21 enero, 2026

Haití: manifestaciones populares contra la presencia militar yanqui y el acaparamiento de la ayuda humanitaria

La cifra de víctimas mortales del sismo de Haití supera los 200.000, con más de 300.000 heridos, de ellos 4.000 sufrieron amputaciones, según declaraciones del Primer Ministro Jean-Max Bellerive. Unas 250.000 casas fueron destruidas. Ante la dramática situación que vive el pueblo haitiano, aumentan las protestas. El miércoles, cientos de haitianos protestaron en Puerto Príncipe contra el gobierno, incapaz de saciar las necesidades del pueblo. Centenares de manifestantes protestaron frente a la alcaldía de Pétion-Ville contra el gobierno, al que denuncian por no hacer llegar la ayuda requerida por los damnificados.

La cifra de víctimas mortales del sismo de Haití supera los 200.000, con más de 300.000 heridos, de ellos 4.000 sufrieron amputaciones, según declaraciones del Primer Ministro Jean-Max Bellerive. Unas 250.000 casas fueron destruidas. Ante la dramática situación que vive el pueblo haitiano, aumentan las protestas. El miércoles, cientos de haitianos protestaron en Puerto Príncipe contra el gobierno, incapaz de saciar las necesidades del pueblo. Centenares de manifestantes protestaron frente a la alcaldía de Pétion-Ville contra el gobierno, al que denuncian por no hacer llegar la ayuda requerida por los damnificados.

En este lugar en el sudeste de la capital haitiana, donde viven las clases medias altas rodeadas de villas miserias, varios manifestantes lanzaron declaraciones desafiantes contra el presidente René Préval, la policía y la prensa.

Fuera las fuerzas militares de ocupación

El mismo día, otra manifestación de centenares de personas se realizó frente a la embajada de los EEUU para expresar el mismo descontento con la entrega de ayuda. Cuantiosos recursos y envíos de ayuda humanitaria han sido desviados hacia la embajada yanqui, mientras que EEUU ha dado prioridad al envío de miles de tropas invasoras, y a apertrechar a las mismas con cuantiosas provisiones. Mucho haitianos se quejan de que con menos recursos de los empleados para movilizar un portaaviones y a miles de soldados, se habría atendido a muchas más víctimas del terremoto, y consideran la presencia militar yanqui como una invasión encubierta.

La oposición a la presencia militar imperialista se nutre principalmente de los seguidores de Aristide, derrocado en 2004 y 1991 en sendas interrupciones del orden constitucional que atribuyen a la influencia de Washington, y tiene su base en barrios con Cité Soleil o Bel Air.

«Arístides construyó todo aquí, los brasileños lo destruyeron», afirmó un hombre llamado Jean en una de las ruinosas calles de Bel Air en declaraciones al corresponsal del diario brasileño ‘Folha de Sao Paulo’. Los brasileños constituyen el principal contingente de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).

Los soldados brasileños «no son nuestros amigos… Matan a nuestro pueblo», se lamentó un dirigente de Massa Popular, Vanel Louis Paul.

El propio Aristide se encuentra exiliado en Sudáfrica y reclama desde allí su retorno a Haití bajo la promesa de no presentarse a las elecciones presidenciales. Sin embargo, su partido, Fanmi Lavalas, sigue contando con una importante influencia, sobre todo entre los haitianos más pobres. «Estamos en todo el país. El nuestro es el partido de la mayoría», sostiene la presidenta del partido, Maryse Narcisse.

La ex ministra es más diplomática al hablar de los brasileños, aunque pide un calendario para su retirada, algo que la ONU sostiene que no ocurrirá hasta dentro de «muchos años».

«No podemos creer que la MINUSTAH se vaya a quedar para siempre. Necesitamos la solidaridad internacional, pero tiene que haber dignidad para nosotros», afirmó.

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