¡No a las amenazas imperialistas a Irán!

¡No a las amenazas imperialistas a Irán!

¡No a las amenazas imperialistas a Irán!

En las últimas semanas, con un bloqueo económico, una nueva escalada de declaraciones belicosas y movimiento de fuerzas militares, Estados Unidos amenaza a Irán, exigiéndole que renuncie a su industria nuclear. Israel, su agente sionista en la región, impulsa una agresión militar directa

Miguel Lamas
mlamas@izquierdasocialista.org.ar

Estados Unidos anunció que impondrá un bloqueo comercial y financiero si Irán no suspende su programa nuclear. Esto ocasionaría graves problemas a su economía. Irán contestó que, en ese caso, bloqueará el estrecho de Ormuz, estrangulando así el comercio petrolero. Estados Unidos dijo que esa sería una línea roja y que utilizaría su fuerza militar para impedirlo.
Estados Unidos viene trasladando poderosas fuerzas navales, encabezadas por dos portaaviones hacia el Golfo Pérsico, franja marina que está entre Irán y la península Arábiga, realizando maniobras aeronavales.
La semana pasada fue asesinado, mediante un atentado con una bomba, el científico nuclear iraní Mostafa Ahmadi-Roshan en Teheran. El gobierno iraní atribuyó el atentado a la CIA y al Mossad (servicios israelíes).
Por el Estrecho de Ormuz, que mide 53 km y comunica al Golfo Pérsico con el Océano Indico, pasan cada día 13 buques petroleros transportando 15 millones de barriles de petróleo, es decir, un tercio de los embarques mundiales de petróleo.
Alrededor del Golfo Pérsico se concentra la mayor producción de petróleo mundial -Arabia Saudita, Kuwait, Oman, Qatar, Bahrein y Emiratos Arabes-, todos gobernados por reyezuelos multimillonarios dictatoriales dependientes de Estados Unidos. El otro país vecino es Irak, país del cual Estados Unidos acaba de retirar sus tropas invasoras, derrotado por años de heroica resistencia popular. Cabe destacar que el actual gobierno irakí mantiene excelentes relaciones con Irán. Por otra parte, la revolución árabe ya barrió a Mubarak en Egipto, quien era el principal aliado de Israel y Estados Unidos en la región. Y en Barhein y Arabia Saudita hubo importantes manifestaciones populares de descontento con sus regímenes.
Es decir, esta amenaza yanky contra Irán se produce en el marco de la derrota y debilitamiento norteamericano en la región. Es un intento de salir de una situación de retroceso político y militar. Muy presionados también por Israel que impulsa, abiertamente, acciones militares contra Irán. Israel mantiene su cohesión nacional sionista en base a la guerra, desde su fundación en 1948 y que viene diciendo a su población que “no aceptará” un Irán con armas nucleares porque es una amenaza contra Israel. Israel está en capacidad de lanzar ataques aéreos contra Irán. Y no se puede descartar que hagan una acción unilateral.
En este punto existen roces y contradicciones entre Obama y el régimen sionista. A tal punto que el lunes 16, se anunció que se postergaban las maniobras militares conjuntas entre EE-.UU e Israel hasta fin de año “por razones presupuestarias” (Clarín, 17-1-11). El Ministro de Asuntos Extratégicos israelí, Moshe Yaalon, habría expresado su “decepción”. The Wall Street Journal informó que el secretario de Defensa yanqui “habría multiplicado, sin éxito, los intentos por obtener garantías” de que Israel no hará una acción militar” (datos de Clarin idem).

La cuestión atómica
Estados Unidos pretende que los países imperialistas mantengan el monopolio del poder atómico. Aunque Irán afirma que sólo utilizaría la energía atómica para fines pacíficos, el imperialismo lo acusa de querer desarrollar armas atómicas, y por eso la presión. Hay que recordar que Estados Unidos tiene miles de misiles nucleares capaces de destruir las principales ciudades del mundo varias veces. Y que además es el único país que arrojó bombas nucleares contra ciudades, como en Hiroshima y Nagasaki. Por eso, no tiene ninguna autoridad moral para ordenar a cualquier país del mundo lo que debe hacer con su energía nuclear. Por otro lado, su aliado Israel tiene 400 bombas nucleares, y no está afiliado a la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), por lo tanto nadie puede controlarlo.

¡Fuera imperialistas y sionistas de Medio Oriente!
Llamamos a rechazar la amenaza militar y bloqueo económico imperialista a Irán. Esta posición no implica ninguna defensa política de su régimen. Defendemos el derecho de Irán a desarrollar su energía nuclear. Defendemos también el derecho del pueblo iraní a luchar por libertades democráticas y cambios sociales. Ante la agresión imperialista, no tenemos ninguna duda de que estamos con la nación iraní contra el imperialismo y, en caso de guerra, por la derrota del imperialismo y el sionismo.
El gobierno argentino de los Kirchner ha sido cómplice de Estados Unidos y de Israel contra Irán. Exigimos que tome una clara posición rechazando las amenazas militares imperialistas y el bloqueo económico a Irán.

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La República Islámica
Irán tiene 78 millones de habitantes. El régimen iraní nació después de la poderosa revolución obrera y popular de 1979 que derrocó a la dictadura proyanqui del Sha (emperador). El régimen de la República Islámica es una teocracia, gobernada en su cúpula por un Consejo de ayatolhas (sacerdotes islámicos), encabezados por Ali Jamenei, que imponen una regresiva legislación contra los derechos de la mujer, prohíben huelgas, la organización independiente de los trabajadores, así como libertades de manifestación y prensa.
En la revolución de 1979 surgieron consejos obreros (shoras), que fueron ferozmente reprimidos y disueltos. Miles de izquierdistas y activistas obreros fueron asesinados. Así, al ser derrotada la vanguardia obrera, consolidarse el régimen teocrático y frustrarse la posibilidad del inicio de una revolución socialista, la revolución sufrió un grave retroceso, congelando un proceso de liberación que podría haberse extendido rápidamente a los países árabes.
Esto permitió el contraataque imperialista. Irán sufrió la invasión y terrible guerra con Irak, apoyado por el imperialismo, que provocó enormes daños económicos y humanos a ambos países. Pese a todo, Irak perdió la guerra e Irán se mantuvo como un país independiente del imperialismo.
A la falta de libertades se une en los últimos años la creciente desigualdad social y desocupación juvenil. A la sombra de una gran industria petrolera nacionalizada, se enriquece una burguesía nacional.
En los últimos dos años hubo importantes manifestaciones populares contra el régimen, que se repitieron en febrero del año pasado, comenzando con manifestaciones de apoyo a las movilizaciones en Egipto. Este descontento social y la presión imperialista produjeron una fractura en el régimen entre los ayatolhas y el presidente (cargo de elección popular) Mahmoud Ahmadinejad.

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