El trabajo en el socialismo del siglo XXI
1º de Mayo
Asaltando el cielo
La conflictividad laboral venezolana revela una aguda crisis económica y social que se agrava aun más por la crisis financiera mundial. En los últimos veinte años el valor del trabajo humano en Venezuela ha sufrido un profundo deterioro, pues se ha suplantado masivamente el empleo por el trabajo informal, contratado y temporal, y por la ocupación laboral sin derechos. O sea, por el trabajo mercenario.
1º de Mayo
Asaltando el cielo
La conflictividad laboral venezolana revela una aguda crisis económica y social que se agrava aun más por la crisis financiera mundial. En los últimos veinte años el valor del trabajo humano en Venezuela ha sufrido un profundo deterioro, pues se ha suplantado masivamente el empleo por el trabajo informal, contratado y temporal, y por la ocupación laboral sin derechos. O sea, por el trabajo mercenario.
La estabilidad laboral ha sido materialmente abolida por la subcontratación, incluso dentro de la misma administración pública; y como si esto fuera poco, los “iluminados” del poder popular revolucionario dicen que es lo mismo empleo, subsidios mensuales, estar subcontratado por El Estado y “disfrutar” de un empleo digno; aunque los trabajadores no tengan estabilidad laboral, Seguridad Social, derecho a organizarse, contratación colectiva ni puedan ejercer el derecho a huelga.
La ocupación, el asistencialismo y el trabajo informal, han crecido a costa del deterioro del empleo estable, productivo y de calidad. El desempleo y la desocupación son las principales causas de la pobreza generalizada y de la delincuencia. Por eso este en este 1º de Mayo, día mundial de la clase trabajadora, debemos denunciar al liderazgo sindical usurpador y responsable de todas las plagas que azotan a los trabajadores, que sigue reproduciendo prácticas sindicales perversas, y delira y sueña con el día en que la clase trabajadora sea pasada definitivamente por las horcas caudinas del Estado. A esos “dirigentes” que buscan asfixiar nuestra capacidad de lucha, fortaleciendo el capitalismo de Estado al promover una “Convención Laboral Socialista”, de espaldas a la clase trabajadora, debemos enfrentarlos frontalmente despojándolos de los privilegios que exhiben descaradamente.
Es necesario abrir espacio político para crear referencias viables y cónsonas con las caras aspiraciones del movimiento laboral. La situación que vive el mundo hoy es globalmente una situación dramática y muy conveniente para la revolución mundial. Debemos acrecentar los niveles de conciencia y organización del denominado Movimiento Popular Venezolano, a la cabeza del cual debe estar una representación genuina de la clase trabajadora. El modelo “socialista” que propugna la clase socio política dominante hace que se acentúen las contradicciones a otro nivel. La lucha de clases prosigue, no se ha detenido; modernos esclavistas y esclavos, señores y siervos, burgueses y proletarios, siguen siendo el elemento dinámico de un modelo de relaciones de producción que finge estar comprometido con las esperanzas de las masas, pero cuyas ejecutorías se alejan cada día del interés de la clase trabajadora. En este contexto nos preguntamos si la estrategia que se emplea desde las altas esferas del Estado es pertinente para motivar a la clase trabajadora a persuadirse de las virtudes de esa aberración denominada “Socialismo del Siglo XXI”, cuando se pretende igualarnos a rajatabla imponiéndonos condiciones de trabajo únicas en todas las ramas de industrias.
Otro factor negativo que nos encuentra una vez más confundidos, sin brújula, es el que atañe a la imprescindible unidad que debe distinguirnos para adelantar acciones con perspectiva de éxito. Aquellos que se proclaman dirigentes de la clase trabajadora, deben dar un paso al frente para consolidar una sola organización obrera que aglutine a todas las corrientes ideológicas que hacen juego en el movimiento laboral, pero alrededor de un mismo programa de acción. Únicamente unidos podremos avanzar con perspectivas de éxito frente a los tradicionales y nuevos adversarios de la clase trabajadora. Dejemos a un lado el egoísmo y el sectarismo que tanto daño nos hace y coincidamos de una vez en un plan de trabajo que recoja las principales necesidades de los trabajadores.Sólo así podremos tomar el cielo por asalto.