16 febrero, 2026

El trabajo voluntario como política revolucionaria

En los actuales momentos de construcción de una nueva sociedad alternativa al capitalismo, es decir, el socialismo el cual debe ir creando los cimientos de la sociedad comunista, una de las dimensiones fundamentales que debemos transformar radicalmente es la subjetividad del pueblo y fundamentalmente de las clases explotadas, es menester la creación de la conciencia de clase para si.

En los actuales momentos de construcción de una nueva sociedad alternativa al capitalismo, es decir, el socialismo el cual debe ir creando los cimientos de la sociedad comunista, una de las dimensiones fundamentales que debemos transformar radicalmente es la subjetividad del pueblo y fundamentalmente de las clases explotadas, es menester la creación de la conciencia de clase para si.

Para acometer este difícil cambio histórico es imprescindible la Revolución Cultural, que en todo momento debe ser acompañada de la Revolución Política y la Revolución Económica, hay que decirlo, todas estas transformaciones se entrecruzan e interrelacionan, en un juego dialéctico lleno de contradicciones, donde aparece nítidamente la ley del desarrollo desigual y combinado, algunas veces los logros económicos pueden llevar la delantera y la conciencia social esta rezagada o viceversa, los cierto es que ninguna de estas dimensiones debe ser descuidada ni subestimada.

La Revolución Cultural pasa por la transformación de la moralidad de la sociedad, entendida esta como el conjunto de usos y costumbres que regulan la vida colectiva de los seres humanos. Para potenciar esto el actual Proceso Bolivariano ha impulsado el Tercer Motor “Moral y Luces”, sin embargo, los retos en esta materia son de gran trascendencia ya que no se trata de cualquier cosa.

En estos momentos uno de los valores que deben inculcarse con fuerza es el ejercicio del trabajo voluntario, como nueva forma de concebir el trabajo como creación colectiva totalmente opuesto a la mercantilización, en el cual el trabajador se sienta identificado con su creación, y no extrañado producto de la alienación y el fetichismo mercantil.

El trabajo voluntario fue descrito con orgullo por Marx cuando describió la experiencia de la Comuna de Paris en 1871, en la cual hombres y mujeres intentaron crear colectivamente una nueva sociedad. Posteriormente fue impulsado por Lenin durante los primeros años de la Revolución Bolchevique bajo la figura de los sábados comunistas. Pero el ejemplo histórico más cercano que tenemos, es la experiencia impulsada en los primeros años de la revolución cubana por el Che Guevara, para este “el trabajo voluntario es una escuela creadora de conciencia, es el esfuerzo realizado por la sociedad y para la sociedad como un aporte individual y colectivo”.

Es de resaltar que el revolucionario argentino promocionó e hizo suya esta práctica siendo Ministro de Industrias, lo cual es un ejemplo para todos los funcionarios públicos de esta revolución. En este sentido el trabajo voluntario es una de las múltiples medicinas contra el burocratismo, el cual es uno de los principales males que debemos superar si queremos desmontar el viejo estado oligárquico-burgués, por esto es menester la profundización del carácter anti-burocrático de la revolución.

En otro orden de ideas, el trabajo voluntario es gratuito porque es un aporte extra que la sociedad se da así misma para superar con más rapidez diversos obstáculos existentes (analfabetismo, carencia de infraestructuras, etc.). De acuerdo a esto es lamentable entonces, que hallan compañeros que no muevan ni un dedo si no se les garantiza un estipendio, por esto el trabajo voluntario no es permanente sino que es por jornadas o se puede escoger un día a la semana para ejecutarlo, ya que no se trata tampoco de tener gente activando diariamente sin garantizarles nada, en las misiones producto del burocratismo y la corrupción muchas personas han trabajado muchos meses sin cobrar un centavo, esto también es inaceptable. Por otro lado, el trabajo voluntario debe ser socializado lo más posible porque no se puede tolerar a holgazanes que cobren altos sueldos por parte del Estado y no aporten consecuentemente a la sociedad parte de su esfuerzo.

Finalmente podemos afirmar, que el trabajo voluntario es una experiencia que aumenta el sentido de pertenecía de las masas hacia la Revolución, siendo a su vez una medida antiburocrática para movilizar espontáneamente las fuerzas creativas del pueblo.Para acometer este difícil cambio histórico es imprescindible la Revolución Cultural, que en todo momento debe ser acompañada de la Revolución Política y la Revolución Económica, hay que decirlo, todas estas transformaciones se entrecruzan e interrelacionan, en un juego dialéctico lleno de contradicciones, donde aparece nítidamente la ley del desarrollo desigual y combinado, algunas veces los logros económicos pueden llevar la delantera y la conciencia social esta rezagada o viceversa, los cierto es que ninguna de estas dimensiones debe ser descuidada ni subestimada.

La Revolución Cultural pasa por la transformación de la moralidad de la sociedad, entendida esta como el conjunto de usos y costumbres que regulan la vida colectiva de los seres humanos. Para potenciar esto el actual Proceso Bolivariano ha impulsado el Tercer Motor “Moral y Luces”, sin embargo, los retos en esta materia son de gran trascendencia ya que no se trata de cualquier cosa.

En estos momentos uno de los valores que deben inculcarse con fuerza es el ejercicio del trabajo voluntario, como nueva forma de concebir el trabajo como creación colectiva totalmente opuesto a la mercantilización, en el cual el trabajador se sienta identificado con su creación, y no extrañado producto de la alienación y el fetichismo mercantil.

El trabajo voluntario fue descrito con orgullo por Marx cuando describió la experiencia de la Comuna de Paris en 1871, en la cual hombres y mujeres intentaron crear colectivamente una nueva sociedad. Posteriormente fue impulsado por Lenin durante los primeros años de la Revolución Bolchevique bajo la figura de los sábados comunistas. Pero el ejemplo histórico más cercano que tenemos, es la experiencia impulsada en los primeros años de la revolución cubana por el Che Guevara, para este “el trabajo voluntario es una escuela creadora de conciencia, es el esfuerzo realizado por la sociedad y para la sociedad como un aporte individual y colectivo”.

Es de resaltar que el revolucionario argentino promocionó e hizo suya esta práctica siendo Ministro de Industrias, lo cual es un ejemplo para todos los funcionarios públicos de esta revolución. En este sentido el trabajo voluntario es una de las múltiples medicinas contra el burocratismo, el cual es uno de los principales males que debemos superar si queremos desmontar el viejo estado oligárquico-burgués, por esto es menester la profundización del carácter anti-burocrático de la revolución.

En otro orden de ideas, el trabajo voluntario es gratuito porque es un aporte extra que la sociedad se da así misma para superar con más rapidez diversos obstáculos existentes (analfabetismo, carencia de infraestructuras, etc.). De acuerdo a esto es lamentable entonces, que hallan compañeros que no muevan ni un dedo si no se les garantiza un estipendio, por esto el trabajo voluntario no es permanente sino que es por jornadas o se puede escoger un día a la semana para ejecutarlo, ya que no se trata tampoco de tener gente activando diariamente sin garantizarles nada, en las misiones producto del burocratismo y la corrupción muchas personas han trabajado muchos meses sin cobrar un centavo, esto también es inaceptable. Por otro lado, el trabajo voluntario debe ser socializado lo más posible porque no se puede tolerar a holgazanes que cobren altos sueldos por parte del Estado y no aporten consecuentemente a la sociedad parte de su esfuerzo.

Finalmente podemos afirmar, que el trabajo voluntario es una experiencia que aumenta el sentido de pertenecía de las masas hacia la Revolución, siendo a su vez una medida antiburocrática para movilizar espontáneamente las fuerzas creativas del pueblo.

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