Dirigencia sindical del aluminio y del acero denuncian cierre impuesto por el Gobierno
La dirigencia sindical manifestó sus reservas sobre los planes de recuperación de la industria del aluminio tras conocer la medida de ahorro energético que aplicará el Gobierno en Alcasa y Venalum, debido a la criticidad de los niveles de agua del embalse de Guri, según explicaron los ministros de Energía Eléctrica, Trabajo y Mibam. La reducción de la capacidad operativa en estas plantas deja en incertidumbre a miles de trabajadores directos e indirectos que laboran en esas plantas, a pesar de las garantías que ofreció el titular de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz.
La dirigencia sindical manifestó sus reservas sobre los planes de recuperación de la industria del aluminio tras conocer la medida de ahorro energético que aplicará el Gobierno en Alcasa y Venalum, debido a la criticidad de los niveles de agua del embalse de Guri, según explicaron los ministros de Energía Eléctrica, Trabajo y Mibam. La reducción de la capacidad operativa en estas plantas deja en incertidumbre a miles de trabajadores directos e indirectos que laboran en esas plantas, a pesar de las garantías que ofreció el titular de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz.
*“Desincorporar celdas es muy fácil, reactivarlas es lo difícil”, señaló el presidente de Sutrapuval, Manuel Díaz.
*El dirigente de Alcasa Edgar Caldera advierte, “llegará un momento en que la empresa toda no las van a cerrar”.
Industria del aluminio disminuirá producción en un 40%
Los anuncios del Ejecutivo sobre el recorte energético para las empresas de Guayana asestaron un duro golpe al corazón de las fábricas este 23 de diciembre.
La paralización de las líneas 1 y 2 de CVG Alcasa, de un conjunto de celdas en CVG Venalum y dos hornos en Sidor colocan la “guinda” al historial de noticias que han hecho, del 2009, un año árido y cuesta arriba para la industria local.
El capítulo más difícil no será despedir el año viejo. El reto para el 2010 está en mirar con optimismo un panorama de mayor endeudamiento y contracción económica.
Las proyecciones de recuperación del mercado estarán maniatadas a los intentos de no dejar perder el embalse de Guri y, con ello, garantizar la soberanía eléctrica del país.
La única coincidencia entre la dirigencia del aluminio es acerca de la gravedad del embalse de Guri. Pero cerrada esa puerta, las críticas florecen sobre lo que se pudo y no se hizo.
Preocupa las “garantías” que ofreció el ministro de Industrias Básicas y Minerías, Rodolfo Sanz, para el restablecimiento de la áreas que salen fuera de servicio.
Considerando que el discurso oficial se basa en que las empresas no se sostienen por sí solas, que no producen siquiera para pagar la nómina y que los trabajadores acumulan “beneficios” que en realidad son “privilegios”, los dirigentes sindicales tienen poca fe en la buena voluntad del Gobierno.
Henry Arias, Diego Castro, Manuel Díaz, y la dirigencia no adscrita al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), considera que la intención del Gobierno nacional es incrementar la dependencia de los empleados al subsidio del Estado.
Se eleva la manutención
Durante el 2009 la industria del aluminio sobrevivió haciendo maromas, acuerdos no muy publicitados como la venta a futuro a transnacionales y un aporte del Fondo Chino Venezolano, del que -hasta ahora- no hay mayores muestras.
El caso de Alcasa es de lo más críticos por el desaliento que produce. La pionera del aluminio tiene una capacidad instalada de 210 mil toneladas anuales y este año, prevén que no llegarán a las 130 mil.
“Con la desincorporación de 103 celdas, que producían casi 2 mil toneladas mensuales de las 10 mil que produce Alcasa, estaremos muy afectados porque la línea 1 produce el material de mayor calidad, el que se vendía a mejor precio. ¿De dónde vamos a sacar los 5.5 millones de dólares que generan esas celdas? Si nos están pagando la nómina con retraso, hay problema con los pasivos, ¿quién nos garantiza eso? El Estado debió hacer un planteamiento concreto”, indicó José Gregorio Blanco, integrante de Sintralcasa.
De acuerdo al planteamiento del dirigente sindical, la producción quedaría por debajo del 50%, si no se presenta ningún otro contratiempo. La mayor dificultad será garantizar el pago a mil trabajadores, que dependen de lo que devengue la línea 1 de Alcasa.
Según el director laboral de Alcasa, Diego Castro, el presidente de la empresa debió dejar una carta homologada, un compromiso de pagarle a los trabajadores y un documento en el que quede por escrito qué se hará en la fábrica.
Henry Arias, secretario de organización de Sintralcasa, fustigó que no haya directrices claras ni un discurso coherente. Para Edgar Caldera todo esto es consecuencia de la desinversión que dejará mayores cicatrices en la fábrica y el inminente cierre técnico, que tanto le ha hecho cosquillas al Gobierno.
La gallina de los huevos de oro
CVG Venalum atravesó el año con menos problemas. Ayudó a pagar las nóminas de CVG Bauxilum, algunos compromisos en CVG Carbonorca y hasta garantizó el ornato de la ciudad con la Alcadía de Caroní.
Hasta ahora ha sido la gallina de los huevos de oro de la industria del aluminio para el colectivo y para particulares asociados a la corrupción. El recorte del 40% de su producción, impuesto con el recorte energético, afectará a 360 celdas que equivalen a un complejo completo de celdas.
Manuel Díaz, secretario general de Sutrapuval, no recuerda en 31 años una situación similar. “Desincorporar celdas es muy fácil, reactivarlas es lo difícil”, señaló el dirigente.
“Una celda produce 1.3 toneladas diarios, Venalum dejaría de percibir $ 320 millones anuales (…) Incorporar una celda T19, en promedio, costará unos Bs.F. 600 millones”, acotó.
Díaz es uno de los que cree que “este es un plan maquiavélico”, pues está convencido de que el Gobierno desea acortar la “cabuya” y generar mayor dependencia de los trabajadores a sus designios.
Sidor a medias
Sidor experimentó una importante reducción de la producción en el último semestre de 2009 por diversos contratiempos operativos que comprometieron el ritmo de la acería socialista.
Para el director laboral, José Jiménez, las autoridades del Mibam están aprovechando la crisis operativa para hacer ley, medidas que ya se venían aplicando por el déficit de material refractario.
El ahorro de 200 megavatios con la intervención de dos hornos, uno en palanquillas y otro en planchones ya se venía haciendo.
Jiménez explicó que en planchones, de los cuatro hornos están funcionando sólo dos pues no hay anillos EBT, un material refractario que se utiliza para tapar la sangría de los hornos.
Agrega que planchones trabaja en un 75% y palanquillas en un 50%. Desde su punto de vista, se está aprovechando la incapacidad gerencial para limitar la planta y poder administrarla sin que se les escape de las manos.
Indicó que la mayor crisis que existe en la siderúrgica es la gerencial-administrativa, pues persiste la ignorancia sobre el manejo de la acería.
Responsabilidad y coherencia
Henry Arias, director laboral de Alcasa: “La única justificación para nosotros, de que la línea 1 se cerrara, es que ya tuvieran en mano una carta de intención, un contrato firmado para arrancar la línea nueva, como se ha venido discutiendo. Eso no existe y aquí lo que hay es un vulgar engaño”.
Manuel Díaz, presidente de Sutrapuval: “No es posible que el Presidente tome una decisión arbitraria, no se democratizó la decisión. Entonces no puede ser posible que los platos rotos lo paguen los trabajadores, da una demostración contundente que se equivocó y que si él estaba buscando que los trabajadores despertaran porque no nos vamos a dejar quitar el pan de nuestros hijos”.
José Jiménez, director laboral de Sidor: “Lo que deja en evidencia es que Sidor le quedó grande al ministro Sanz y a todo el tren que intenta gerenciar la acería. La mayor crisis que existe es la operativa y la gerencial”.
Edgar Caldera, dirigente de Alcasa: “Si arrancas las celdas paradas de las líneas 3 y 4 generan más electricidad, no se puede hacer algo que es lo que te están pidiendo que reduzcas. Nosotros lo que vamos es a un cierre directo, porque el problema continúa, las celdas se van a seguir yendo y llegará un momento en que Alcasa toda no las van a cerrar”.
Carlos Galíndez, dirigente de Alcasa: “Hay que sumar la cantidad de trabajadores que están cobrando sin laborar. Los trabajadores de planta de carbón, hay que sumarle los de celdas 1, los de Tavsa, la empresa Comsigua, Matesi, Cerámica Carabobo. Ningún trabajador quiere estar cobrando sin trabajar, los trabajadores están preocupados, porque hicieron más de 360 mesas de carbón para arrancar la planta con proyectos viables”.