Honduras, un acuerdo a la medida del imperialismo yanqui y los golpistas
El acuerdo firmado esta madrugada entre los negociadores del Presidente Zelaya y los delegados del gobierno de facto de Roberto Michelleti, representan una salida favorable para los golpistas, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Ejército Nacional, el Consejo Electoral, la OEA y por supuesto al imperialismo yanqui, quien a través de su delegado hizo su movida en los últimos días para presionar a una salida negociada.
El acuerdo firmado esta madrugada entre los negociadores del Presidente Zelaya y los delegados del gobierno de facto de Roberto Michelleti, representan una salida favorable para los golpistas, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, el Ejército Nacional, el Consejo Electoral, la OEA y por supuesto al imperialismo yanqui, quien a través de su delegado hizo su movida en los últimos días para presionar a una salida negociada.
La esencia del acuerdo, fue la opción presentada desde tiempo atrás por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, quien había planteado la posibilidad de la restitución de Zelaya a su cargo de Presidente de Honduras, si el Congreso Nacional así lo determinaba con previo dictámen favorable por parte del Tribunal Supremo de Justicia.
Es decir, queda en manos del Congreso Nacional dominado en su totalidad por representantes de los empresarios, los terratientes, oligarcas y pro-imperialistas tomar la decisión de restituir a Zelaya; pero a condición de que el Tribunal Supremo de Justicia, organismo que ha legitimado a los golpistas, de su consentimiento. Bajo estas condiciones nadie puede decir que el acuerdo hace justicia, ni mucho menos solventa la crisis, ya que a todas luces es evidente que lo acordado sólo favorece al imperialismo y los golpistas.
Una dura lección
El pueblo hondureño en su mayoría se opone al golpe y no ha podido revertirlo hasta ahora dada la terrible represión y a la política capituladora de Zelaya y sus patrocinadores internacionales, que esta madrugada terminaron firmando la rendición. Para los firmantes del acuerdo, para nada valieron los grandes esfuerzos hechos por el pueblo, las manifestaciones generales, los paros, los enfrentamientos en la calle, los detenidos, heridos y muertos. Pudo más en ellos el compromiso de salvar a la Honduras capitalista, antes que defender los derechos democráticos de la población y una actitud digna y soberana frente al imperialism y la OEA.
Una vez más, en forma trágica el pueblo hondureño experimenta en carne propia una dura lección de vida, que enseña que en direcciones burguesas, nacionalistas burguesas, pequeñoburguesas o reformistas jamás se puede confiar, porque inevitablente ellas conducen al retroceso o a las derrotas.
El pueblo no está derrotado. Quien se rindió fue Zelaya
El acuerdo representa un grave retroceso para la lucha contra los golpistas y la perspetiva de alcanzar una asamblea Nacional Constituyente democrátia que reconstruya el país, pero confiamos y así se siente en el ambiente hondureño, que el pueblo no está derrotado ya que quien se entregó fue Zelaya por orientaciones de sus consejeros de cabecera y del imperialismo yanqui.
El acuerdo legitima el golpe, pero estamos seguros de que la movilización continuará y que el pueblo pasará por encima del Congreso Nacional y del dictámen que en contra de Zelaya emitirá el Tribuna Supremo de Justicia. Y también sabrá enfrentar en forma decidida al Ejército Nacional que desde ayer se ha puesto a plena disposición del poder electoral para asegurar unas elecciones tramposas, impuestas a golpe, sangre y fuego.