9 marzo, 2026

Gobierno de Costa Rica defiende a los golpistas hondureños ante sanciones económicas

La burguesía centroamericana empieza a mover sus hilos para sumar apoyo político al gobierno gorila hondureño. Esta vez es el gobierno costarricense el primero en poner las manos en el fuego por los golpistas que derrocaron al presidente Manuel Zelaya para abortar un proceso constituyente.

La burguesía centroamericana empieza a mover sus hilos para sumar apoyo político al gobierno gorila hondureño. Esta vez es el gobierno costarricense el primero en poner las manos en el fuego por los golpistas que derrocaron al presidente Manuel Zelaya para abortar un proceso constituyente.

El lunes pasado se reunieron líderes latinoamericanos en Nicaragua, donde se tomaron algunas medidas, incluida la determinación de Guatemala, Nicaragua y El Salvador de cerrar sus fronteras terrestres por 48 horas, que ya se cumplieron.

Frente al tema de la renovación de la sanción contra el gobierno gorila por parte de los países vecinos, el ministro costarricense de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz, dijo el viernes que el cierre de fronteras no se debería de repetir «por el bien de la integración centroamericana».

«No apoyamos lo sucedido en Honduras; un golpe de Estado nunca es la solución a los problemas, no obstante lo que condenamos es mezclar un problema político con el libre comercio que se vive en la región», señaló en rueda de prensa. En otras palabras, el gobierno de Oscar Arias no apoya el golpe, pero lo que condena es que se sancione económicamente a los golpistas.

Mientras, la ministra de Finanzas del gobierno depuesto, Rebeca Santos, dijo en Chile que el golpe de Estado ya ha afectado la economía hondureña, con la decisión de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo de congelar recursos por entre 300 y 450 millones de dólares.

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