16 abril, 2026

Ejército de Sri Lanka perpetra campaña de masacres ante la indiferencia de los demás gobiernos del mundo

Una descarga de proyectiles de artillería en una zona de combates en el norte de Sri Lanka mató a por lo menos a 378 civiles e hirió a más de 1.000, dijo el domingo un funcionario gubernamental de salud pública.
V. Shanmugarajah, un médico que trabaja en la zona de guerra, dijo que fue la jornada más sangrienta que ha presenciado durante la ofensiva del ejército contra los rebeldes Tigres del Tamil.

Una descarga de proyectiles de artillería en una zona de combates en el norte de Sri Lanka mató a por lo menos a 378 civiles e hirió a más de 1.000, dijo el domingo un funcionario gubernamental de salud pública.
V. Shanmugarajah, un médico que trabaja en la zona de guerra, dijo que fue la jornada más sangrienta que ha presenciado durante la ofensiva del ejército contra los rebeldes Tigres del Tamil.

Shanmugarajah precisó que los cuerpos de 378 personas fueron traídos el domingo al hospital provisional que administra. Agregó que 1.122 personas resultaron heridas.

El médico dijo que posiblemente muchas más personas murieron en el ataque, pero fueron enterradas en el sitio donde cayeron víctimas de los proyectiles de artillería, en lugar de ser llevadas al hospital donde trabaja, en la zona de guerra.

Shanmugarajah dijo que era «abrumadora» la situación en el hospital donde trabaja debido a la falta de personal.

El portal de los rebeldes en la internet, TamilNet Web, dijo que se teme que hayan muerto 2.000 civiles y culpó de los ataques al ejército de Sri Lanka. Cínicamente, el vocero militar, general Udaya Nanayakkara, dijo que el ejército usaba armas pequeñas en su lucha contra los Tigres del Tamil. El gobierno prohibe a reporteros y a cuadrillas de asistencia ingresar al área de guerra, donde se lleva a cabo una campaña de limpieza étnica brutal.

Los rebeldes, que han estado combatiendo durante 25 años para crear una patria de la minoría tamil en el norte de Sri Lanka, están acorralados en una pequeña franja de territorio en la costa nororiental de la isla.

El gobierno prometió hace dos semanas cesar el uso de armas pesadas para evitar bajas entre los civiles. Sin embargo, funcionarios médicos en el área han informado que los bombardeos aéreos y los ataques de artillería han continuado de manera incesante, pese a la presencia de 50.000 civiles tamiles en la zona en conflicto.

Más de 100 niños figuran entre los numerosos civiles tamiles que murieron este fin de semana en un «baño de sangre» en el noreste de Sri Lanka, denunció el lunes un portavoz de la ONU en Colombo, sin mayores precisiones sobre lo acontecido en esa zona donde el ejército se enfrenta con los independentistas.

«La muerte de civiles a gran escala, incluida la muerte de más de 100 niños, durante el fin de semana muestra que el baño de sangre del que se había prevenido se ha hecho realidad», declaró Gordon Weiss a la AFP.

Las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) habían vaticinado que se produciría una catástrofe, ya que miles de civiles se encontraban atrapados en el noreste de la isla, en la zona de combate donde el ejército lanzó una ofensiva contra los rebeldes tamiles, sin embargo la comunidad internacional no ha tomado medidas para presionar al gobierno de Sri Lanka a que cese su campaña genocida.

En una carta al primer ministro japonés Taro Aso, varias asociaciones defensoras de los derechos humanos pidieron al mayor contribuyente financiero de Sri Lanka que intervenga.

«Estimanos que Japón (…) tiene un papel importante que asumir para salvar innumerables vidas de civiles», dice la carta firmada por Human Rights Watch (HRW), Amnistía Internacional y el grupo de investigación International Crisis Group (ICG), entre otros.

«Si el mundo sigue ignorando el sufrimiento de los civiles en Sri Lanka, como ya lo hizo sobradamente, será un fracaso histórico», agrega la misiva.

Según estimaciones de la ONU, 6.500 civiles han muerto y 14.000 resultaron heridos entre finales de enero y mediados de abril, durante la ofensiva final del ejército contra la insurrección separatista.

En cuatro meses, se estima que cerca de 200.000 personas se encuentran en campos de concentración en el norte de la isla.

Por su parte, los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE) afirmaron el lunes que más de 3.200 civiles inocentes murieron durante el fin de semana a causa de los bombardeos del ejército, según indica la página web Tamilnet.com.

Los LLTE controlaban antiguamente una amplia parte del noreste de Sri Lanka, pero a finales de febrero sufrieron una severa derrota. Abandonaron sus principales bastiones y ahora su territorio se limita a una franja de 4 km2 en el noreste de la isla que el ejército asegura estar a punto de tomar.

Los rebeldes tamiles todavía pueden contar con la ayuda de la diáspora tamil que sigue apoyando económica y políticamente a la organización, considerada por Estados Unidos y la Unión Europea como organización terrorista. Esta clasificación, la cual obedece a un criterio eminentemente político, ha permitido al gobierno de Sri Lanka adelantar esta campaña de exterminio en la más absoluta impunidad.

Tras 37 años de guerra, el gobierno de Sri Lanka está convencido de poder liquidar una rebelión que controlaba hasta 2006-2007 un tercio de los 65.000 km2 de la ex Ceilán, país de 20 millones de habitantes.

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