubre todos los requerimientos de una familia, y los cubanos deben recurrir a los abastos para adquirir aquello que no está cubierto por la libreta, durante décadas este mecanismo ha permitido evitar que los cubanos padezcan de hambre, situación a la que sí están sometidos millones de latinoamericanos.

El diario cubano Granma ha emprendido una campaña por la eliminación de la libreta de racionamiento, mecanismo por medio del cual el Estado asigna de manera gratuita a cada familia una cantidad de alimentos mensualmente. Aunque esta asignación no cubre todos los requerimientos de una familia, y los cubanos deben recurrir a los abastos para adquirir aquello que no está cubierto por la libreta, durante décadas este mecanismo ha permitido evitar que los cubanos padezcan de hambre, situación a la que sí están sometidos millones de latinoamericanos.

La sección de notas nacionales del Granma contiene un artículo titulado «Él es paternalista, tú eres paternalista, yo soy paternalista…» (http://granma.co.cu/2009/10/09/nacional/artic03.html), en el que abiertamente se llama a la eliminación de la libreta. El autor, Lázaro Barredo Medina, miembro del Partido Comunista Cubano, plantea que es necesario que el Estado asuma tareas como «la supresión de la doble moneda y una estimulación salarial que desate a las fuerzas productivas, el cobro de impuestos, el cese de muchos subsidios, la revisión de las gratuidades». En una soprendente afirmación, que coincide plenamente con la doctrina liberal capitalista, plantea que «la justicia social no es el igualitarismo, es la igualdad de derechos y oportunidades». «La libreta de abastecimientos fue una necesidad en un momento determinado, con sus actuales atributos se convierte en una impedimenta» económica, según el articulista del Granma. El vocero del gobierno cubano también arremete contra los comedores para trabajadores: «Lo mismo pasa con los comedores obreros, para los que se adquieren alimentos por centenares de millones de dólares que se ofertan subsidiados y después buena parte de las veces este servicio no satisface a los propios trabajadores y sirve de fuente importante para el desvío inescrupuloso de recursos».

De manera directa, Barredo Medina plantea que es necesario erradicar la conciencia socialista del pueblo cubano. «Usted no va a la bodega a comprar, va a que le den lo que le toca; usted no repara su casa o su apartamento en el edificio, porque además de que no tiene cómo adquirir los materiales, las cosas están concebidas para que le den las facilidades de esa reparación y así es en la mayoría de los asuntos de nuestra vida cotidiana». El miembro del PC cubano considera que esta concienca es un «síndrome» que debe ser erradicado «para desentumecerse» de la «práctica paternalista».

Políticas regresivas crean problemas en la sociedad cubana

Tanto la eliminación de la libreta de racionamiento, que viene realizándose a través de reducción gradual de las asignaciones, como la supresión de los comedores obreros, que ya se empieza a ejecutar, son dos ejemplos importantes en el marco de una política general tendiente a liquidar lo que queda del socialismo cubano.

Las medidas regresivas adoptadas por el gobierno de Raúl Castro, encaminadas a dotar de más espacios económicos a los capitales privados, y que estratégicamente apuntan a restaurar el capitalismo, han creado enormes distorsiones en la sociedad cubana y acentuando la desigualdad social. La mayor parte de estas medidas guardan continuidad con la política aplicada durante el período especial, luego de la desaparición de la URSS, sin embargo lo nuevo es que ahora el gobierno cubano aboga abiertamente por la supresión de las conquistas sociales de la revolución, a nombre de prédicas capitalistas como la libre competencia, el fin del paternalismo y la asistencia social realizada por el Estado, y la sustitución del «igualitarismo» por la «igualdad de oportunidades».

Pero esto no sólo representa un retroceso político, sino que también genera problemas económicos. Luego de la eliminación del sistema de trueque de alimentos por materias primas recuperadas, la recaudación de materiales como botellas ha caído vertiginosamente, llevando al cierre a varias embotelladoras de ron. (http://granma.co.cu/2009/10/09/nacional/artic01.html)

Lo interesante es que, esta política antisocialista empieza a generar resistencia y protesta en el pueblo cubano, que no quiere ver liquidadas sus conquistas sociales, pues aunque justificadamente critique el burocratismo y los métodos autoritarios del Estado cubano, no quiere regresar al capitalismo, al hambre y la miseria.

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