Libia: Milicias rebeldes toman la fortaleza de Kadafi
Miércoles 24 de Agosto de 2011.- Tras duros combates, los rebeldes se apoderaron del cuartel general en Trípoli del dictador proimperialista que subyugó al país durante décadas, pero siguen sin encontrar a Gaddafi. Un funcionario ruso relató que este sigue en la capital y dispuesto a pelear, aunque ha lanzado llamados a la negociación.
Miércoles 24 de Agosto de 2011.- Tras duros combates, los rebeldes se apoderaron del cuartel general en Trípoli del dictador proimperialista que subyugó al país durante décadas, pero siguen sin encontrar a Gaddafi. Un funcionario ruso relató que este sigue en la capital y dispuesto a pelear, aunque ha lanzado llamados a la negociación.
Las fuerzas leales a Gaddafi intentaron defender el complejo pero la resistencia cesó más tarde. Insurgentes atacaron una estatua del ex hombre fuerte, mientras que otros cientos ocuparon el lugar y tomaban armas y vehículos.
El enviado rebelde ante la ONU aseguró que el complejo estaba totalmente dominado. El presidente de la federación rusa de ajedrez, Kirsan Ilyumzhinov, relató que habló por teléfono con Gaddafi y destacó que el líder le comentó que está en Trípoli, en buen estado, y que no planea abandonar la ciudad.
Ilyumzhinov, quien visitó el país durante los ataques de la OTAN y se reunió con el líder, destacó que Mohammed -el hijo del coronel- lo llamó por teléfono. «Le puso a su padre y éste contó que está en Trípoli vivo y saludable y que está decidido a pelear hasta el final», agregó. Gaddafi ha realizado llamados a la Otan para que medie con los rebeldes para una transición negociada.
«Pensamos que íbamos a tardar uno o dos meses en liberar Trípoli, pero lo estamos logrando en horas», destacó.
Los civiles, que llenaron las calles de Trípoli el domingo para celebrar el fin de la dictadura, permanecieron ayer en casa mientras el fuego de ametralladoras y las explosiones se sucedían. La ausencia de un control claro ha revivido la inquietud de que Libia pueda caer en el tipo de inestabilidad que golpeó a Irak tras la caída de Saddam Hussein. Esto ha llevado al imperialismo a redoblar sus esfuerzos por una salida negociada que permita mantener en pie gran parte del régimen gaddafista y evite cambios revolucionarios.
Cientos de rebeldes saquearon el complejo en busca de armas y trofeos al grito de «Gaddafi está acabado». En camionetas irrumpieron en la base fortificada, que estuvo fuera del alcance del pueblo en los 42 años de gobierno, a través de una de las puertas centrales, disparando al aire en señal de júbilo. La tienda beduina blanca, donde Gaddafi recibía dignatarios extranjeros fue incendiada y el humo flotaba en el aire.