España: Masiva huelga general de trabajadores estatales
Los empleados públicos protagonizaron ayer una huelga general en toda España poniendo de relieve el intenso rechazo social que provoca el plan de ajuste del gobierno socialista. El ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero disminuyó en un promedio del 5% los salarios de los 2,6 millones de funcionarios estatales, regionales y municipales y congeló los puestos de trabajo en el 2011.
Los empleados públicos protagonizaron ayer una huelga general en toda España poniendo de relieve el intenso rechazo social que provoca el plan de ajuste del gobierno socialista. El ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero disminuyó en un promedio del 5% los salarios de los 2,6 millones de funcionarios estatales, regionales y municipales y congeló los puestos de trabajo en el 2011.
La protesta, convocada por las principales centrales sindicales (Comisiones Obreras, Unión General de Trabajadores y Central Sindical Independiente y de Funcionarios), estuvo acompañada por concentraciones en las ciudades más importantes y centros de trabajo. Los sindicatos informaron que, en total, un 75% de los empleados había apoyado la protesta, pero el gobierno dijo que sólo fue un 11%.
Las medidas de recortes de gastos, incluidos algunos sociales como el congelamiento de las jubilaciones para el año que viene, están pasando una fuerte factura a Zapatero y el PSOE, que en las últimas encuestas tienen una brecha de entre el 6% y el 10% con el Partido Popular, que marcha al frente en las preferencias electorales.
“Yo he venido a trabajar porque no puedo darme el lujo de más descuentos en mi sueldo y temo por la seguridad del empleo. Pero creo que ésto es una vergüenza para un gobierno que se ha llenado la boca hablando de que iba a combatir la crisis defendiendo a los trabajadores. Y muchos de los que no han parado sienten lo mismo”, explicó a Clarín uno de los trabajadores que entró, en medio de una rechifla, a trabajar en el Ministerio de Economía.
Miles de trabajadores, haciendo ondear las banderas rojas de los sindicales y con carteles donde expresaban su repudio a las medidas, se concentraron frente al Ministerio de Economía. Por la tarde, una demostración marchó por el centro de Madrid. Varios de los manifestantes aprovecharon la presencia de medios de comunicación para protestar porque “se nos hace pagar la crisis a quienes no tenemos ninguna responsabilidad en este desastre. Si pienso la situación de mi familia me pongo a llorar”, explicó la profesora Ana García Lago, 40 años, madre de tres hijos y con su marido desocupado. “Con lo que gano no llegamos a fin de mes y encima me quitan una parte de mi sueldo”, agregó.
El gobierno se esforzó por restar importancia a la protesta e informó que en total sólo se habían sumado a la huelga un 11,8 % de los trabajadores.
Usuarios de transporte, del sistema sanitario y los colegios señalaron que la huelga no había tenido una incidencia significativa. “La gente está desesperada por conservar el trabajo”, comentó una joven sin empleo hace más de un año.
Mientras las demostraciones se concentraban en el Paseo del Prado, Recoletos y la Castellana de Madrid, en Barcelona las marchas fueron en la avenida Diagonal, cortada por grupos de huelguistas que quemaron neumáticos, formando una barricada que cortó el tráfico.
“Si fuera el gobierno tomaría buena nota de lo que es una respuesta muy importante”, proclamó el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Tojo. “Habrá huelga general si el gobierno va más allá”, añadió, refiriéndose a la advertencia de Zapatero de que el 16 de junio el Consejo de Ministros aprobará un decreto ley con la reforma laboral.
Los sindicatos ya han advertido en varias oportunidades que si ese contenido del decreto es “lesivo” para los intereses de los trabajadores convocarán una movilización que culminará con una huelga general en toda España. “Nosotros no hacemos ensayos. Todas las huelgas son distintas. El problema es quien las provoca”, indicó Cándido Méndez secretario de la Unión General de Trabajadores.
Ayer también se produjo un segundo pronunciamiento europeo sobre España. Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (ECODIN) alabaron la dureza de los planes de austeridad pero exigieron que Zapatero apruebe cuanto antes la reforma laboral y de las pensiones y que lleve adelante la reforma financiera.
En los mismos términos, aunque pidiendo más recortes para 2011 y después, se pronunciaron los ministros de Economía de la zona euro, el Eurogrupo.
La reforma laboral estará encaminada a abaratar los despidos, una alternativa que rechazan tajantemente los sindicatos, y la reforma financiera provocará una cadena de fusiones de las Cajas, de una gran importancia en el sistema español. Pero para financiar esta modificación hace falta volcar gran cantidad de fondos que suman más de 30.000 millones de euros.