13 diciembre, 2025

La economía de China se desacelera por el impacto de la crisis

Reuters.

Reuters.
El crecimiento económico de China cayó al 6,8 por ciento en el último trimestre, ralentizando el ritmo de expansión para todo 2008 al 9 por ciento, un mínimo de siete años, confirmando el impacto de la crisis financiera mundial en el gigante asiático.
El crecimiento del producto interior bruto en el cuarto trimestre, medido con respecto al año anterior, cayó desde el 9 por ciento registrado en el período julio-septiembre y quedó por debajo de las expectativas del mercado, que calculaban un 7 por ciento.
La desaceleración pone fin a cinco años consecutivos de un crecimiento mayor al 10 por ciento, una marcha que convirtió a China en la tercera economía mundial después de Estados Unidos y Japón.
«La crisis financiera internacional se está profundizando y propagando con continuos impactos negativos en la economía nacional», indicó el jueves la Oficina Nacional de Estadísticas en un comunicado que acompañó a las cifras.
Muchos economistas creen que China crecerá no más del 5-6 por ciento este año, lo que podría ser su cifra más débil desde 1990.
Otros esperan que el Gobierno alcance su objetivo de crecer un 8 por ciento gracias a un paquete de estímulo de 4 billones de yuanes (unos 451.750 millones de euros) respaldado por una flexibilización de la política monetaria.

La economía china creció un 9% en 2008, el nivel más bajo en seis años.

AFP
La economía china creció un 9% interanual en 2008, una cifra muy inferior al 13% logrado en 2007 y que marca el nivel más bajo de crecimiento en seis años, tras haberse visto seriamente afectada en el segundo semestre por la crisis económica mundial.
Aunque el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) chino puede resultar envidiable para unas economías occidentales que entraron en recesión, la desaceleración fue contundente en los últimos meses.
Así, entre octubre y diciembre de 2008 el PIB chino sólo creció un 6,8% interanual, tras hacerlo un 9% en el tercer trimestre, un resultado que entonces ya era el más bajo en más de cinco años.
«La crisis financiera internacional se agrava y se extiende con un impacto negativo continuo en la economía nacional», comentó Ma Jiantang, jefe de la Oficina Nacional de Estadísticas, al presentar los datos este jueves a la prensa.
Uno de los primeros efectos de la crisis ha sido la reducción de la demanda de los países occidentales, un golpe fatal para la tercera economía mundial, muy dependiente de sus exportaciones.
En los dos últimos meses del pasado año, las exportaciones chinas acusaron una bajada, de 2,8% interanual en diciembre, según los datos oficiales publicados la semana pasada.
La consecuencia de esa ralentización de la actividad es que la producción industrial se desaceleró, y creció 12,9% en 2008, frente al 18,5% de 2007.
No obstante, las inversiones en capital fijo aumentaron fuertemente en 2008, un 25,5% interanual, superando ligeramente el porcentaje de 2007 (+24,8%).
El vigor de esas inversiones, que ilustran los gastos en el sector industrial o las infraestructuras, principalmente, podría verse como un reflejo de los esfuerzos del gobierno para estimular la actividad económica.
Consciente de la rápida desaceleración de la economía, el Gobierno chino anunció en noviembre un paquete de medidas para invertir la tendencia, empezando por un gran plan de inversiones y de medidas fiscales.
El Gobierno tiene previsto aportar directamente 1,8 de los 4 billones de yuanes (586.000 millones de dólares) necesarios para ese gran plan, que se extiende hasta finales de 2010. El resto será aportado por las autoridades locales y las empresas.
La nueva tendencia de la economía china ha aliviado, con todo, lo que a comienzos de 2008 era la gran preocupación del gobierno: la inflación, ahora controlada.
Tras la disparada de los precios al comienzo del año (cerca de 9%), la inflación se quedó en diciembre en apenas +1,2%. El aumento de los precios en el conjunto de 2008 fue de 5,9%, frente al 4,8% de 2007, según datos oficiales publicados este jueves. Ahora algunos analistas se interrogan incluso sobre una posible deflación.

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