18 abril, 2026

Francia: Millones salen a la calle contra la reforma de pensiones

Los sindicatos franceses apuestan por la efectividad de paros continuos en lugar de una única huelga general

Los sindicatos franceses apuestan por la efectividad de paros continuos en lugar de una única huelga general

Las centrales perpetuarán las protestas en la calle hasta que Sarkozy no retire la ley que alarga la edad de jubilación, en trámite en el Senado
David Martínez | 12/10/2010 | Actualizada a las 14:33h | Internacional

Francia está hoy paralizada por miles de estudiantes, empleados de correo, conductores de tren, metro y autobús, empleados de aeropuertos, puertos y estaciones ferroviarias. Han salido a la calle para protestar en contra de la ley que prevé retrasar la edad de jubilación de los 62 a los 67 años. ¿Pero por qué los sindicatos no han convocado una huelga general contra las reformas impulsadas por el presidente Nicolas Sarkozy? Como si se tratara de una gota de agua que, poco a poco, con perseverancia y paciencia pretende horadar un muro de piedra, la de por sí comprometida con los derechos sociales adquiridos por la conciencia colectiva ha asumido la nueva estrategia sindical para evitar la que parece irreversible tramitación legal de las pensiones: la huelga general que paraliza el país durante un día no es efectiva, pero sí lo son las jornadas de protestas repetitivas y celebradas varias veces.
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A diferencia de lo que ocurrió el pasado 29 de septiembre con la huelga general en España en contra de la reforma laboral, los sindicatos franceses no han optado por convocar un paro general, sino que han orientado su estrategia de presión hacia el presidente Nicolas Sarkozy para que retire la reforma de las pensiones hacia paros intermitentes organizados en varias fechas. Y hoy se celebra la sexta jornada de movilizaciones que, según los sindicatos, llevará a protestar en la calle a tres millones de personas y según las autoriades a casi un millón.

«Las movilizaciones deben generalizarse en el tiempo y endurecerse en la forma en el sentido de que puedan sumarse progresivamente y en diferentes fechas de protesta todos los colectivos sociales, empleados públicos y privados para obligar al Gobierno a retirar la ley de reforma de las pensiones», afirma Jean-Pierre Delannoy representante sindical de la CGT en París. Y prosigue: «La estrategia de protestas intermitentes e ilimitadas debe acompañarse de la voluntad por parte de los ciudadanos y las bases sindicales que apoyen sucesivas jornadas de protestas durante el año hasta doblegar la voluntad del Ejecutivo». Los sindicatos, que protestan por el proyecto de ley que eleva de 60 a 62 años la edad mínima de jubilación y de 65 a 67 la necesaria para cobrar una pensión completa, habían convocado huelga en los transportes urbanos de 85 ciudades.

En París, eso no se ha traducido a primera hora de esta mañana en el parón total de líneas de metro, pero sí en menos frecuencias de trenes en la mayor parte de esas 14 líneas, y también en menos autobuses y tan apenas trenes en los principales recorridos de cercanías, en particular el que conecta el aeropuerto de Orly, al sur de París, con el de Charles de Gaulle, al norte. Un total de 244 manifestaciones están organizadas en toda Francia, más que en las anteriores protestas (van cuatro este mes) contra esta reforma, que anoche dio un paso suplementario con la aprobación por el Senado del artículo sobre el paso de la jubilación de 65 a 67 años para los que no han cubierto el periodo que da derecho a una pensión completa (41,5 años).

Hasta ahora, la huelga se reducía a un día y no afectaba mucho la vida diaria de los franceses (las ciudades no se paralizaban en demasía, con excepción de algunas líneas de cercanías o de metro) y el éxito o no de la convocatoria se medía en las manifestaciones multitudinarias que se celebraban por la tarde. «Tenemos que ir más allá porque convocar una huelga general no es efectiva, sí se paraliza el país durante un día, pero no se garantiza el efecto de presión suficiente hacia el Gobierno para que dé marcha atrás en el proceso de tramitación de una ley. ¿La huelga General? No, gracias, pero sí los paros intermitentes e ilimitados en el futuro», asegura a La Vanguardia.es un delegado sindical de Force Ouvrière.

Conscientes de que mientras ellos protestan la ley avanza y cumple inexorablemente sus trámites parlamentarios (ya ha sido debatida en la Asamblea Nacional, la Cámara Baja francesa equivalente al Congreso de los Diputados en España), los sindicatos han anunciado huelgas indefinidas en determinados sectores (trenes, transporte público urbano, energía, correos) y a las que hoy se han sumado más de doscientos institutos y estudiantes de universidades en las grandes ciudades francesas como París, Lyón, Marsella, Burdeos y Nantes. Los líderes sindicales quieren forzar así a Sarkozy a elegir entre un conflicto social creciente sin un final claro o la retirada de la ley.

Mientras el Ejecutivo francés, que lidera el primer ministro conservador François Fillon, considera que estos actos perderán fuerza, los sindicatos esperan que a la convocatoria de este martes se unan más de tres millones de personas, la misma cantidad que, según ellos, participó en otras manifestaciones realizadas este mes de octubre. Dos de las grandes desconocidas de esta movilización son la participación de los estudiantes y la prolongación de los paros, sobre la que los trabajadores de diferentes sectores, como los transportes o las refinerías.

Aunque no se espera que las perturbaciones continúen mañana en el tráfico aéreo, puede ocurrir que todavía persistan los retrasos en trenes y en vuelos hacia y desde Francia. Los apoyos sociales a las políticas de reformas de Sarkozy cuentan con el visto bueno de la mayoría de los franceses. Al menos eso es lo que refleja la encuesta publicada esta semana por el diario Le Parisien, al asegurar que el 69% de los franceses apoya a los sindicalistas, y el 61% está a favor de una huelga, incluso si se prolonga.

Los jóvenes de los institutos y universidades también parecen haber tomado partido, y su participación en las manifestaciones de hoy se prevé masiva. Enfrente, Sarkozy juega a favor del calendario: el Senado aprobará esta semana la ley, que podrá quedar definitivamente fijada este mes. También comienzan a percibirse grietas entre los ocho sindicatos convocantes y sus diferentes federaciones. Hay quien aboga por el endurecimiento de las protestas y otros que defienden que una huelga indefinida socavará el apoyo popular ganado hasta ahora.

Los sindicatos, que protestan por el proyecto de ley gubernamental que eleva de 60 a 62 años la edad mínima de jubilación -y de 65 a 67 la necesaria para cobrar una pensión completa-, habían convocado huelga en los transportes urbanos de 85 ciudades. En París, eso no se traducía esta mañana en el parón total de líneas de metro, pero sí en menos frecuencias de trenes en la mayor parte de esas 14 líneas, y también en menos autobuses y tan apenas trenes en los principales recorridos de cercanías, en particular el que conecta el aeropuerto de Orly, al sur de París, con el de Charles de Gaulle, al norte.

Poco después de las 7.00 en los alrededores de la capital había cerca de 150 kilómetros de retenciones, más que en una jornada habitual. Al margen del transporte, media docena de refinerías, sobre todo en el Mediterráneo y en Lyon, estaban paradas lo que hacía planear el riesgo de escasez de combustible en unos días, como había dejado planear la Confederación General del Trabajo, principal central en el sector petrolero. El Ministerio de Educación ha informado, asimismo, que al menos 300 colegios han sido cerrados de los 4.300 que hay en el país.

La Unión Francesa de las Industrias Petroleras había tratado de desdramatizar afirmando que «no hay riesgo inmediato de escasez» de combustible, aunque en la región de Marsella donde las refinerías están bloqueadas desde la semana pasada la situación es «más tensa». La UFIP, en cualquier caso, ha advertido de que «si los automovilistas se precipitan a las gasolineras» para llenar sus depósitos aunque no lo necesitan «puede desencadenar una crisis».

Un total de 244 manifestaciones están organizadas en toda Francia, más que en las anteriores protestas (van cuatro este mes) contra esta reforma, que anoche dio un paso suplementario con la aprobación por el Senado del artículo sobre el paso de la jubilación de 65 a 67 años para los que no han cubierto el periodo que da derecho a una pensión completa (41,5 años).

Las protestas de las últimas semanas han convocado a millones de manifestantes. Mientras el Gobierno cree que estos actos perderán fuerza, los sindicatos esperan que a la convocatoria de este martes se unan más de tres millones de personas, la misma cantidad que, según ellos, participó en otras manifestaciones realizadas este mes de octubre. Dos de las grandes desconocidas de esta movilización son la participación de los estudiantes y la prolongación de los paros, sobre la que los trabajadores de diferentes sectores, como los transportes o las refinerías, se pronunciarán en asambleas generales a partir de esta tarde y mañana por la mañana.

Internacional
El 70% de los franceses apoya la huelga indefinida contra Sarkozy
Según los sondeos, una gran mayoría de franceses apoya la convocatoria de huelga «ilimitada e indefinida» que comienza este martes contra la reforma de pensiones
juan pedro quiñonero / parís
Día 11/10/2010 – 14.14h
10 comentarios
Entre el 65 y el 70 por ciento de los franceses dicen “apoyar” una huelga “ilimitada” contra la gran reforma del sistema nacional de pensiones, que entra en la recta final con la prueba de fuerza definitiva para los sindicatos y para el gobierno de Nicolas Sarkozy.
Según los sondeos de Le Parisien, Le Figaro y Paris Match, una gran mayoría de franceses apoya la convocatoria de una huelga “ilimitada” e “indefinida” que debe comenzar la noche del lunes y entrar en vigor el martes.
Según el último sondeo de Le Parisien, dos de cada tres franceses dicen apoyan una huelga que afectará sustancialmente a los transportes públicos y la red nacional de ferrocarriles.
Un año con jornadas de huelga
Los sindicatos del sector público llevan prácticamente un año convocando jornadas de huelga y manifestaciones, sin haber conseguido que Nicolas Sarkozy retire una reforma cuyos principios capitales permanecen intangibles, en vías de aprobación parlamentaria: jubilación entre los 62 y los 67 años, 41 / 42 años de cotización.
Las últimas jornadas de huelga y manifestaciones quizá marcaron un pequeño y relativo “retroceso” en la movilización, que ha oscilado entre el millón y los tres millones de manifestantes, en toda Francia (65 millones habitantes).
Los sindicatos han convocado esta semana dos nuevas jornadas de huelga y manifestaciones: martes y sábado. En los transportes públicos, la huelga tiene carácter “ilimitado”. Son de prever trastornos de relativa importancia.
Se trata de la prueba de fuerza definitiva. Hasta hoy, Sarkozy ha ganado todas las “batallas”. Los sindicatos lanzan la noche de este lunes su “batalla final”. Esperan “paralizar” Francia. Sarkozy sigue adelante con su reforma, que debiera quedar definitivamente aprobada los próximos días.

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