Marchas del 23 de enero no colmaron las expectativas
Las movilizaciones de ayer sábado 23 de enero, conmemorativas de los acontecimientos del 58, forjaron grandes expectativas entre la población. Como era lógico pensar, todos esperábamos que las soluciones a los grandes y urgentes problemas que nos aquejan, como la maxi-devaluación, la inflación, la especulación, la crisis eléctrica, la crisis financiera, la inseguridad y la falta de agua potable entre otro importantes temas, fueran la preocupación fundamental en ambas concentraciones. La decepción fue grande porque no fue así.
Las movilizaciones de ayer sábado 23 de enero, conmemorativas de los acontecimientos del 58, forjaron grandes expectativas entre la población. Como era lógico pensar, todos esperábamos que las soluciones a los grandes y urgentes problemas que nos aquejan, como la maxi-devaluación, la inflación, la especulación, la crisis eléctrica, la crisis financiera, la inseguridad y la falta de agua potable entre otro importantes temas, fueran la preocupación fundamental en ambas concentraciones. La decepción fue grande porque no fue así.
En la tarima roja-rojita se pidió lealtal absoluta al máximo líder, mientras que en la otra orilla, la oposición se esforzó por convencer a sus partidarios que están haciendo esfuerzos inmensos para ir unificados a las elecciones del próximo 26 de septiembre.
Lejos de la realidad
Más allá de los altísimos gastos en que incurrieron gobierno y oposición para movilizar a miles de venezolanos, lo cierto es que estas dos opciones políticas cada vez están más alejadas de la realidad y en consecuencia del pueblo. Razón por demás que hizo que las movilizaciones y las concentraciones no gozaran del entusiasmo y fervor de los participantes como en otras épocas y todo quede reducido, hoy domingo 24 de enero, a que ambos bandos traten de demostrar -montaje de fotografias de por medio-, quién fue más eficiente con sus recursos económicos y su aparato publicitario para movilizar mayor cantidad de gente.
Esta realidad confirma lo que las encuestas políticas vienen diciendo desde hace al menos seis meses atrás: la característica fundamental que predomina en el escenario político nacional es la decepción de importantes franjas de la población, que tiempo atrás era motivada y movilizada por la polarización política. Hoy es más evidente que nunca el desgaste de esa estrategia, que en su momento le rindió extraordinarios beneficios a gobierno y oposición, pero que ante el cúmulo de necesidades insatisfechas, no logra canalizar la pasiones ni el fervor de los trabajadores y el pueblo.
Se impone la tarea de levantar una nueva alternativa
Las decisiones económicas, políticas y sociales adoptadas en los últimos tiempos por el gobiernpo, rompen el encanto que otrora el Presidente Chávez tuvo sobre millones de venezolanas y venezolanos. Ya son muy pocas, por no decir nulas, las diferencias que se pueden encontrar entre los discursos presidenciales y las posturas políticas de empresarios y banqueros, multinacionales y cámaras de industriales. Hay una sintonía grande que ha llevado al colectivo nacional a concluir que tanto el gobierno como los empresarios que antes le adversaban, están empujando para el mismo lado.
El artero golpe a los salarios provocado por la devaluación y el acaparamiento, no hacen parte de la agenda del gobierno ni de la oposición. Para todos ellos, las expectativas se concentran en alcanzar un triunfo en las elecciones del 26 de septiembre o al menos obtener una correlación de fuerzas políticas favorables.
Para lograrlo el Presidente Chávez pide lealtad absoluta y le dice a sus partidarios que no se preocupen ni peleen por la escongencia de los candidatos, ya que su dedo benefactor puede resolver la encrucijada. La oposición hace exatamente lo mismo tratando en conciliábulos y acuerdos a espaldas de la población de «construir» la unidad. Pero unos y otros están ausentes, miran para otro lado y no responden a la exigencia de la población. Ninguno de ellos tienen propuestas concretas, no tienen programas y no representan ninguna alternativa real.
Ante esta situación, es apenas obvio que los sectores más vulnerables de la población, lo más afectados por esta falsa polarización, por este falso socialismo y por esa hipócrita y falsa unidad de la oposición, se planteen la urgente necesidad de edificar su propia opción.
En esa dirección, tienen mucha importancia el esbozo hecho por José Bodas en una reunión con activistas petroleros en El Palito el pasado jueves 21 de enero. Con total convencimiento de que existen condiciones inmejorables para dar la lucha, convocó a los trabajadores a ganar la calle para expresar su descontento y exigir solución a sus necesidades. Sin duda alguna, es la tarea del momento.
Pero además Bodas completaba la propuesta con una idea clave para el próximo período: contruir una herramienta política capaz de presentarse como opción política y hacer del 26 de septiembre el día de la gran revancha de los petroleros y los trabajdores venezolanos afectados por las política del gobierno y de la oposición, presentando y apoyando candidatos petroleros y trabajadores independientes, como mecanismo para romper la falsa polarización.
Este paquete de propuestas hecho por José Bodas, conforman la Agenda Obrera y Popular que desde abajo debe comenzar a discutirse. Los trabajadores y las trabajadoras tienen la palabra.