17 abril, 2026

Ex jefe paramilitar reconoce que hicieron campaña a favor de Uribe en elección presidencial

El ex paramilitar colombiano Salvatore Mancuso, antiguo jefe máximo del grupo terrorista de extrma derecha Autodefensas Unidas de Colombia, reconoció desde EEUU que los mandos de esta organización apoyaron la elección del presidente Álvaro Uribe en 2002 y llevaron a las poblaciones a votar por el gobernante.

El ex paramilitar colombiano Salvatore Mancuso, antiguo jefe máximo del grupo terrorista de extrma derecha Autodefensas Unidas de Colombia, reconoció desde EEUU que los mandos de esta organización apoyaron la elección del presidente Álvaro Uribe en 2002 y llevaron a las poblaciones a votar por el gobernante.

«La gran mayoría de nosotros apoyamos a Uribe porque recibimos instrucciones de los comandantes», afirmó Mancuso en una entrevista con la revista semanal Cambio, cuya nueva edición entró hoy en el mercado.

«El discurso ideológico de Uribe parecía calcado del nuestro pero dentro de la legalidad, lo apoyamos inmediatamente», explicó el antiguo jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Antes de lanzarse a la presidencia de Colombia, Uribe había hecho carrera apoyando al Cartel de Cali y a la red paramilitar Convivir, como senador y como gobernador de Antioquia.

«Les preguntábamos a las poblaciones si habían escuchado a Uribe y a qué se comprometía. Nos respondían que sí y entonces les decíamos que lo apoyáramos y ‘direccionamos’ a las poblaciones para que votaran por él», dijo el terrorista Mancuso, extraditado a los EEUU por cargos de narcotráfico.

Uribe fue elegido con el apoyo del paramilitarismo en 2002, y abrió un proceso de negociación con las AUC que terminó a mediados 2006 para el pase a la legalidad de 31.000 paramilitares. Esta operación no ha significado el cese de las desapariciones forzadas, secuestros, y asesinatos, perpetrados por grupos paramilitares de extrema derecha que actúan con apoyo gubernamental.

Mancuso recibió a un enviado de la publicación en la correccional Treatment Facility, de Washington, adonde fue extraditado en mayo del año pasado para que compareciera en un proceso por narcotráfico, lavado de activos y financiación al terrorismo.

Otros doce ex mandos de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fueron extraditados junto a él y bajo los mismos cargos, por decisión de Uribe, cuyo Gobierno, según Mancuso, «se asustó con las actividades de algunos comandantes» y porque estaban «reconstruyendo la verdad».

«La verdad importante la tenemos los comandantes, con nuestro envío a Estados Unidos extraditaron la verdad», dijo el ex paramilitar.

También declaró que un alto cargo gubernamental dijo que «no había que creerle a un criminal como Mancuso» después de que él (el ex paramilitar) revelara que se había reunido con el ahora ex ministro de Juan Manuel Santos «para promover un golpe de Estado contra el presidente Ernesto Samper (1994-1998)… Si a las autodefensas, que supuestamente eran amigas del Gobierno, y a Mancuso, el amigo personal de Uribe, les hacen esto, qué no les harán a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que asesinaron al padre del Presidente», dijo Mancuso, responsables de cientos de crímenes abominables ejecutados con la justificación de la lucha antiguerrillera.

El ex paramilitar también advirtió de que todavía «faltan muchos» congresistas en la investigación del escándalo de la «parapolítica», de nexos con las AUC y con la que han sido vinculados casi setenta legisladores, la mayoría de ellos de la coalición del Gobierno.

Asimismo, denunció que Miguel Narváez, antiguo subdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, estatal), «impartió adoctrinamiento ideológico» a los paramilitares antes de ingresar en esa central de inteligencia por la época de la dirección de Jorge Noguera (2002-2005), quien se encuentra detenido y procesado por nexos con las AUC.

Sin embargo, reconoció que las relaciones de las AUC con el DAS venían de antes, y llegaron hasta el extremo de que Jorge Díaz, que fue responsable de esta dependencia estatal en Norte de Santander, departamento de la frontera nordeste con Venezuela, «era un jefe de autodefensa».

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