19 febrero, 2026

Obama, defensor irreductible del racismo

Usando giros retóricos tomados de la secta cristiana a la que pertenece, Barack Obama se lucró con los parecidos entre el tono de su discurso y los de aquellos memorables oradores que liderizaron las luchas por los derechos civiles en los EEUU. Sin embargo, nadie más alejado del sentido de aquellas luchas que Obama, como su carrera política al servicio de un sistema político racista ha demostrado sobradamente. En un contexto fascistoide de legisladores pro sionistas y anti inmigrantes, Obama logró aún destacarse apoyando la construcción de un muro de la vergüenza en la frontera con México, y justificando los crímenes racistas de Israel.

Usando giros retóricos tomados de la secta cristiana a la que pertenece, Barack Obama se lucró con los parecidos entre el tono de su discurso y los de aquellos memorables oradores que liderizaron las luchas por los derechos civiles en los EEUU. Sin embargo, nadie más alejado del sentido de aquellas luchas que Obama, como su carrera política al servicio de un sistema político racista ha demostrado sobradamente. En un contexto fascistoide de legisladores pro sionistas y anti inmigrantes, Obama logró aún destacarse apoyando la construcción de un muro de la vergüenza en la frontera con México, y justificando los crímenes racistas de Israel.

Obama es, al igual que Condolezza Rice o Colin Powell, una muestra del buen metabolismo de la burguesía estadounidense, que paga bien a quien bien le sirve, independientemente de la condición étnica de sus lacayos. Las miserias del posmodernismo político quedan perfectamente retratadas en estos políticos, que sirven fielmente al capital en perjuicio de las mayorías de su propia condición étnica, que continúan padeciendo la discriminación y la pobreza.

El «Tío Tom» Obama ha demostrado ser un abyecto ejecutor de las políticas racistas que dictan los interese imperialistas de los EEUU. Luego de demostrar ser un «buen candidato», al abstenerse de tratar el tema del racismo en los EEUU, el «buen presidente» decide retirar a su delegación de la Conferencia Internacional contra el Racismo, auspiciada por la ONU.

Uno de los elementos fundamentales de la política exterior estadounidense es el apoyo incondicional a Israel, su Estado satélite en el Medio Oriente; y como una muestra más del descaro aborrecible con el que los EEUU defienden los crímenes de su burro de choque fascista-sionista, el gobierno de Obama ha decidido boicotear la próxima Conferencia contra el racismo de Durbán. La justificación ha sido la equiparación de sionismo con racismo que se encuentra en el borrador de la declaración de esta conferencia. De esta manera, Obama rinde tributo a más de 60 años de limpieza étnica llevada a cabo por el estado colonial de Israel en contra de la población original de Palestina, política criminal basada en una doctrina de corte nazista, el sionismo, que aplica el genocidio con un criterio étnico y religioso, recurriendo al concepto bíblico de «el pueblo elegido».

No sólo ha objetado Obama que se denuncie al mayor bastión del racismo existente en el mundo de hoy. Los representantes de Obama incluso han cuestionado que la conferencia trate el tema de las reparaciones económicas por el secuestro, tráfico, y explotación de esclavos de origen africano entre los siglos XVI y XIX. De esta manera Obama, el Michael Jackson de la política internacional, se «blanquea» y le brinda el rostro ideal a la política racista del imperialismo.

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