13 diciembre, 2025

La violencia sindical bajo el gobierno bolivariano

Con el ascenso del Presidente Chávez al gobierno de Venezuela y el golpe de Estado fallido del 2002 seguido de la huelga petrolera de ese mismo año, se produce la fractura de la CTV, la aparición de la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE) y la posterior fundación de la Central Socialista de Trabajadores. La dispersión del movimiento sindical, la coexistencia en los centros de trabajo de múltiples sindicatos paralelos y la permanencia de los viejos vicios de burocratismo y corrupción están en la base de la creciente violencia laboral y sindical así como de su forma extrema: el sicariato sindical.

Con el ascenso del Presidente Chávez al gobierno de Venezuela y el golpe de Estado fallido del 2002 seguido de la huelga petrolera de ese mismo año, se produce la fractura de la CTV, la aparición de la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE) y la posterior fundación de la Central Socialista de Trabajadores. La dispersión del movimiento sindical, la coexistencia en los centros de trabajo de múltiples sindicatos paralelos y la permanencia de los viejos vicios de burocratismo y corrupción están en la base de la creciente violencia laboral y sindical así como de su forma extrema: el sicariato sindical.

Según informe de la Organización No Gubernamental (ONG) de defensa de los derechos humanos PROVEA, desde Octubre del año 2005 hasta Septiembre del año 2009 fueron asesinados ciento treinta y un (131) sindicalistas. En los meses de marzo y abril del 2010 fueron asesinados 4 sindicalistas entre Caracas, Aragua y Carabobo. Unos, saliendo de sus casas o en ruta al trabajo. Otros, saliendo de la empresa o en ruta a sus casas.

En unos casos, se trata de disputas intersindicales relacionadas con el enganche de personal especialmente en la industria de la construcción de obras públicas tales como las represas y puentes en Guayana, el ferrocarril central en Aragua, las obras de expansión del metro en Caracas, Valencia y Maracaibo. Los enganches suponen un beneficio resultante de la venta de empleos y cobro por beneficios laborales a los trabajadores temporales.

En otros casos, las disputas intersindicales se originan entre fracciones autónomas y/o progubernamentales, bien de la UNETE o del Frente Bolivariano de Trabajadores. Los sindicalistas andan armados y/o pagan protección de pistoleros (guardaespaldas), o se deshacen de competidores mediante la contratación de sicarios.

A Richard Gallardo, Coordinador de la UNETE en Aragua, lo asesinaron a balazos junto a Luis Hernández, dirigente de la Unidad Socialista de Izquierda, y a Carlos Requena, delegado de prevención de Produvisa. Fue un triple asesinato que se mantiene impune.

A Argenis Vásquez, Secretario General de Sindicato de Trabajadores de la Toyota (Anzoátegui), a Francisco Ferreira, Secretario General del Sindicato en SIDETUR (Carabobo) y a Jerry Díaz, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa MANPA, fábrica de Higiénicos (Aragua), los asesinaron vilmente y sus ejecutores tampoco han sido identificados.
La omisión investigativa de la Fiscalía y de los tribunales penales obedece en buena parte a que estos sindicalistas, especialmente del oficialismo, tienen el apoyo de altos dirigentes del PSUV, algunos de ellos diputados de la Asamblea Nacional.

Corremos el riesgo de que se imponga una espiral de violencia que destruya a la dirigencia sindical y debilite más aún al movimiento organizado de los trabajadores.

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