Hay que cambiar el modelo agrícola
La expropiación de Agroisleña, más que un acto administrativo y jurídico, debe convertirse en un primer paso para cuestionar y cambiar el modelo alimentario dependiente y ligado al ejercicio de una agricultura irresponsable con el medio ambiente, la salud de las generaciones actuales y futuras, y que opera a costa de la ruina del campesinado y de los pequeños y medianos productores y sus familias. Debemos exigir que este
consorcio no se convierta en un nido de burócratas rojitos que distribuyen
agroquímicos más «baratos» (y por tanto más intensamente utilizados).
La expropiación de Agroisleña, más que un acto administrativo y jurídico, debe convertirse en un primer paso para cuestionar y cambiar el modelo alimentario dependiente y ligado al ejercicio de una agricultura irresponsable con el medio ambiente, la salud de las generaciones actuales y futuras, y que opera a costa de la ruina del campesinado y de los pequeños y medianos productores y sus familias. Debemos exigir que este
consorcio no se convierta en un nido de burócratas rojitos que distribuyen
agroquímicos más «baratos» (y por tanto más intensamente utilizados).
El gobierno dice que va a indemnizar a Agroisleña por la expropiación…
¿pero, en realidad quién le debe a quién? ¿Pagarán por los miles de litros de agrotóxicos peligrosos que están en sus almacenes? ¿Sería esto un acto «justo»?
Tengo una sugerencia: como el gobierno de Tenerife está haciendo «lobby» internacional a favor del consorcio Agroisleña, que manden un barco para que se lleven a las Islas Canarias todas estas sustancias tan buenas e imprescidibles para el «progreso agrícola» de un país. ¿Qué diría la opinión pública y la ciudadanía Canaria y española?