18 abril, 2026

Ni la zanahoria ni el garrote doblegaron a los trabajadores de Agropatria (Agroisleña)

Cagua, 20 de octubre de 2010 (Foto César Pérez, El Carabobeño).- Ninguna de las distintas tácticas utilizadas por el gobierno para desconocer los derechos de los trabajadores de las empresas del grupo Agroisleña, que fueron recientemente “expropiadas”, sirvieron para doblegar a más de 800 trabajadores y empleados de las empresas Inica, Proyefa y Venezolana de Riegos, ubicadas en el Estado Aragua. Pudo más el coraje y la lucha que la zanahoria y el garrote gubernamental. Se llegó a un acuerdo que permitió la libertad de los detenidos y las fórmulas de arreglo económico por sustitución patronal que favorece a los trabajadores

Cagua, 20 de octubre de 2010 (Foto César Pérez, El Carabobeño).- Ninguna de las distintas tácticas utilizadas por el gobierno para desconocer los derechos de los trabajadores de las empresas del grupo Agroisleña, que fueron recientemente “expropiadas”, sirvieron para doblegar a más de 800 trabajadores y empleados de las empresas Inica, Proyefa y Venezolana de Riegos, ubicadas en el Estado Aragua. Pudo más el coraje y la lucha que la zanahoria y el garrote gubernamental. Se llegó a un acuerdo que permitió la libertad de los detenidos y las fórmulas de arreglo económico por sustitución patronal que favorece a los trabajadores

La zanahoria

En un primer momento la artillería política del gobierno, en boca de sus funcionarios, fue la “zanahoria”, tratando de convencer a los trabajadores y empleados que la “expropiación” era una medida socialista que ayuda a resolver los problemas del campo, la seguridad alimentaria de la población y que de ahora en adelante los trabajadores no serían “explotados” por los capitalistas. Lo que se le olvidó decir a al vice-ministro Iván Gil, a la Inspectora del Trabajo y a la Defensora del Pueblo que fueron a defender la tesis del gobierno, es que los trabajadores no serán explotados por los capitalistas tradicionales, sino por los boli-burgueses y toda la gama roja-rojita de la burocracia gubernamental.

Este intento de lavado de cerebro no convenció a los trabajadores. Por el contrario, exacerbó los ánimos, cuando los funcionarios de gobierno manifestaron que en la administración pública el gobierno paga 45 días de bono de vacaciones y 90 de utilidades, muy por debajo de los 75 días de bono vacacional y los 120 días de utilidades que ganan los trabajadores de esas empresas de acuerdo a lo estipulado en el contrato colectivo de trabajo.

Era muy difícil convencer a los trabajadores sobre las bondades de la “expropiación”, cuando ellos tenían claro que en la actualidad no hay peor patrón que el propio gobierno que se autocalifica como socialista y obrerista. Los informes que les llegan desde las centrales azucareras, de Invepal, Rialca, Invetex, las cementeras, Sidor o Tavsa, sólo para mencionar las empresas “expropiadas” más representativas, indican que en todos esos sitios los trabajadores terminaron perdiendo el derecho a la organización sindical y la negociación de convenios colectivos. Ese “socialismo” de boli-burgueses y burócratas de gobierno no es el que quieren los trabajadores.

De la cordura a la perturbación mental de la burocracia gubernamental

La resistencia de los trabajadores llevó a la pérdida de la sindéresis de los funcionarios de gobierno, que se fueron enloqueciendo, subiendo el tono de la voz y recurriendo a frases vulgares como la pronunciada por el vice-ministro Iván Gil, que en la asamblea del viernes 15 de octubre, en medio del desespero le grito al Gerente recién nombrado en la empresa Inica que estaba “aguevoniado” y era incapaz de poner a producir la planta. A partir de ese momento al nuevo gerente lamentablemente ya nadie lo llama por su nombre, sino por el vulgar sobrenombre con que lo bautizó el Vice-ministro.

El mal humor y la desesperación, llevó al Vice-ministro a amenazar a los trabajadores manifestándoles que el lunes 18 de octubre, a primera hora, llegaría con un contingente de la Guardia Nacional y pasaría por encima de quien intentara oponerse.

El garrote

El librito rojo-rojito enseña a la burocracia gubernamental que cuando los trabajadores y el pueblo no se calan los discursos demagógicos, entonces hay que apelar a la represión y criminalización de la protesta para doblegar a los luchadores.
La represión no se dio el lunes como lo había prometido solemnemente el Vice-ministro, sino el martes. Esta vez un sólido escuadrón de la policía del Estado y de la Guardia Nacional se hizo presente para cumplir con la orden del gobierno. Al no tener argumentos convincentes, optaron por empujar, maltratar y arrojar la moto de los trabajadores a un pozo de aguas lluvias, con el perverso objetivo de provocara los trabajadores, quienes en forma digna y valiente hicieron frente a los atropellos.

La historia ya es conocida, un trabajador herido, otra compañera lesionada levemente y siete trabajadores privados de su libertad, cumpliendo al pie de la letra el libreto de reprimir a y criminalizar a los luchadores.

Se instala negociación con un preacuerdo favorable a los trabajadores

El control de las plantas por parte de la Guardia Nacional y la Policía no represento ningún triunfo para el gobierno. Al contrario exaltó los ánimos de los trabajadores de Inica y proyefa, avivó la solidaridad de los trabajadores de las empresas del área y la presencia de dirigentes de la combativa Unión Nacional de Trabajadores del Estado Aragua, fundada por los inolvidables camaradas Richard Gallardo y Luis Hernández.

Nueve representantes de los sindicatos, acompañados de Ricardo Acevedo y Marcos Guzmán fueron los encargados de sentarse a negociar con la nueva Presidente de Agropatria, colocando como punto de honor la inmediata libertad de los detenidos y el cese de cualquier procedimiento judicial.

A renglón seguido se expusieron los reclamos de los trabajadores, específicamente la exigencia de respeto a sus derechos cuando se produce una sustitución patronal, que obliga a los nuevos patronos a respetar todos los derechos vigentes y los trabajadores no están obligados a mantener la continuidad laboral, pudiendo dar por culminado el contrato de trabajo por responsabilidad del nuevo patrono, quien deberá pagar una indemnización (conocido como pago del 125 de la LOT). También se expuso la situación de los trabajadores con enfermedades profesionales y los que se encuentran en reposo.

Ante la contundencia de los argumentos se llegó a un pre-acuerdo que establece que los trabajadores que quieran dar por finalizado el contrato y quieran seguir laborando en la nueva empresa teniendo como patrón al gobierno, pueden hacerlo recibiendo la indemnización a que tiene derecho, la cual se tomará como un adelanto de pago de sus prestaciones. Aquellos trabajadores que quieran irse, pueden hacerlo y recibirán la indemnización correspondiente. Y también se acordó que aquellos compañeros que quieran mantener la antigüedad, se les garantizará el respeto a sus prestaciones.

Por su parte el patrón-gobierno asume todas las responsabilidades de los trabajadores con enfermedades profesionales y en reposo y pondrá a disposición dos médicos para hacer las evaluaciones correspondientes. Por último queda acordado que se respetara totalmente el contrato colectivo de trabajo vigente y el reconocimiento a la organización sindical y sus actuales dirigentes.

Estos que fueron los reclamos inicialmente planteados por los trabajadores han quedado pre-acordados, por lo que se puede decir con toda claridad, que el nuevo patrón-gobierno no pudo burlarse de los derechos de los trabajadores, ni con la zanahoria ni con el garrote. Los trabajadores nos han dado una demostración de dignidad y una vez más han ratificado que sólo la lucha paga.

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