23 abril, 2026

¿Hasta cuándo Nicia Maldonado de ministra para los pueblos indígenas?

Sabino Romero Izarra tiene 28 años luchando por el territorio y no se ha demarcado, mientras que los demás indígenas luchadores se han muerto: Juancho Ananes, Arístides Maikisie…

Isidro, hijo de Sabino.

Sabino Romero Izarra tiene 28 años luchando por el territorio y no se ha demarcado, mientras que los demás indígenas luchadores se han muerto: Juancho Ananes, Arístides Maikisie…

Isidro, hijo de Sabino.

Hablamos aquí de una conversación, mejor dicho, de un duelo, de un enfrentamiento, que no podemos obviar, que no podemos olvidar, un hecho que nos ubica, por la indignación que nos causa, en la necesidad de hacer una denuncia, también, en el deseo de que la ministra renuncie o sea destituida. Se trata del mayor de los desencuentros que hubo durante la huelga de hambre del hermano jesuita José María Korta, iniciada el lunes 18 de octubre en la esquina de Pajaritos, en la sede de la Asamblea Nacional, en Caracas, entre Isidro y Cenaida, dos de los hijos de Sabino, y la ministra para los pueblos indígenas, Nicia Maldonado.

De la ministra, sabemos que a pesar de que es licenciada en educación, con un diplomado en derecho indígena, que fue presidente del CONIVE, diputada indígena por la región del sur, y desde el 2007, ministra, ratificada en 2009, ha tenido intervenciones que se vienen transformando en una carga negativa, enormemente desfavorable para los pueblos indígenas; para la causa o lucha indígena. Vale decir también que la ministra fue formada dentro de las llamadas Nuevas Tribus. Este último aspecto habría que analizarlo aparte. No obstante, lo que intentamos decir aquí, más allá del análisis de la persona de la ministra, es que el título de ministra nos da a todos la posibilidad de cuestionar su rol como ministra, debido a que sus decisiones políticas nos conciernen a todos. Con poco o mucho poder, la ministra ha tomado decisiones y ha realizado actos que han perjudicado a los pueblos indígenas. No sólo lo expresan los yukpa, sino también, otros indígenas del país. A Nicia le dicen: necia, abandonado, abandonando.

El planteamiento central aquí es entender en términos de la representación política, la posición de los actores presentes en esta lucha indígena, por esto cuestionamos a la ministra. No porque Nicia sea de origen indígena, en su caso, originaria del pueblo jekuana, es luchadora indígena con conciencia o mente de indígena. Por esto, dijimos también en una oportunidad, que entre todos los aliados de esta lucha, mucho más que ser o no indígena en términos étnicos –que es lo que señala una Nicia Maldonado y cualquier otro dentro del esquema típico que separa a un “ellos” de un “nosotros”, para impedir la fortaleza de las alianzas verdaderamente revolucionarias entre los indígenas y los watia–, hablamos más bien de una unión heterogénea compuesta por distintas personas que se han ido encontrando en este camino, personas que coinciden en un mismo sentimiento, una misma mente o conciencia.

Esta conciencia, esta manera de ver las cosas, de entenderlas, se sintetiza en la pelea concreta por la recuperación de los territorios por parte de los pueblos y comunidades indígenas y en el reconocimiento de sus derechos desde ellos mismos, en todo el país y fuera. ¿Qué pasaría si los indígenas recuperan sus territorios? Existe esa postura política que señala el asunto del peligro de la pérdida de la defensa de la soberanía nacional, haciendo ver a los indígenas como grupos aparte, como si no fueran todos los indígenas también venezolanos. Por otro lado, ya se ha dicho demasiado, los intereses económicos que en el caso de la Sierra de Perijá tienen que ver con el control del comercio fronterizo, la explotación del sub-suelo, la extracción minera, el sostenimiento del régimen latifundista, el partidismo clientelar, las mafias, el sicariato, etc., impiden que los pueblos indígenas recuperen sus territorios. Y aquí se trata no sólo de analizar la misma concepción del derecho a la tierra dentro del Estado venezolano –que en la actualidad separa al pueblo de la tierra, y que separa al pueblo del Estado-gobierno (lo que en parte Korta señaló como estatización)–, sino también de lo que implicaría, la transformación radical de todas las políticas en general. Mientras exista la misma dinámica económica de alianzas con transnacionales y otros poderes económicos, este paso del cambio de concepción de lo territorial no se podrá dar, al menos desde el Estado-gobierno.

Es decir, si los ministros defienden los intereses del Estado-gobierno que no son otros en términos de prioridad que los de mantener el control de la población y del territorio a través de mecanismos como los de la seguridad y las instituciones, jamás van a poder llegar a ser los representantes de ese pueblo, porque por más que se intenten ocultar los verdaderos deseos e intereses, ellos no dejan de verse y de colarse en las decisiones que se toman en momentos cruciales, en los objetivos que se quieren lograr, y más aún, en la manera cómo se pelea, es decir, para Sabino, con la dignidad por delante siempre, de allí a que no pueda negociarse cuando se va a perder la causa, de allí a que no pueda negociarse cuando se va a perder la dignidad, de allí el término radical adjudicado a los que no aceptamos por ejemplo, la Hoja de Ruta entregada el día 8 de noviembre a Elías Jaua, en la que se incluía una política que aceptaba la presencia militar en las comunidades y en la que se obviaba todo principio de organización indígena originaria. La posibilidad de que pueda emerger la organización indígena sin la rejilla impuesta por la Ley de los consejos comunales, es uno de los puntos centrales de la transformación que queremos dar hacia ese supuesto Estado pluricultural. Este gobierno no ha entendido que la imposición de estructuras de organización no es nada revolucionaria, pues muchas comunidades indígenas y no-indígenas poseían de ante-mano una organización propia que era importante, crucial, reconocer y apoyar.

Hasta aquí entonces una muestra de lo que intentamos decir: Nicia, la ministra para los pueblos indígenas, no tiene, como le dijo Isidro, mente de indígena. Tampoco muchos indígenas la tienen, tampoco muchos watia la tienen, pues esa mente indígena deja aflorar de manera clara un universo de sentimientos y posturas de vida. Por esto, nos parece fundamental entonces, transcribir e intentar analizar o interpretar estos fragmentos que nos dejan ver en el rol de ministra de Nicia (el video se puede en la siguiente dirección: (http://www.youtube.com/watch?v=ca2y7rvRdiM&feature=share), un evidente vacío de representación, de una soledad inmensa que instauran los intereses de las clases gobernantes-dominantes contra los verdaderos deseos de un pueblo.

En la primera imagen se presenta la ministra en el contexto de la huelga de Korta, comentando lo que en términos generales, dice, conversó con Korta. En seguida, una periodista de la Radio Fe y Alegría le pregunta: “Ministra, ¿usted está informada de que el padre Korta está haciendo una huelga de hambre por la libertad de Sabino Romero?”, y la ministra le responde: “No, en ningún momento él habló de eso. Nosotros hablamos con él, acabamos de hablar con él, y no lo participó, yo no creo que eso haya sido…, no lo sé, no lo dijo, hasta ahorita que tú me lo estás diciendo.” En el contexto de la huelga, la pérdida progresiva de la petición de la liberación de Sabino de la jurisdicción ordinaria, como una de las 5 peticiones centrales colocadas en un largo papel, en una columna de la Asamblea, entre las que se encontraba la elaboración de una Hoja de Ruta, declinó hasta la entrega de la Hoja de Ruta. La importancia de la liberación de Sabino, prácticamente desapareció de las peticiones centrales que Korta hizo a Elías Jaua.

En la siguiente secuencia del video, aparecen Isidro, Cenaida, Anita, la madre de Alexander, y un grupo de gente, y al frente, la ministra sentada. El primer planteamiento de la ministra es que entiende a los jóvenes, a los muchachos hijos de Sabino, pero que el caso de Sabino “es un tema ya que le corresponde al Ministerio Público”. ¿Por qué? Dice Nicia, porque “él cometió un homicidio donde hubo tres muertes, con la embarazada, tres muertes” y como todos, dice, los homicidios se tratan en el MP. Aquí destacamos la primera gran irresponsabilidad de la ministra: la ministra dice de manera tajante, sin ninguna duda, que Sabino cometió un homicidio. Es decir, no sólo se ha denunciado en todas las oportunidades que ha habido, por medios masivos y alternativos, de múltiples formas, que el juicio a los yukpa –que todo este proceso legal iniciado el año pasado–, es la muestra máxima de violación de todos los procesos habidos y por haber de que tengamos conocimiento, sino que además, ese juicio que a todas luces es gris y oscuro –y que el día de hoy incluye al abogado de los ganaderos, Armando Chacín, como abogado del cacique yukpa Olegario–, ni siquiera ha culminado. No ha habido sentencia, y con todo esto, la ministra asegura que Sabino cometió un homicidio, ignorando, obviando, y no sólo ella, sino muchos, que Sabino salió herido por detrás de dos disparos.

En el segundo momento, la ministra se refiere a la vez en que los yukpa (las familias de Sabino y Alexander, y también, la familia de Olegario), se plantaron en el Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, meses antes de la huelga. En aquella oportunidad se exigía ante el Tribunal que se aplicara la jurisdicción indígena en el país. La ministra recuerda este momento y agrega la pregunta: ¿a cuál jurisdicción indígena?: “Como lo dijimos en el Tribunal, porque en el Tribunal se decía que se pase a la jurisdicción indígena, ¿a cuál jurisdicción indígena?”. Para la ministra, la ley indígena, que aún se está trabajando en la Asamblea Nacional, debe dejar registrada la administración de la justicia indígena, para que la cuestión no se convierta, según ella, en una anarquía.

Es decir, aquí una segunda objeción: la ministra no parece entender la diferencia que existe entre justicia o ley indígena y tratamientos legales para el mundo occidental de la manera como los pueblos indígenas definen y resuelven lo que son sus conflictos. No entiende que por años, por siglos, los indígenas, los pueblos indígenas, han asumido y manifestado sus propias concepciones del mundo, en las que seguro ni calzan muchos de los conceptos desarrollados en lenguas no-indígenas; que los indígenas han tenido formas propias de administrar las consecuencias de sus actos, de lo que son sus faltas, de lo que son sus castigos, sus enmiendas, y que en este caso es el Estado-gobierno el gran ignorante en la materia, no sólo por desconocer completamente las cosmovisiones de los pueblos y sus culturas dentro del propio país, ignorando todos los horizontes de crecimiento posibles no-occidentalizadores, precisamente por haber excluido a los pueblos indígenas desde siempre del contexto nacional, de una manera persistentemente racista, llegando hasta aplicar, una política de blanqueamiento-etnocida, sino porque además, a pesar de las leyes promulgadas que siguen estando muy lejos de aplicarse, cuestión que nos hace sospechar de un populismo disfrazado en la apertura de derechos a través de una ley, este Estado-gobierno (y seguramente ningún otro), no puede ni siquiera reconocer que no sabe y que en ese caso, no debe ser él el traductor o intérprete de todo lo que no sabe. Primero tendría que enterarse, que escuchar, que aprender… primero habría tenido que hacer muchas cosas que no se han hecho en 11 años y en todos los años y siglos anteriores. Ni siquiera este gobierno ha sido capaz de reconocer que muchos pueblos indígenas han hecho su propia demarcación territorial, su auto-demarcación. Y a cambio, de manera bárbara, ha impuesto una comisión burocrática desde el Ministerio del Ambiente para demarcar los territorios indígenas, sin incluir a los indígenas que saben, y mucho menos sin importarle que las comunidades indígenas trabajaron y trazaron sus mapas de acuerdo a sus conocimientos históricos y ancestrales.

Para rematar, esta palabra anarquía, en este uso que le da la ministra, ubica al indígena en la misma posición que por años ha tenido el indio en el Occidente imperial: el lugar de lo salvaje, de la barbarie. Como si los pueblos indígenas dependieran de las leyes que podrían elaborar hoy unos cuantos juristas watia. No ven que el camino que traza la ministra, de conocer las leyes de cada pueblo, para ser discutidas y tramitadas en la Asamblea, y ver si en ellas hay o no, como lo expresa, sentencia penal, destruye el mismo intento por el que luchamos: que sin poder salir de la occidentalización se intenten forzar similitudes eliminando cualquier diferencia, impidiendo la heterogeneidad y la diversidad. Como si pudiera hablarse en verdad de esta palabra “civilización” como una aspiración, y no como el estandarte que usaron los grandes imperios para conquistar y colonizar a tantos pobladores de América y del mundo. Como si no supiéramos nosotros la problemática que trajo la concepción misma de desarrollo, y también la de progreso, a lo largo y ancho de nuestras tierras. Como si no supiéramos que hoy la vida es mucho más el agua y la tierra.

Si se quiere mirar como lo mira la ministra, sépase: la barbarie está en todas partes, a la luz de la vela y de la lámpara, detrás de una corbata y al frente de la computadora, en la ignorancia, en la universidad, y también, en un documento de cultura, como nos dijo alguna vez Walter Benjamin, en medio del contexto europeo de las guerras mundiales, que aunque europeo y blanquito, estaría no con la Europa imperial, si no con la lucha de Sabino, duélale a los fundamentalistas y a los que miran todo dentro de determinismos y lugares comunes. La idea de raza es una concepción propiamente imperialista. La herida entonces sigue abierta.

Para terminar, un último fragmento. Este mano a mano que cierra la intervención de la ministra, nos señala cuatro cuestiones fundamentales: primero, por decirlo de algún modo, en términos sentimentales, la actitud de la ministra para con los hijos de Sabino, segundo, la seguridad con que la ministra dice que Sabino mató a personas (haciendo caso omiso, por lo demás, de los otros dos indígenas presos, y que Olegario reconoció haber disparado). Tercero, lo que considero el peor punto: cuando la ministra advierte que seguro, el padre del joven que supuestamente mató Sabino, va a matar también, alegando que no existe un tribunal indígena, cuarto, la ministra le dice a unos jóvenes, a quienes dice entender, que la inocencia de Sabino, la tendrán que demostrar en el juicio:

– Isidro Romero: …y como usted vive aquí, en la ciudad, en la ciudad, ya vos no tenés mente de los indígenas, tuya, pues, de la etnia tuya.

– Nicia Maldonado: No, pero tú también estás aquí igual que yo.

– IR: Pero yo vengo es de la Sierra a protestar pues.

– NM: No ves que todos los venezolanos podemos estar donde queramos.

– IR: Nosotros decimos: ¿qué está haciendo la ministra entonces? …Ojalá que el presidente se entere pues, que una ministra por primera vez de los pueblos indígenas yukpa, está traicionando también, traicionando, traicionando. Esta ministra, Nicia Maldonado, está traicionando. Nos traiciona mucho, nos traiciona.

– NM: Yo los entiendo a ustedes porque su papá está preso por homicidio. Yo los entiendo, de verdad que los entiendo, son ustedes su papá, y está preso porque mató a personas, y está preso por eso. Yo lo entiendo, nosotros lo entendemos.

– IR: …El presidente hizo esto con el gobierno todo pues, el artículo 119, que los indígenas pueden ser juzgados con su propia ley pues, como los wayuu, los wayuu también tienen su ley.

– NM: Antes de la IV República la tenían. Pero fíjate, no existe hasta los momentos una legislación…

– IR: Los criollos que respeten.

– NM: Hay que trabajarlo con la Asamblea Nacional. La Asamblea tiene que crear una ley, para que se convierta eso en un mandato. Yo creo que lo que tenemos que hacer es, para apoyarlos…

– IR: ¿Cuál es el apoyo tuyo?

– NM: La posibilidad de empezar discutir a nivel nacional cada uno de los pueblos indígenas, para que creemos la ley, en la comisión de pueblos indígenas, porque imagínate tú, ustedes dicen: que me lo entreguen a la justicia indígena, ¿pero cuál es el tribunal?, saben lo que va a pasar: el papá del muchacho que mató tu papá va a matar seguramente, ¿entiendes?, entonces dónde está la anarquía, porque no hay una justicia, no hay una ley que sostenga eso, no existe todavía.

– IR: Sí existe.

– NM: Está en la constitución, pero hay que hacer la ley.

– IR: En la ley de los indígenas sí. Mirá, usted no sabe trabajar en su cultura. Eso es ley vieja que nosotros los indígenas utilizamos.

– Madre de Alexander, Anita: …Y que esa ley nació ahora, esa ley es de hace 500 años, de los indígenas.

– IR: …Un conflicto, problemas graves en su comunidad, yo creo que usted se escapa porque usted no sabe trabajar. No sabe.

– NM: Está bien, no sé.

– IR: …Porque yo sí lo vivo en la Sierra de Perijá, en la comunidad mía, cuando yo cometo un error, el cacique actúa… Eso lo sabemos nosotros ministra porque usted cuando llega a la Sierra de Perijá, Zulia…

– NM: Eso no es verdad.

– Cenaida Romero: Eso también no es verdad de que Sabino mató. Eso no es verdad.

– NM: Eso lo tienen que demostrar en el juicio…

– CR: Primero, vos no estabas allí. Te dijeron…

– NM: Los caciques me dijeron.

– CR: Y, ¿en cuál momento?, si los caciques no estaban allí, cuando sucedió ese conflicto, no estaban los caciques…

– NM: Pero entonces esto hay que demostrarlo en el juicio.

Sepa por último la ministra que esto que le está pasando a los yukpa le compete a ella como persona y como ministra, al Estado, al país, es decir a todos, y mucho menos a un Ministerio Público. Que ni la justicia equivale a la ley, ni una sentencia de juicio a la verdad, y que existen órdenes fuera de las leyes de derecho occidentalizadas. Así que lo que sí no le será difícil a los hijos de Sabino de demostrar es la condición digna de Sabino, como un luchador por la tierra y todos sus derechos. Lo dijo Isidro: La ministra está traicionando. Esta traición de la que habla Isidro, que una ministra de los yukpa, de los pueblos indígenas se enfrente a ellos, arropando quién sabe a quién y por qué, es lo que más ha desprestigiado a un gobierno que no termina de representar. En medio de oportunistas, en medio de politiqueros que de una día para otro, mencionan a un Ché Guevara como si lo hubiesen sentido toda su vida, en medio de tantos funcionarios vergonzosamente ignorantes y obedientes, sigue un luchador como Sabino castigado por el Estado-gobierno, sólo por ser un hombre que no se ha dejado corromper como muchos y que no le besa los talones a nadie. En la condición actual de Sabino, en la criminalización de los luchadores sociales, se quiebra todo el discurso revolucionario.

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