17 abril, 2026

Entre la agresión imperialista y el ajuste capitalista de Maduro

Editorial*

La coyuntura venezolana está cruzada por las amenazas del imperialista Donald Trump en el Caribe, muy cerca de nuestras cosas; la acelerada devaluación del bolívar y el subsecuente repunte de la inflación, y la continuación de la represión por parte del gobierno. Todo esto con el trasfondo internacional del gran movimiento de solidaridad mundial con el pueblo palestino y en repudio al genocidio sionista en Gaza, una de cuyas expresiones fue la Flotilla Sumud, de la cual participó la UIT-CI, corriente internacional a la que pertenece el PSL.

Piratas ultraderechistas en el Caribe

Como conoce la opinión pública mundial, Estados Unidos ha desplegado una descomunal fuerza militar en el Caribe y el Pacífico, con el pretexto de enfrentar al narcotráfico. Miles de efectivos militares, buques de guerra, submarinos, helicópteros y bombarderos estratégicos, a los que en pocos días se sumaría el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande y avanzado del mundo, se encuentran a pocas millas de nuestras costas, las cuales en las últimas semanas han sido escenario de ataques a lanchas supuestamente de narcotraficantes, en las que han sido asesinadas más de 60 personas.

Esta acción bélica en el Caribe y el Pacífico es parte de una política global del imperialismo estadounidense que busca revertir su crisis de dominación, manifestación de la crisis global del capitalismo imperialista.

Varios medios de comunicación estadounidenses advirtieron que sería inminente un ataque de Estados Unidos a objetivos terrestres en Venezuela. Si bien Trump lo desmintió, se trata de un ultraderechista e imperialista impredecible, y no podemos descartar una eventual acción militar contra el país, que repudiamos categóricamente.

Esto lo aprovecha el gobierno para lavarse la cara y presentarse como antiimperialista, aunque más allá de su discurso grandilocuente no toma ninguna medida concreta para afectar los intereses imperialistas en el país, tales como cancelar la licencia con Chevron, rescindir el contrato con Sunergon Oil y otras empresas petroleras estadounidenses, así como con otras transnacionales en distintos sectores económicos del país. Mientras que por otra parte, María Corina Machado y sectores de la oposición burguesa, asumen una posición vergonzosa y aberrante promoviendo una intervención militar contra el país.

Devaluación e inflación: más hambre para el pueblo trabajador

Desde septiembre del pasado año la devaluación del bolívar ha sido incontenible, y con ella la inflación ha pegado un salto, afectando terriblemente los bolsillos de la mayoría del pueblo trabajador. El fantasma de la hiperinflación vuelve a rondar la economía venezolana. Algo inédito sería que volvamos a transitar un nuevo período hiperinflacionario en tan corto tiempo de superado el anterior.

Entre octubre del año pasado y octubre del 2025, el valor oficial del dólar tuvo un incremento de 432 %, pasando de 41,40 bolívares el 28 de octubre de 2024 a 218,17, el mismo día y mes de este año.

El mes de octubre finaliza con un incremento de 25,9%, el mayor en lo que va del año. Por su parte el Fondo Monetario Internacional proyecta una inflación para este año de 269,9%, mientras que el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Ucab la estima en 220%. Todo esto son malas noticias para el pueblo trabajador, que además de los salarios de hambre y la inflación, debe lidiar con el desastre en los servicios públicos, el deterioro creciente de la educación y la privatización de hecho de la salud pública.

Ante la crisis económica el gobierno aplica en acuerdo con el empresariado agrupado en Fedecámaras y Conindustria. un duro ajuste capitalista desde 2014, al cual el año 2018 denominó Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, complementándolo con el memorando 2792 y el instructivo de la Onapre, con los cuales liquidó las contrataciones colectivas y avanzó en la bonificación salarial.

Para aplicar el ajuste y garantizar el necesario control del movimiento obrero, el gobierno anuncia una “constituyente obrera”, que busca liquidar lo poco que queda de independencia del movimiento sindical. Una descarada intromisión en asuntos que solo le conciernen a las trabajadoras y trabajadores.

Restricciones a las libertades democráticas y Plan Obrero y Popular

Para ejecutar su ajuste capitalista y mantenerse en el poder, el gobierno insiste en restringir las libertades democráticas, a sabiendas que es repudiado por la mayoría del pueblo. Siguen las detenciones selectivas con desaparición forzada de corto tiempo, y la violación sistemática a los derechos más elementales de los presos políticos.

Ante toda esta situación, desde el PSL seguimos llamando a la lucha contra el ajuste, en defensa de las libertades democráticas y la libertad de los presos político. Solo con la movilización revolucionaria del pueblo trabajador podremos derrotar a Maduro y su paquete capitalista y hambreador.

Llamamos a luchar por un plan obrero y popular de emergencia que le de respuesta a todos los graves problemas del pueblo. Que parta de salarios y pensiones iguales a la canasta básica, por la recuperación de los servicios públicos, por impuestos progresivos a los empresarios y banqueros, porque el petróleo sea 100% venezolano sin empresas mixtas ni transnacionales, y cuyos recursos se utilicen para recuperar el nivel de vida del pueblo trabajador, en la perspectiva de luchar por un gobierno de los trabajadores y trabajadoras y el verdadero socialismo con democracia obrera y popular.

*Editorial Voz de los Trabajadores, No. 70, noviembre de 2025

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