Insulza se reúne con golpistas hondureños
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se reunió con autoridades golpistas y diplomáticos el viernes en Tegucigalpa a donde llegó para pedir la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya.
El secretario general de la OEA llegó hacia las 13H00 a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) al aeropuerto de Toncontin de Tegucigalpa, en vez de la base militar vecina, donde se le había organizado una ceremonia con honores militares para darle la bienvenida.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se reunió con autoridades golpistas y diplomáticos el viernes en Tegucigalpa a donde llegó para pedir la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya.
El secretario general de la OEA llegó hacia las 13H00 a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) al aeropuerto de Toncontin de Tegucigalpa, en vez de la base militar vecina, donde se le había organizado una ceremonia con honores militares para darle la bienvenida.
Insulza se dirigió directamente a la Corte Suprema de Justicia para reunirse a puertas cerradas con su presidente, Jorge Avilés y luego con responsables de la Fiscalía, que ha emitido una orden de captura contra Zelaya, en un intento por negociar con estas autoridades golpistas.
El secretario de la OEA también se reunió con jerarcas de la Iglesia Católica, quienes también apoyan el golpe, y luego con representantes diplomáticos acreditados en Tegucigalpa.
La Asamblea de la OEA le encomendó a Insulza la tarea de «notificar a los actores políticos hondureños sobre los términos de la resolución aprobada por la Asamblea» de ese organismo, que dio un ultimátum de 72 horas al gobierno de Micheletti para que restituya a Zelaya. El plazo vence este sábado.
Zelaya, quien estuvo el jueves en Panamá y El Salvador, anunció su intención de retornar al país el domingo, acompañado por los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner, y de Ecuador, Rafael Correa, además de premios Nobel de la Paz como la guatemalteca Rigoberta Menchú, quien ya está en Tegucigalpa.
Kirchner, que calificó el golpe como «un hecho que nos remonta a la peor barbarie de la historia de América latina», tiene previsto llegar en la madrugada de este sábado a Washington, para luego acompañar a Zelaya en su regreso según informó una fuente de su despacho.
El presidente venezolano Hugo Chávez, socio de Zelaya en la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) anunció la suspensión del suministro de petróleo a Honduras hasta que no se restituya al mandatario depuesto.
Este viernes volvieron a las calles de la capital miles de personas para dar su apoyo a Zelaya, donde en una manifestación pacífica hubo según fotógrafos de la AFP unas 10.000 personas.
Por su parte centenares de seguidores de Zelaya se congregaron en un plantón frente a la delegación de la OEA en Tegucigalpa para esperar a Insulza, coreando «¡Queremos volver!», al ritmo de tambores.
Organismos de derechos humanos han denunciado una ola de represión, con decenas de detenciones por parte del gobierno de Micheletti, que ha suspendido garantías constitucionales y mantiene un toque de queda vigente hasta este viernes.
Gorilas se aferran al poder
«Insulza pidió que Honduras restituya en la presidencia a Zelaya, pero el presidente de la Corte le contestó contundentemente que hay una orden de capturarlo», dijo en rueda de prensa el vocero del tribunal, Danilo Izaguirre.
Zelaya fue depuesto el 28 de junio por las fuerzas armadas, en una jugada que contó con el patrocinio de la burguesía hondureña.
El presidente nicaragüense Daniel Ortega dijo que habló con Zelaya, quien le dijo que el domingo regresaría a Honduras, una vez que Insulza haya presentado un informe sobre su visita a Tegucigalpa.
Miles de simpatizantes de Zelaya marcharon para pedir el retorno del mandatario depuesto, mientras alzaban pancartas con leyendas como «No al golpe, sí a la paz» y «queremos que regrese el legítimo presidente», al tiempo que gritaban consignas como «¡el pueblo, arrecho, exige su derecho».
El presidente Zelaya ha sido advertido que de pisar suelo hondureño será detenido de inmediato para ser juzgado por traición a la patria y, paradójicamente, atentar contra la forma de gobierno democrático, abuso de autoridad, usurpación de funciones públicas y desobediencia a la Constitución. Los golpistas han hecho un inventario de sus propios crímenes y se los han endilgado a Zelaya.
Mientras, la Interpol aseguró el viernes que no ha recibido en sus oficinas centrales de Francia alguna solicitud con miras a la detención de Zelaya, desmintiendo de esta manera a los golpistas de la fiscalía hondureña.
La Interpol señaló, además, que está impedida de publicar notificaciones para aprehender a algún mandatario, salvo que sea a petición de un tribunal internacional.