18 abril, 2026

Juventud avanzará sobre el abismo

La realidad histórica venezolana siempre ha estado acompañada por amplios contingentes de jóvenes que luchan por mejores condiciones de vida y reivindicaciones sectoriales. Hoy en día no sólo es una característica sino una necesidad generacional, y en perspectiva de nuestra sociedad. Las cifras sobre la juventud son sencillamente escandalosas; nuestra realidad no puede simplificarse en fallecer en las calles o emigrar del país.

La realidad histórica venezolana siempre ha estado acompañada por amplios contingentes de jóvenes que luchan por mejores condiciones de vida y reivindicaciones sectoriales. Hoy en día no sólo es una característica sino una necesidad generacional, y en perspectiva de nuestra sociedad. Las cifras sobre la juventud son sencillamente escandalosas; nuestra realidad no puede simplificarse en fallecer en las calles o emigrar del país.

Según cifras del INE, el 80,7% de los homicidios es de personas que están entre 14 y 44 años -población económicamente activa- de los cuales el 80% son hombres jóvenes de sectores populares. Hemos ascendido desde los 80′ y 90′ cuando hubo 8 y 25 homicidios cada 100.000 habitantes respectivamente, hasta 50 homicidios c/100.000 habitantes en estos últimos 10 años. Caracas se ha convertido en una de las ciudades más violentas de América Latina. El drama no queda aquí, también somos el pais con mayor índice de embarazo en adolescentes, con un escandaloso 35% del total de mujeres embarazadas, niñas menores de 17 años en su mayoría en poblaciones rurales con un futuro de crianza solitaria. Esto no es más que la feminización de la pobreza y otro incentivo a la violencia como forma de vida.

El gobierno venezolano viola los Derechos Humanos (DDHH) por acción y por omisión; carece de políticas y programas preventivos, incentiva el discurso guerrerista y no tiene control sobre la producción y distribución de armas de fuego. Además, la discriminación política que ha hecho el gobierno del sistema de justicia termina siendo más ineficiente y corrupto, ejemplo de ello es la situación de deshumanización que caracteriza a las cárceles venezolanas (74 reos c/100.000 hab.). Donde muere un preso diario y apenas sólo un 7% es juzgado.

Aunque los gobiernos anteriores también violaban los DDHH, el actual ha agravado la situación, al poner al Estado al servicio del partido de gobierno. Ya no le basta con que el país sea de los primeros en América Latina en tasas de homicidios, de inseguridad juvenil, de embarazos en adolescentes y de cárceles violentas, ya no le basta la deserción escolar por falta de instituciones físicas en bachillerato, la destrucción del aparato productivo que nos ha hecho más dependientes, la entrega del negocio petrolero a las transnacionales por medio de las empresas mixtas, el deterioro del servicio en Barrio Adentro y hospitales, la violación a la autonomía al no entregar los recursos necesarios para su funcionamiento. Todas estas cosas no son suficientes, ahora la violación a los DDHH se da en el terreno sindical con las muertes programadas por medio del sicariato y la criminalización a la protesta.

El sector juvenil necesita una opción distinta a la «demolición» autoritaria y la restauración de vuelta al pasado. Ni el pasado fracasado ni el presente farsante pueden salir de sus manchas de corrupción. La polarización va en detrimento de la juventud venezolana, unos defienden los intereses del gobierno, y otros a prácticas y a voceros del pasado. Definitivamente, para plasmar los retos y perspectivas de la juventud venezolana las candidaturas de trabajadores y luchadores sociales de la USI postulados en las próximas elecciones por el PPT, se constituyen en una verdadera alternativa para romper la polarización.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *