14 enero, 2026

Necesitamos construir la unidad del pueblo y los trabajadores en lucha

El 1 de abril se constituyó en un acto público en Barquisimeto el bloque político denominado «Frente Progresista por el Cambio», constituido por partidos que provienen de la izquierda y la centroizquierda afiliados a la «Mesa de la Unidad Democrática» (MUD) (Podemos, BR, PPT, Causa R, MAS, Vanguardia Popular), así como dirigentes y activistas de Copei, Primero Justicia y Proyecto Venezuela. De acuerdo con declaraciones de sus promotores, el bloque se fundamenta en la defensa de la Constitución y el apoyo a una candidatura única de la MUD en las elecciones presidenciales de 2012. No es el primer agrupamiento que se constituye en la MUD, pues ha sido precedido por anuncios similares por parte de organizaciones de centroderecha de origen socialdemócrata y de la derecha demócrata cristiana.

El 1 de abril se constituyó en un acto público en Barquisimeto el bloque político denominado «Frente Progresista por el Cambio», constituido por partidos que provienen de la izquierda y la centroizquierda afiliados a la «Mesa de la Unidad Democrática» (MUD) (Podemos, BR, PPT, Causa R, MAS, Vanguardia Popular), así como dirigentes y activistas de Copei, Primero Justicia y Proyecto Venezuela. De acuerdo con declaraciones de sus promotores, el bloque se fundamenta en la defensa de la Constitución y el apoyo a una candidatura única de la MUD en las elecciones presidenciales de 2012. No es el primer agrupamiento que se constituye en la MUD, pues ha sido precedido por anuncios similares por parte de organizaciones de centroderecha de origen socialdemócrata y de la derecha demócrata cristiana.

La unidad se construye desde abajo, al calor de las luchas

El «Frente Progresista por el Cambio» se compromete a apoyar al candidato presidencial que postulen las dos corrientes internas de la MUD que representan a los partidos que gobernaron al país durante las cuatro décadas del puntofijismo, y que luego encabezaron el golpe de Estado y el sabotaje petrolero (AD, Copei, UNT, PJ, entre otros). El recién creado Frente se inscribe en el marco de la polarización entre MUD y Psuv-Pcv, que son las organizaciones que han gobernado al país durante los últimos cincuenta años, con los desastrosos resultados por todos conocidos. ¿Puede realmente alguno de estos bloques representar una verdadera alternativa de cambio que responda a las expectativas de los trabajadores y el pueblo empobrecido de Venezuela? La experiencia histórica le ha dicho a millones de trabajadores, campesinos, estudiantes, y a las comunidades populares que esas no son organizaciones políticas a las que se pueda recurrir cuando hay que pelear por salario, por vivienda, por salud y educación, y por seguridad social. Por ello, nosotros sostenemos con firmeza que el frente político que tenemos que construir es aquel que represente una alternativa obrera y popular, independiente, que la gente vea como referencia de lucha, como un instrumento organizativo para tomar su destino en sus propias manos y construir una sociedad democrática, justa e igualitaria. Por eso, ese tipo de unidad sólo se puede construir en el cotidiano acompañamiento de las luchas populares.

Un avance en esta dirección es el reagrupamiento de corrientes sindicales con diversas posiciones políticas, que se han dispuesto a defender derechos básicos de los trabajadores y enfrentar de manera independiente los ataques patronales del gobierno y los empresarios.

Ni Psuv ni MUD

Para que efectivamente sirva a los intereses de los trabajadores y el pueblo en lucha, la unidad tiene que ir acompañada de una clara independencia de clase. Los objetivos por los que luchamos no pueden estar condicionados por partidos y organizaciones que representan intereses de los empresarios y el gobierno, como es el caso de la MUD y el Psuv.

Todo nos indica que la polarización entre la boliburguesía y la burguesía opositora es una trampa. Tanto el Psuv como la MUD tienen acuerdo en la política de ajuste que ha aplicado el gobierno, congelando los salarios, devaluando la moneda en un 100%, liberando los precios de los alimentos, y criminalizando la protesta para aplastar la resistencia popular a las medidas económicas. Incluso, Chávez recientemente ha justificado las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los gobiernos del puntofijismo, alegando que Betancourt, Leoni y Caldera «hicieron lo que tenían que hacer» frente a la insurgencia. Queda claro que hay que construir una alternativa.

Siguiendo el ejemplo de la reorganización que intenta el movimiento obrero con miras a su refundación, fenómeno que abre importantes perspectivas a los trabajadores para la defensa de sus derechos y la pelea por grandes conquistas sociales y económicas, creemos que hay que trasladar esta incipiente experiencia al campo político, y procurar la unidad de los partidos y organizaciones del campo popular y obrero, en torno a un programa de lucha, para levantar una alternativa independiente, y aún cuando el tema electoral no está entre las prioridades de los trabajadores, creemos que esta unidad política de las organizaciones populares y obreras debe sumar esfuerzos en pos de una candidatura presidencial independiente de la MUD y del Psuv-Pcv.

El fracaso del gobierno actual es consecuencia de su definición estratégica de jugar el papel de árbitro bonapartista, que media entre las clases sociales en pugna, al tiempo que alimenta una poderosa chavoburguesía y acrecienta nuestra dependencia económica respecto del imperialismo. Al no acometer transformaciones estructurales y revolucionarias, sino apoyarse en reformas dentro del mismo marco capitalista, fortaleciendo y centralizando su poder para compensar la erosión de su base social, el gobierno se ha conducido hacia una calle ciega, de la que aspira a salir por la vía de una mayor regimentación social y un autoritarismo desenfrenado. Advertimos a los militantes honestos de las organizaciones que hoy lanzan el Frente Progresista sobre el rumbo equivocado que se expresa en la reedición de toda la ideología de colaboración de clases con la que el actual gobierno ha llevado al país al desastre, así como en el apoyo a partidos que gobernaron en contra del pueblo durante 40 años. Cambiar los protagonistas pero repetir el libreto llevará al mismo fracaso.

Por otro lado, mientras que rechazamos la alianza de Chávez con regímenes asesinos como los de Gadafi, Lukashenko, Juan Manuel Santos, y la dictadura capitalista china, de igual manera rechazamos la subordinación de la MUD a las directrices del gobierno de los EEUU. A nivel internacional, al igual que dentro de nuestras fronteras, nuestro único compromiso debe ser con los pueblos que luchan por su emancipación.

El cambio debe ser socialista

Tanto las organizaciones del «Frente Progresista por el Cambio» como nosotros estamos a favor de salir por medios democráticos de un gobierno antiobrero y antipopular. Pero en la Unidad Socialista de Izquierda estamos convencidos de que este objetivo no puede perseguirse a cualquier precio, ni mucho menos hipotecando nuestra autonomía ni sirviendo de furgón de cola a proyectos políticos que no le sirven ni al pueblo ni a los trabajdores, como el de la MUD.

Todo el siglo XX y lo que va del XXI nuestro país ha padecido gobiernos al servicio de empresarios, grandes ganaderos, banqueros, y grandes burócratas corruptos. Ya la burguesía ha demostrado sobradamente su incapacidad para satisfacer las necesidades de la población y para encaminar al país por la senda del desarrollo con justicia social y pleno acceso a la vivienda, salud y educación estatal de calidad, y empleo digno para todos. La solución de fondo es que el país sea gobernado por los trabajadores en alianza con las organizaciones populares; que los enormes recursos que genera el trabajo de millones de personas no sean destinados a engordar las arcas de un puñado de capitalistas o se los lleven las transnacionales petroleras y mineras, sino que los administren democráticamente las propias organizaciones populares y obreras para atender a las necesidades del conjunto de la sociedad. Ese es el verdadero socialismo sin transnacionales ni chavoburgueses.

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