MUD y Psuv: Política sucia y políticos sucios

Dos acontecimientos políticos vividos en el país la semana pasada han provocado indignación y repudio general. De un lado las confesiones del ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Eladio Aponte Aponte, quien declaró por escrito que recibió órdenes directas del presidente Hugo Chávez para condenar a varios involucrados con el golpe del 11 de abril de 2002 (el mismo presidente Chávez que decidió dejar en la impunidad la mayoría de los crímenes cometidos durante el golpe y el sabotaje petrolero, al decretar la amnistía del 31 de diciembre de 2007); y por el otro el bochornoso video del diputado Juan Carlos Caldera, nieto del ex presidente Rafael Caldera, recibiendo un fajo de billetes de manos de un emisario del empresario Wilmer Ruperti.

Dos acontecimientos políticos vividos en el país la semana pasada han provocado indignación y repudio general. De un lado las confesiones del ex magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Eladio Aponte Aponte, quien declaró por escrito que recibió órdenes directas del presidente Hugo Chávez para condenar a varios involucrados con el golpe del 11 de abril de 2002 (el mismo presidente Chávez que decidió dejar en la impunidad la mayoría de los crímenes cometidos durante el golpe y el sabotaje petrolero, al decretar la amnistía del 31 de diciembre de 2007); y por el otro el bochornoso video del diputado Juan Carlos Caldera, nieto del ex presidente Rafael Caldera, recibiendo un fajo de billetes de manos de un emisario del empresario Wilmer Ruperti.

Se hace patente la degradación a la que los partidos y gobiernos que han manejado el país hasta hoy, han llevado la disciplina de la política. En su desafuero por tener bien atados los hilos del poder que generan privilegios, lucro excesivo, y protuberancia social, ellos, los políticos de la rancia tradición oligárquica o de la asesina estirpe dictatorial o los del reciente, vulgar e inconsecuente nacionalismo, no les ha importado engañar, calumniar, descalificar, reprimir, atemorizar, robar, encarcelar y hasta atentar contra el derecho a la vida de sus contrarios. Ellos son los responsables de la deshonra del arte de la política rebasando todos los límites permisibles. Y en la Venezuela de hoy, no se sabe quiénes son peores, si los del gobierno o los de la MUD, que a brazo partido se disputan palmo a palmo, el control de la teta estatal durante los próximos seis años.

La MUD, una vez que sacó de la candela a los dirigentes del golpe de Estado, quedó tranquila. Hace muchos años que el gobierno nacional, en un acuerdo a instancias de Jimmy Carter, acordó que los cabecillas de la acción fascista serían favorecidos por la más absoluta impunidad. Cuando Aponte Aponte ordenó recluir al cacique yukpa en la cárcel de Trujillo, la derecha aplaudió complacida con el magistrado, que se ponía al servicio de los ganaderos y latifundistas zulianos. Poco les importó que el gobierno utilizara su control del poder judicial para criminalizar la protesta social, al fin y al cabo esa fue moneda común durante el puntofijismo. Nótese que el delincuente Eladio Aponte, firmó la declaración desde abril y sólo fue conocida a veinte día de las elecciones.

Pero no es solamente la MUD la que se apoya en delincuentes para armar expedientes de utilidad electorera. El gobierno de Chávez ha hecho alianzas políticas con políticos prófugos de la justicia, acusados de corrupción, como Didalco Bolívar, de cuyo apoyo se valió para apoderarse de la tarjeta del partido Podemos, o el ex gobernador de Anzoátegui, David De Lima. Ambos vieron sus juicios por corrupción evaporarse gracias a su reencuentro político con Chávez, pasando de corruptos a «héroes revolucionarios».

¿Quién es más corrupto, el diputado Caldera o el chavoburgués Ruperti? ¿Qué pueden hablar el gobierno y la cúpula del Psuv sobre corrupción si ha utilizado su mayoría parlamentaria y la coerción, para impedir que se investigue y castigue a los responsables de más de 100 mil toneladas de comida podrida, de derrames petroleros sobre espejos de agua, de accidentes catastróficos como el de Amuay o de la utilización de los recursos del Estado para enriquecerse?

Es evidente que no existe ninguna virtud moral en estas fuerzas que polarizan el escenario electoral. Psuv y MUD son idénticos en lo corruptos, en la falta de ética, en su egoísmo y en su ambición de hacerse a los hilos del poder para beneficio personal, de sus familias y de sus amigos acaudalados que han hecho magníficas ganancias gracias al presupuesto nacional, al usufructo de nuestras riquezas naturales y a la expoliación de la fuerza de trabajo de millones de venezolanas y venezolanos.

Esta es la real-politik-sucia que los candidatos del Gobierno y de la MUD nos ofrecen dar continuidad si ganan las elecciones este próximo 7 de octubre.

Pero no todo es podredumbre ni todo está perdido. En medio de tanta pestilencia, sobresalen nombres como el del candidato del PSL, Orlando Chirino, quien durante 40 años de honesta actividad política no ha vendido ni hipotecado sus principios y sus estrategias. Él y sus compañeros siguen tan convencidos o más que hace cuatro décadas, que es preciso rebelarse, que hay que organizarse, que hay que construir una herramienta política, un partido nutrido de trabajadores y trabajadoras, de estudiantes, de campesinos y luchadores populares honestos, como prerrequisito para alcanzar la victoria que conduzcan a una nueva sociedad libre de explotación del hombre por el hombre, de opresiones y de todo de vicio de corrupción.

Por ello, más que nunca los invito a votar por Orlando Chirino este 7 de octubre y que impulsemos su candidatura entre amigos, familiares, vecinos, desnudando las inmoralidades de Gobierneros y MUDsteros, para lo cual podemos ayudarnos de las descarnadas rimas de Joan Manuel Serrat, en su canción “Algo personal”, del álbum “Cada Loco con su tema”.

Hombres de paja que usan la colonia y el honor
para ocultar oscuras intenciones:
tienen doble vida, son sicarios del mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato.

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar
espías, listas negras y arsenales;
resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que la tiene más grande.

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Y como quien en la cosa, nada tiene que perder.
Pulsan la alarma y rompen las promesas
y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer
nos ponen la pistola en la cabeza.

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