Miguel A. Hernández: «Mantener la movilización y la huelga general hasta derrotar el golpe y convocar la Asamblea Constituyente»
A través de una intervención telefónica en el programa Dígalo Ahí, conducido por Alejandro Arévalo, el profesor Miguel Angel Hernández, dirigente de la Unidad Socialista de Izquierda, planteó la posición de su partido frente al desarrollo de los acontecimientos en Honduras luego del golpe militar propinado por la burguesía de ese país.
A través de una intervención telefónica en el programa Dígalo Ahí, conducido por Alejandro Arévalo, el profesor Miguel Angel Hernández, dirigente de la Unidad Socialista de Izquierda, planteó la posición de su partido frente al desarrollo de los acontecimientos en Honduras luego del golpe militar propinado por la burguesía de ese país.
AA: ¿Cuál es la posición de su partido frente a la situación en Honduras?
MAH: Nosotros el mismo día del golpe presentamos nuestro más rotundo rechazo a esta acción golpista de los militares y los partidos burgueses de Honduras, apoyada por los medios de comunicación y las iglesias católica y evangélica de ese país.
En las últimas horas hemos visto como han venido creciendo las expresiones de descontento y de resistencia en las calles por parte del pueblo hondureño contra el golpe de Estado perpetrado por las Fuerzas Armadas, en alianza con las transnacionales maquiladoras que se encuentran establecidas en Honduras, especialmente las farmacéuticas, las textileras y de la agroindustria; que junto con las instituciones burguesas como el Congreso, la Fiscalía, y el máximo tribunal, se confabularon para sacar del poder al presidente Zelaya, que es el presidente elegido democráticamente, y que estaba próximo a terminar su mandato.
A la luz de estos nuevos acontecimientos de lucha y resistencia que se presentan en Honduras, los socialistas revolucionarios venezolanos hacemos el llamado a los trabajadores, los campesinos y la juventud a que continúen movilizados en forma unitaria e independiente, como lo han venido haciendo hasta ahora impulsando el paro nacional que ha sido convocado por las dos centrales sindicales, pues es lo único que garantizará derrotar el golpe de Estado, tal como lo hicimos nosotros en Venezuela en abril de 2002.
AA: ¿Por qué hablan ustedes de movilización independiente?
Nosotros reivindicamos la unidad que se ha gestado en la lucha por lograr la restitución en su cargo del presidente Manuel Zelaya. Pero también hemos podido constatar que Zelaya, desde un primer momento, ha llamado a la calma y ha expresado estar dispuesto a retroceder en la idea de convocar a la asamblea constituyente y quiere negociar con los golpistas.
Frente a estas vacilaciones de Zelaya que terminan favoreciendo a los golpistas, se hace necesario que los trabajadores, los campesinos y las organizaciones comunitarias se postulen también como una alternativa de clase, obrera y popular, frente a esta crisis política, social, económica y militar que se viene desarrollando desde hace más de un año en Honduras.
AA: ¿Es la huelga general y una movilización independiente de los partidos de la burguesía suficiente para derrotar al gobierno golpista?
MAH: La solidaridad internacional es fundamental, porque si los pueblos se organizan en comités de solidaridad, si hacen presiones ante cada uno de sus gobiernos para que pasen de las palabras a las acciones, aislando diplomática y económicamente al gobierno de facto, esta solidaridad sería un aliado poderoso del pueblo hondureño. Pero la movilización interna es lo decisivo, sin una movilización como la que se dio en Venezuela para derrotar al golpe fascista en 2002 que encabezaban la CTV y Fedecámaras, no será posible derrotar a los golpistas. Pero esto aunado a la solidaridad internacional, conformarán un bloque formidable para derrotar al golpe.
AA: ¿Cuál ha sido la participación de los trabajadores y las organizaciones populares en la lucha contra el golpe?
MAH: En este momento van dos días de huelga general, impulsada por las dos principales centrales obreras que son la Confederación de Trabajadores de Honduras y la Confederación Unitaria de Trabajadores de ese país. Estas centrales junto con las organizaciones estudiantiles y campesinas y el movimiento popular, están impulsando este paro, que es el mecanismo tradicional de los trabajadores para enfrentar y resistir a un golpe como el que se ha producido en Honduras, aunado a la movilización en las calles contra el despliegue militar y el gobierno espurio.
Es importante resaltar que este paro de resistencia contra el golpe es continuidad del ascenso en las luchas obreras que se venían desarrollando en este país centroamericano. El año pasado se realizaron tres paros cívicos nacionales, uno el 17 de abril, otro el 14 de mayo, y el 5 de agosto. Ambas centrales, organizadas en lo que se conoce como la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, junto con organizaciones campesinas, magisteriales y estudiantiles, impulsaron esos paros. El año pasado, en septiembre, también hubo una gran huelga de empleados públicos que logró una victoria importante, con aumentos salariales y reivindicaciones laborales.
Todo esto refleja un ascenso en las luchas populares, y el golpe es un dispositivo preventivo de la burguesía hondureña para liquidar esta recuperación en las luchas obreras y populares. Lo que está pasando hoy en Honduras es consecuencia directa de que en los años 70 y 80 no haya triunfado la revolución centroamericana. Recordemos que en Nicaragua hubo un triunfo revolucionario en el 79 pero fue malogrado por la política de colaboración de clases de la dirección sandinista; en El Salvador hubo posibilidades de tomar el poder, pero el FMLN optó por acogerse a los dictados de los acuerdos de Esquipulas I y II, conformado por gobiernos burgueses de la región, entre ellos el venezolano, y que se concretó después en el desarme establecido en el marco de los acuerdos tutelados por ese grupo.
Honduras es un país penetrado fuertemente por el imperialismo desde esa época. En aquel momento fue la plataforma militar del imperialismo para emboscar las revoluciones de Guatemala, Nicaragua y El Salvador, instalando allí bases militares y toda una logística y asesores militares para agredir a los pueblos centroamericanos. Esa derrota de la revolución centroamericana se está pagando hoy, con la pervivencia de Fuerza Armadas contrarrevolucionarias y golpistas.
AA: ¿Y a qué sectores sociales responde el presidente Zelaya?
MAH: El presidente Zelaya es un aristócrata, miembro de la oligarquía hondureña, alto empresario del sector maderero, que llegó al poder como dirigente del Partido Liberal,organización tradicional de la burguesía hondureña, comparable a Acción Democrática en el contexto venezolano. En Honduras hay un régimen bipartidista, que encabezan el Partido Liberal y el Partido Nacional, ambos representan a los sectores oligárquicos de ese país.
AA: ¿Micheletti forma parte del mismo partido que Zelaya?
MAH: Precisamente Micheletti, el presidente espurio y quien encabezaba el Congreso, forma parte del ala más reaccionaria del Partido Liberal. Zelaya llegó al poder apoyado por esos sectores oligárquicos, así que el golpe refleja una pugna entre sectores de ese partido, que a su vez es parte de discrepancias en el seno de la oligarquía de Honduras.
Micheletti tiene aspiraciones presidenciales que se verían afectadas si una reforma constitucional permite la reelección de Zelaya. Es importante decir que ya Zelaya ha dicho en la reunión del SICA que está previsto que regrese a Honduras el jueves, posteriormente pospuso este viaje en función de las 72 horas que ha pedido la OEA para negociar con los golpistas. Zelaya llegaría de la mano de José Miguel Insulza, el jefe de la OEA, y nosotros creemos que un regreso a Honduras en estas condiciones estaría basado en la intención de negociar con los golpistas, y que este ha sido el escenario propiciado por los EEUU, que han actuado de bajo perfil debido a su gran debilidad luego de su derrota militar en Irak.
El objetivo del imperialismo y los organismos multilaterales burgueses es controlar la situación en términos de la normalidad burguesa y sofocar el levantamiento popular. El mismo Zelaya dijo que él regresaba para terminar su mandato y para dialogar con los golpistas, y los garantes de esta negociación serían los mandatarios regionales y la OEA, que como bien dijo el Che, es el ministerio de colonias del imperialismo.
AA: ¿Cuál es el mensaje final que nos das frente a esta situación?
MAH: Hay que profundizar la solidaridad internacionalista con el pueblo de Honduras, organizando comités de solidaridad y planteando la exigencia al gobierno venezolano para que rompa todo tipo de relaciones diplomáticas y económicas, para que el pueblo hondureño recupere las libertades democráticas, luchando en la perspectiva de conquistar un gobierno de los trabajadores y los campesinos como única salida efectiva e independiente frente a la democracia burguesa. No podemos confiar en los partidos burgueses hondureños ni en los organismos multilaterales, cuyo único objetivo es garantizar el aplacamiento de la protesta popular.
Pero también advertimos que ante la anunciada claudicación de Zelaya, que ha dicho que ya no aspira a reformar la constitución, es más necesario que nunca que la huelga general se mantenga hasta tanto se restituyan las libertades democráticas. Por eso proponemos que todas las organizaciones que han convocado y están participando del paro nacional propongan una Asamblea Constituyente Democrática y Soberana que redacte una nueva constitución que recoja las aspiraciones del pueblo hondureño, entre ellas, la de su plena soberanía con respecto al imperialismo y que el gobierno quede en manos de los trabajadores y del pueblo, porque ningúna facción burguesa de los partidos tradicionales será solución de fondo a la grave crisis que vive el país.