Enérgico repudio al asedio yanki en las costas de Venezuela
Por Armando Guerra (militante del PSL)
Distintos medios de comunicación se han hecho eco del hundimiento de una lancha venezolana al ser bombardeada, en represalia por un “supuesto traslado de drogas”. Así fue reconocido, en una alocución de altos representantes del gobierno norteamericano. El ataque a la lancha ocurre días después en el que varias embarcaciones de guerra y un submarino de EE.UU. transitan el mar Caribe. El suceso, no puede ser entendido, -o así lo vemos- sino como una agresión y como tal, amerita por parte del gobierno, una enérgica respuesta y una exigencia de explicación por parte del gobierno a EE.UU. Este hecho encierra una gran cantidad de elementos para el debate, ante lo que esto representa. Trataremos aquí de aportar nuestros elementos.
El hundimiento el barco con sus tripulantes es un vil asesinato
El contexto en el que esta agresión se realiza, es muy importante, ya que es a poco más de un año del fraude electoral del 28 de julio del 2024. Lo primero que debemos aclarar, es que es tarea del pueblo venezolano, decidir la política y el método, mediante el cual saldremos del gobierno de Nicolás Maduro. Por eso rechazamos que fuerzas extranjeras, quieran hacer presencia en nuestras costas con falsos argumentos, de ajustar cuentas con el cartel de los soles y propiciar ataques a embarcaciones y asesinar a sus tripulantes. En el fondo se esconde, la búsqueda de espacios de dominación sobre los recursos energéticos y naturales que son propiedad de todos los venezolanos.
Rechazamos y denunciamos la destrucción del peñero y el asesinato de sus once tripulantes. Las embarcaciones norteamericanas tienen suficiente capacidad y fuerza de persuasión, para agarrar con vida y demostrar en los hechos lo que argumentan: eran si o no traficantes de drogas.
El ataque, representa una descarada y vil violación de los derechos humanos de los tripulantes. No hubo detenciones, averiguaciones, ni juicio. Fue un acto de exterminio frente a las costas de Venezuela y de la que no vemos -y es indignante- una enérgica respuesta del gobierno venezolano. En cualquier caso, no consideramos que un delincuente, carezca de derechos humanos. El asesinato de estas personas fue ejecutado bajo las ordenes y jactancia del alto mando militar de EE.UU.
En un primer momento voceros del gobierno, afirmaron que fue un video hecho con IA. Posteriormente se refirieron a él, reconociéndose como cierto.
Las drogas como pretexto o como arma
Rechazamos y denunciamos el argumento de “golpear el narcotráfico” para realizar un bloqueo naval. La supuesta defensa del pueblo norteamericano, en boca de Donald Trump, Marcos Rubio y demás representantes de un imperialismo en decadencia y en crisis, no es creíble.
No es la primera vez que el imperialismo utiliza drogas para controlar a sectores de la población y hasta países enteros. Inglaterra a mediados del siglo XIX, entre los años 1839-1842 y 1856-1860 desarrolló la Guerra del Opio, controlando vastos sectores de población en China. Su objeto era controlar sus puertos y finas mercancías, generando a los chinos graves desequilibrios sociales y de salud.
Posteriormente, EE.UU., durante la depresión de los años treinta y ya decidida la intervención en la segunda guerra mundial, el desarrollo del capitalismo se inclinó a la industria armamentista, por un lado y el mercado de licores y drogas por el otro, necesario para sostener a la clase obrera sumisa a la producción industrial bélica.
Ya más reciente, durante los años 60, la juventud norteamericana y las juventudes del mundo estuvieron sujetas a la evasión de la realidad, experimentación y el consumo de drogas a partir de la intervención norteamericana en la guerra del Vietnam. Con el retorno de la tropas a EE.UU., pocos fueron los representantes de sus gobiernos que alzaron las voces de alarma. Aparte de que muchos soldados volvieron con problemas de adicción y dependientes, el uso de las drogas se encaminó a las comunidades negras, latinas, y otros estratos bajos de la sociedad como parte de su política de control y en la defensa de sus intereses.
Por eso, no es creíble el argumento de llegar hasta el Caribe con embarcaciones de guerra, para “someter al cartel de los soles y evitar la distribución de drogas en territorio norteamericano.” Tampoco fueron las armas de destrucción masiva -que nunca se encontraron- la razón y el fondo con el que llevaron al ejército Norteamérica a invadir Irak, sino el saqueo y el control de sus riquezas. Por demás está decir, que existen cinco bases de EE.UU. en suelo colombiano, sin lograr detener, el cultivo, procesamiento y distribución de drogas.
Trump, sujeto al lema de: América para los americanos, -doctrina Monroe- ve a Latinoamérica y a Venezuela, como su patio trasero. Es el control de nuestros recursos, yacimientos y riquezas mineras, su único objetivo. El imperialismo norteamericano, en su debilidad y decadencia ha perdido influencias en toda la región y por separado en cada país. Debilidad ante la cual las burguesías y sus gobiernos locales no han asumido con autonomía e independencia los planes de “desarrollo de sus pueblos y países”.
Por el contrario, estos gobiernos buscan acuerdos con otros sectores del imperialismo, abriendo las puertas de las empresas del estado y otras áreas a capitales y proyectos de Rusia, China, Irán, Turquía y también de los EE.UU. Ninguno de estos gobiernos tienen la real intención de enfrentar al imperialismo en cualquiera de sus formas y extensión, sino de diversificar su cartera de inversionistas invitando a otros imperialismo, con un “discurso ante yanki”.
A lo que el imperialismo norteamericano responde con la lógica de “Monroe”: Trump argumenta que el golfo no es de México, sino de América. Que salgan los chinos del canal de Panamá y vocifera con recuperarlo. Amenaza, colocar bases militares en Groenlandia. A través de Milei, pretende invertir en las pampas argentinas y los recursos hídricos con capitales de Israel.
Y ahora, será verdad, que la razón para dirigir sus flotas al Caribe es poner presos al cartel de los soles? La única y verdadera razón de la flota yanki en el Caribe es: tender la alambrada y mandar ese mensaje a todos los pueblos de Latinoamérica. En el caso de Venezuela, para Trump, es una molestia, la asociación con capitales chinos y rusos en proyectos urbanísticos, mineros, en PDVSA y la autorización del ejecutivo del escaneo satelital de los recursos mineros del país, por rusos y chinos. Y claro, que en la agenda puede estar salir de Maduro, ya que para lograr el control del petroleo y demás las riquezas, lo ve como necesario. En esto hace causa común con María Corina Machado, y ella complaciente acuerda con Trump, su plan de entrega de las riquezas del país.
Repudiamos enérgicamente, la presencia de embarcaciones militares estadounidense en las costas de Venezuela ya que representa una amenaza al país y otros de la región como Panamá y Colombia, desde y sobre los cuales, EE.UU., ha manifestado intereses y posibles intervenciones, que también repudiamos, porque afectan la vida y desarrollo de estos pueblos. Rechazamos el discurso entreguista y los llamados de María Corina Machado, junto a partidos de la derecha patronal al aupar la presencia y posibilidades de intervención en Venezuela.
EE.UU., exhibe un prontuario de intervenciones en América latina y en el mundo. Su justificación es: mantener el control político y económico y beneficiar a sus capitales y expresas, con nuestro petróleo, el gas natural, oro, torio, coltán y demás elementos de la tabla periódica existentes en Venezuela.
Por último y muy aleccionador, es recrearnos en la experiencia de la juventud de Nepal. Ese pequeño país de Asia entre China y la India, que salió a buscar su destino. La movilización autónoma los llevó a cambiar la cara de su país y hoy podemos decir una vez más: Que solo la lucha cambia la vida. Los destinos en Venezuela no tienen por qué ser distintos.
“Fuera gringos de Venezuela”
Fuera el imperialismo yanki de América Latina y el Caribe