1 junio, 2026

Fracasó el modelo cooperativista impulsado por el gobierno

En este extraño socialismo del siglo XXI, el gobierno va de cumbre en cumbre, y el pueblo de abismo en abismo. Las cifras oficiales no sólo dan cuenta de cómo el chorro de petrodólares fue a parar derechito a las arcas de la burguesía tradicional y de los nuevos ricos, sino que también demuestran que el cuento del cooperativismo como bloque económico alternativo dentro del capitalismo venezolano también fracasó estrepitosamente.

En este extraño socialismo del siglo XXI, el gobierno va de cumbre en cumbre, y el pueblo de abismo en abismo. Las cifras oficiales no sólo dan cuenta de cómo el chorro de petrodólares fue a parar derechito a las arcas de la burguesía tradicional y de los nuevos ricos, sino que también demuestran que el cuento del cooperativismo como bloque económico alternativo dentro del capitalismo venezolano también fracasó estrepitosamente.

La cantidad de personas afiliadas a organizaciones cooperativas bajó un 60,5% en los últimos 6 años, según citras oficiales citadas en un trabajo de la periodista Suhelis Tejero. El descenso no ha sido mayor debido a que el gobierno, a través del Ministerio del Trabajo y la Sunacoop, viene estimulando la tercerización del empleo a través de cooperativas.

El propio Instituto Nacional de Estadística revela que el número de cooperativistas bajó de 537.798 en marzo de 2004 hasta 211.984 en abril de 2010. Se desconoce cuánto dinero fue despilfarrado en subsidios y créditos a cooperativas fantasmas armadas por allegados a funcionarios gubernamentales.

En el año 2004, el 5,3% de la población empleada en Venezuela trabajaba en cooperativas, esa cifra descendió al 1,8%.

Todo el plan productivo impulsado por el gobierno entre 2000 y 2007, basado en el financiamiento a la pequeña burguesía, resultó en un aparatoso fracaso, del que hoy queda poco más que los escombros. Según el presidente Chávez, la cogestión entre cooperativas y el Estado, así como entre cooperativas y capitalistas privados, iba a ser la base fundacional de un nuevo modelo.

El gobierno incluso estafó las esperanzas de muchos trabajadores, quienes pedían la expropiación de fábricas cerradas para reactivarlas, al llevarlos a organizarse como cooperativas, para luego abandonarlos a su suerte, o explotarlos como mano de obra tercerizada.

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